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La lupa en Capital: qué se juega en la elección de hoy

Las elecciones de concejales no son una simple renovación de ediles en la Ciudad de Mendoza. Se juegan proyectos políticos y destinos personales.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Son poco más de cien mil los votantes en las elecciones de hoy en la Ciudad de Mendoza. En términos “macro” se trata de una elección minúscula. Pero si hablamos de política, son unos comicios importantes. Hoy empieza a definirse si los vecinos van a apostar al continuismo de la gestión de Víctor Fayad a través de su delfín Rodolfo Suárez, o si buscarán oxigenar con su voto una etapa jaqueada por la ineficacia, el autoritarismo y la corrupción.

La elección de Ciudad tiene varias particularidades. La primera de ellas es que la campaña tuvo un “aire” nacional con las visitas de la primera plana del PRO (Mauricio Macri, Gabriela Michetti, Diego Santilli, Emilio Monzó, Miguel Del Sel, más las versiones “vintage” de Boca y River) y de las primeras espadas del FIT, que apostará todo a mejorar el 15,5 % de votos que los capitalinos le confiaron a Nicolás Del Caño en octubre pasado. Jorge Altamira y Néstor Pitrola fueron los dirigentes “importados” para poner motor en los tramos finales de la izquierda.
Julio Cobos puso su grano de arena en la campaña radical con recorridas en el Oeste y el abrazo con Fayad. La UCR prefirió acordar con el intendente capitalino luego de la ruptura del año pasado, plena de ataques del cacique capitalino a la propia UCR y especialmente a Cobos. La necesidad de pensar en un radicalismo con chances en el 2015 hizo de amortiguador en las relaciones internas, aplacando los ánimos. Un manto de piedad de extendió además sobre la dura enfermedad del intendente. De alguna manara la mayoría de los dirigentes –empezando por Cobos- lo “amnistió” por su penoso comportamiento político, y mal que mal los radicales hicieron campaña juntos. Será interesante esta noche ver la foto de los festejos.

La clave en Capital es si los candidatos de Fayad y la UCR obtienen por lo menos el 40 %, o un porcentaje menor de votos comenzará a marcar el declive de una gestión que necesita urgente un shock de transparencia, para resolver el clientelismo, los negociados, la corrupción, los aprietes, el clima interno terrorífico, las “pymes” de familias enteras contratadas a cuenta de los vecinos por razones políticas, y siguen las firmas.

Hagamos números: Fayad obtuvo el 40,4 % de los votos cuando fue electo en 2007. La renovación de concejales de 2009 fue desdoblada y se votó en marzo de 2010. En esa oportunidad, el intendente de capital consiguió también poco más del 40 % de los sufragios, menos del 54 % que había conseguido “La Gente de Cobos” de “La 503” en octubre de 2009. En 2011, cuando fue reelecto, Fayad arrasó con el 57,14 % de los votos. Era el país de la Cristina del 54 % y Fayad fue consagrado como radical K aunque formalmente fue en la boleta de la UCR. Y se quedó con una abrumadora mayoría del Concejo Deliberante, donde tiene a diez de los doce concejales. Nueve son propios, y el restante pertenece a un silenciado PJ Capitalino. Ayer, el sitio especializado La Política Online dijo que el candidato justicialista a primer concejal Sebastián Tapia, tenía prohibido criticar al intendente, uno de los amigos de la vida de la presidenta Cristina Fernández. Nunca antes Fayad tuvo menos de un 40 % de los sufragios en esta etapa, luego de haber sido intendente entre 1987 y 1991. Hoy, las proyecciones de las pocas encuestas que se conocen le adjudican un porcentaje similar, tal vez más cercano al 40 % que al 35 %, con lo que renovará tranquilamente tres bancas y seguirá manteniendo la mayoría. No ya para él sino para Rodolfo Suárez, quien gobernará la ciudad a medida que el jefe comunal se aleje para cuidar de su salud. Un dato adicional: si la participación de los vecinos es baja, la UCR capitalina se verá beneficiada ya que cuenta con un enorme aparato clientelar que "arrea" vecinos de los barrios del Oeste, a bordo de las ya conocidas "traffics" electorales. A menos votos, más pesan los "aparatos" partidarios.

Para Cobos, las elecciones de Capital significarán un buen título en los diarios de Buenos Aires, donde la victoria de Fayad será leída como un triunfo de la “oposición”. Si además el demócrata rebelde Jorge Difonso gana en San Carlos con el massismo -como parece- el peronismo-kirchnerismo puede ir preparándose para tener un mal lunes. En Capital van a obtener el cuarto puesto, y en San Carlos pelean el segundo/tercero con los radicales.

La incógnita capitalina más fuerte es quién obtendrá el segundo lugar. La campaña del FIT no lució tan vigorosa como cuando Nicolás Del Caño llegó al Congreso, pero las encuestas serias los colocan por encima del 15 %. La pelea con el PRO-PD será voto a voto, y es prematuro adelantar posibilidades en este aspecto. Hay que esperar. Anoche, una proyección del cobismo indicaba que podrían ingresar al Concejo tres ediles nuevos de la UCR, y uno por cada partido de la oposición más fuerte: FIT, PRO-PD y PJ. Es decir, Fayad seguirá teniendo diez ediles.

Un mal resultado de la izquierda inferior al 15 % golpeará fuerte a sus dirigentes, y a un ala del electorado que se dio el gusto en octubre y se dice en crecimiento. ¿Será Mendoza la nueva Salta? Se ve difícil.
 
El PRO tiene un desafío complejo hoy. Han apostado fuerte y jugado duro en esta campaña, y traído a las principales figuras. Tal vez hoy se sepa si Mauricio Macri les suma a los candidatos del interior, o si por el contrario les resta. Con Luis Rosales como candidato a diputado nacional de la Unión PD-PRO, sólo el 6,76 % de los vecinos de Capital optó por esta alianza hace apenas unos meses, en octubre pasado. No sería complejo mejorar ese resultado. La duda es si podrán llegar al 15 ó 16 % que pregonan en el laboratorio del PRO.

Ya se sabe que la alianza UCR-Fayad va a ganar. La historia es saber por cuánto y cuánto se votará por la oposición. Ello marcará si los vecinos están dispuestos al cambio, u optarán por el continuismo.


Los concejales que resulten hoy tendrán muchas obligaciones. No sólo en controlar la gestión y hacer ordenanzas. Deberán caminar la calle, ir a los barrios, a las asambleas de los presupuestos participativos, y tomar contacto con la gente.  Hoy los concejales de Capital –casi de cualquier departamento- son perfectos desconocidos. Apenas una línea ignota impresa en una lista sábana.

El desafío es romper esa inercia que degrada a la democracia.