Descubren estafas con contratos a la policía en la Municipalidad
Un nuevo escándalo se cierne sobre la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, esta vez por la utilización servicios adicionales de la policía para custodiar lugares públicos. Hay planillas fraguadas y un procedimiento llevado adelante por la fiscalía de Delitos Complejos que pasó inadvertido esta semana.
En las últimas horas, un allanamiento realizado a la Dirección de Higiene Urbana de la Ciudad de Mendoza, promete traer nuevos dolores de cabeza a la municipalidad comandada por Víctor Fayad.
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Es que, la Justicia investiga en estas horas la contratación irregular de servicios extraordinarios a la policía por parte de esa dependencia. “Básicamente, lo que hacen es contratar adicionales de la policía para custodiar dependencias públicas y lo inflan por cuatro. Contratan a un policía y pasan en el presupuesto como si hubieran contratado a cinco, para taparlo lo que hacen es fraguar las planillas”, dijo una fuente comunal a MDZ.
La fiscal de Delitos Complejos, Claudia Ríos, confirmó a este diario la existencia de esa investigación y reveló que se constituyó en la Municipalidad de Capital para solicitar los libros de novedades de los servicios adicionales de la policía y de esa manera determinar si hubo o no fraude.
La funcionaria judicial manifestó que las sospechas surgieron a raíz de una denuncia que efectuó un miembro del interior de las fuerzas de seguridad y anticipó que analizará el contenido de los libros secuestrados para cotejarlo con el pago de los adicionales en cuestión.
Quien aparece afectado en la trama es Mario Campos, perteneciente a la Secretaría de Obras y Servicios Públicos de la Ciudad. Quienes conocen la trama, aseguran que en realidad es el último eslabón y el “negocio” hay que observarlo más arriba.
“La joda viene de hace muchos años, desde que estaba Higiene Urbana en el viejo edificio de Videla Correa. Están todos metidos, cuando vean las planillas quedará demostrado todo, ahí está todo fraguado”, aseguró el informante antes referido.
Concluyendo
Los servicios extraordinarios tienen que ver con trabajos de custodia que hacen los policías en entidades públicas o privadas fuera del horario de trabajo que dispone el Ministerio de Seguridad. Se realizan en períodos de cuatro horas y, por cada uno de ellos, los policías cobran 200 pesos de bolsillo.
Cuando una dependencia contrata seguridad policial se nombra a un encargado que debe reportar al Ministerio de Seguridad. Desde este organismo se aprueba —o no— el pedido y luego se lo nombra oficialmente.
Con semejante burocracia de por medio, es difícil creer que nadie supiera sobre las irregularidades que se llevaban a cabo en Higiene Urbana, sobre todo cuando las voces de denuncia venían elevándose desde hace meses. No casualmente esos señalamientos llegaron a oídos de la fiscal Claudia Ríos, quien hoy investiga la trama.
En realidad, no debería llamar la atención el silencio de la Municipalidad. Es la conducta que suele seguir cada vez que una denuncia roza a sus funcionarios.
“La joda viene de hace muchos años, desde que estaba Higiene Urbana en el viejo edificio de Videla Correa. Están todos metidos, cuando vean las planillas quedará demostrado todo, ahí está todo fraguado”, aseguró el informante antes referido.
Concluyendo
Los servicios extraordinarios tienen que ver con trabajos de custodia que hacen los policías en entidades públicas o privadas fuera del horario de trabajo que dispone el Ministerio de Seguridad. Se realizan en períodos de cuatro horas y, por cada uno de ellos, los policías cobran 200 pesos de bolsillo.
Cuando una dependencia contrata seguridad policial se nombra a un encargado que debe reportar al Ministerio de Seguridad. Desde este organismo se aprueba —o no— el pedido y luego se lo nombra oficialmente.
Con semejante burocracia de por medio, es difícil creer que nadie supiera sobre las irregularidades que se llevaban a cabo en Higiene Urbana, sobre todo cuando las voces de denuncia venían elevándose desde hace meses. No casualmente esos señalamientos llegaron a oídos de la fiscal Claudia Ríos, quien hoy investiga la trama.
En realidad, no debería llamar la atención el silencio de la Municipalidad. Es la conducta que suele seguir cada vez que una denuncia roza a sus funcionarios.


