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Sentarse a la misma mesa es posible

La iniciativa de MDZ permitió debatir fuera del ruido habitual de la política, con profundidad y seriedad, a personas que piensan diferente. El desafío ahora es replicarlo en la gestión.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

En un país en el que los consensos fueron abolidos, una mesa como la que logramos reunir ayer alrededor de la convocatoria de nuestro diario, resulta una rareza. No hubo grandes consignas, sólo la de conversar con apertura, libertad y respeto los temas que nos preocupan a todos. Los invitados a este “quincho real” que provocó las suspicacias del gordo Julián y sus amigos, entendieron a la perfección la oportunidad del debate y se prestaron a él con franqueza.

Entonces, sentarse a la misma mesa sirve. Como medio lo entendimos y por eso estamos del lado de la construcción positiva.

No es cierto que sea imposible consensuar. Veníamos de horas muy complicadas entre el peronismo en el gobierno y el radicalismo con sus propias internas a cuestas, y en un clima híper sensibilizado entre el propio gobernador y la Justicia por aquello de la “siesta” que denunció Francisco Pérez a la hora de actuar contra el narcotráfico. Aun así, en la Casa del Visitante de Bodega Zuccardi y en la misma mesa, se reunieron con nuestra convocatoria el vicegobernador Carlos Ciurca, el Ministro Secretario General Legal y Técnico de la Gobernación Francisco García, el emprendedor y bodeguero español radicado en Mendoza José Manuel Ortega Founier, el fiscal de Delitos Complejos Daniel Carniello, y el intendente de Godoy Cruz y uno de los principales jefes políticos de la UCR, Alfredo Cornejo.

La charla fue charla pero también debate, por momentos duro. Fue crítica y constructiva. Áspera y en voces altas, pero con respeto, atención, y sobre todo disposición a escuchar al otro, algo que no es muy habitual en la política de Mendoza, y mucho menos en los escenarios nacionales.

Las personas que piensan distinto, y que tienen intereses muy contrapuestos, pueden sentarse a la misma mesa a hablar de esta provincia en la que vivimos todos. El trabajo y las fotos que acompañan estas notas lo prueban. Los que administran el poder estaban allí hablando de gestión, calidad, productividad, del rol de un gobierno, de empleo público, y por supuesto de Justicia, narcotráfico y seguridad, temas que están junto a la inflación en el primer peldaño de las preocupaciones de la gente.

Ahora bien… si se puede hablar, dialogar, consensuar, acordar, disentir, planificar, pensar, y en definitiva soñar un poco… ¿Qué esperan para sentarse a la mesa de las decisiones, y hacerlo? Afuera hay dos millones de mendocinos que esperan mesas como éstas, para resolver los problemas.