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Cobos y Cornejo deben pensar en un destino con Macri en 2015

En las elecciones de ayer en Capital hubo una brutal transferencia de votos radicales al PRO. Un escenario distinto se abre a 2015.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

La principal conclusión de las elecciones de ayer en la Ciudad de Mendoza, una vidriera que es mirada con fruición desde Buenos Aires, es que se produjo entre octubre y marzo una brutal transferencia de votos desde la Unión Cívica Radical al PRO. Las cifras son clarísimas. Julio Cobos consiguió en octubre pasado y sin Víctor Fayad el 54,5 % de los votos capitalinos. Y el PD-PRO con Luis Rosales a la cabeza, sólo el 6,76 % en esos mismos comicios. Ayer, el mismo partido y con Fayad y sus candidatos adentro, sumó el 37,1 % y el PRO, un 25,06 %. Hay sumas que restan.

Un gran porcentaje de vecinos decidió castigar las volteretas del jefe comunal, su apego al kirchnerismo y a las formas insultantes de hacer política, el autoritarismo, la arbitrariedad, y una gestión ineficiente que ha transformado a Mendoza en una ciudad sucia y atrasada, algo difícil de lograr teniendo en cuenta el generoso presupuesto y las facilidades de recaudación. De los 61.009 votantes que sufragaron ayer, sólo 23.427 lo hicieron por la lista-acuerdo de Fayad y la UCR; y 37,582 optaron por alguna variante de la oposición, todos jóvenes muy inexpertos a excepción del socialista Ricardo Ponte, un urbanista que debió engrosar las filas del PRO o de la UCR.

Aún hay 1109 votos en danza, la mayoría observados, que podrían variar punto más o punto menos y cambiar la composición de los concejales que entran, que anoche según el FIT, el PRO y algunos dirigentes radicales, era de dos ediles para la UCR, otros dos para el PRO-PD, y uno para cada uno entre el PJ y la Izquierda.

La sensación de voto castigo a la UCR fue fuerte y esto abre un panorama diferente hacia 2015: Mauricio Macri demostró que su partido tiene fuerza en Mendoza y que con candidaturas y alianzas -y gestos- adecuados se puede hacer una gran elección. Triplicaron la de 2010 y la de 2013 la multiplicaron casi por cuatro. En el medio Macri vino a Mendoza dos veces, hizo “medios” hasta cansarse, mandó a Gabriela Michetti y puso sus equipos técnicos a trabajar con Gustavo Senetiner. Mañana martes regresa a Mendoza a agradecer el voto y festejar con los candidatos. Apostó fuerte, se sacó fotos con Cobos y con Cornejo, y le envió todo tipo de señales a la UCR. Anoche, desde Capital Federal, uno de los hombres de confianza de Macri decía a este diario “Nos gusta hacer una buena elección en tierra de Cobos y Sanz, que son presidenciables, y que Cornejo vea y tome nota… tenemos que ir juntos en la provincia en 2015 y ganar… no queda otra… la gente ha dado una señal”.

El intendente Alfredo Cornejo, el “hombre fuerte” de la estructura radical. El que más mide, Julio Cobos, y el presidente del partido Ernesto Sanz deben encaminarse a un frente con el PRO en la provincia y en el país si tienen vocación de poder. Para ello deben vencer los prejuicios y armar una gran opción opositora donde entren las fuerzas de UNEN y el PRO e ir juntos a las PASO del año que viene, sin la extrema izquierda que tiene su espacio propio. Sólo así tendrán alguna chance de gobernar la argentina en 2015. De lo contrario, los va a fagocitar el peronismo. El más resistente en este sentido es Ernesto Sanz. Tal vez, “la suma que resta” de ayer haya puesto al sanrafaelino en remojo a pensar variantes.

Algo parecido puede ocurrir en la provincia. Se sabe que hay charlas profundas entre la gente del PRO y Alfredo Cornejo. Algunas las han tenido a la vista de todo el mundo. Un frente tendría más posibilidades respecto de un peronismo que se abroquelará alrededor de quien gane las internas. Los ex socios socialistas de la UCR en Mendoza -de paso- ayer tuvieron una pobre performance, si pensamos que habían colocado un edil en 2010.

Párrafo para los demócratas que también resisten alianzas con Macri. En 2010, muchos dirigentes gritaban por el balcón “Para De Marchi que lo mira por TV” aquel día que salieron segundos de Fayad con un 11 % de los votos. Entre otros, el propio concejal electo aquella vez, Guillermo Mosso, el senador Carlos Aguinaga, César Barbeito, Roberto Pradines, Aldo Vinci, y por supuesto Jorge Difonso. Aunque algunos modificaron en algo sus posturas más tarde, tardaron cuatro años en advertir el giro de la población. Ayer, PRO y PD fueron juntos y metieron dos concejales si es que no pasa nada raro con los votos observados. En 2010 hubiese ocurrido lo mismo si esa alianza se cerraba, como propiciaba De Marchi.

Las elecciones de Capital de ayer le marcan a la UCR que el extraño pragmatismo de abrazar a los que odian, como muchas veces critican en el peronismo, no dio resultados. Los abrazos Cobos-Fayad fueron tan forzados como la presencia anoche de Alfredo Cornejo, Cobos y Sanz en el Comité. Ganaron, pero nada más, y enfrente tuvieron a una fuerza que multiplicó sus votos por cuatro en cinco meses. Y de su lado contaron a un intendente que se hartó de denostarles durante años desde un pedestal que ahora es de arena. Queda claro que el declive político que inició Fayad hace años empezó a traducirse en votos ayer y la UCR se asomó con él al borde del pantano.

Sin dudas se abren desafíos interesantes para la oposición y sus líderes. Habrá que ver si son capaces de ser creativos, de sobreponerse a las diferencias y pensar en concertaciones maduras, a la chilena, o si la oportunidad se les va a escurrir, como tantas veces antes, como agua entre los dedos.