El peronismo logró infectarle la interna a la UCR
La UCR quedó dividida después de que el PJ consiguiera el concurso de algunos radicales que les arrimaron un presupuesto “salvavidas”.
Lo que le ha ocurrido ayer a la UCR de Mendoza sólo puede entenderse en el marco de las históricas grietas internas de los radicales y de su fagocitosis endémica: se devoran a sí mismos cada vez que pueden.
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Es raro que un grupo cualquiera de radicales respete a sus jefes políticos después de cierto tiempo. Casi nunca esperan a la próxima interna. La rosca es permanente.
Luego de meses de críticas duras, casi monolíticas y compartidas por todos los dirigentes al proyecto de Presupuesto del gobierno y a la necesidad de endeudamiento reclamada por Francisco Pérez; un grupo de radicales decidió abrirse y ofrecerle al peronismo un presupuesto “salvavidas” con la friolera de 37.000 millones de pesos para gastar y permiso para tomar deuda por 750 millones de pesos, pero equilibrado. Claro que parte del partido no sabía en qué andaban sus correligionarios acuerdistas y se enteraron a última hora. Y algunos ni siquiera habían visto el proyecto. Este “Presupuesto B” fue entregado ayer al gobierno. Las caras radicales que mostraban las fotos de esa reunión en la Comisión de Hacienda del Senado -reforzadas con presencia peronista- eran patibularias.
Las escenas fueron de comedia.
Hubo explicaciones que rozaron el ridículo. Conmovedor esfuerzo de algunos senadores radicales para traducir el pifie político. Armando Camerucci explicó a MDZ –por ejemplo- que no hubo tiempo suficiente para imprimir todas las hojas del proyecto.
“La verdad es que vimos el espacio político y lo ocupamos. Estaba ahí, servido… con un gobierno paralizado y un radicalismo intransigente” se sinceró uno de los acuerdistas. Así quedaron divididos: Intransigentes y Acuerdistas.
“No se puede entender de ninguna manera por qué le hacen semejante favor a un gobierno al que teníamos absolutamente encajonado a sacar un presupuesto que lleve a un Estado ordenado… Es incomprensible el cambio de posición en pocos días” dicen los intransigentes. Prometen poner el ojo en sus correligionarios senadores que terminan sus mandatos en mayo.
“Es muy divertido. Estaban todos hablando de nuestra interna y de repente les pasamos el lío a ellos. Sabíamos que esto iba a pasar en cuanto se conocieran las operaciones. Por unos días van a tener que ocuparse de los radicales… la bomba de tiempo cambió de manos y les contagiamos la interna” dice un funcionario peronista feliz de la vida con haber conseguido un salvoconducto para obtener un presupuesto. Que no haya confusiones. El plan B con radicales acuerdistas se hizo con el consentimiento de Paco Pérez. Carlos Ciurca no actuó en soledad.
Hubo varios cuadros en este acto radical. Ayer a la mañana fue tensa la reunión entre intransigentes y acuerdistas que trataban de explicar por qué presentaban un presupuesto alternativo. “No entiendo por qué tenemos que hacerlo si no somos gobierno” se quejaba Cobos, más cerca de Alfredo Cornejo y sus huestes que de los otros. Laura Montero, senadora nacional, advertía en Twitter: “No he visto el presupuesto presentado anoche pero no fue la voluntad del partido avalar deuda”.
El enojo es grande. Pero del otro lado, también. “Hay que dejar participar… Que nadie se crea el ‘capanga’ del partido” dicen los acuerdistas.
La voz cantante de los senadores que abrieron la puerta al presupuesto con guiño peronista fue César Biffi. El jefe político y técnico detrás fue el diputado nacional Enrique Vaquié, que quiere ser gobernador igual que Cornejo. Pero en esa silla solo habrá lugar para uno el año que viene.
Cuando el radicalismo se divide las esquirlas les llegan a todos. Pero en este caso la posición más difícil, que podría derivar en error político –papelón en castellano pasillero- es de los “acuerdistas”. ¿Cómo se defiende la posición de darle más dinero y endeudamiento a un gobierno que según dijeron antes, gasta mal, mucho y toma deuda cara? Debe ser difícil.
El presupuesto “acuerdista” tiene resguardos. Hay ocho cláusulas “cerrojo” para obligar al peronismo a ser prolijos, a gastar bien, a invertir en un fondo fiduciario de obra pública, a garantizar concursos en el estado, y otras herramientas. ¿Qué pasa si se los vetan como hizo Celso Jaque años atrás en la cara de Raúl Vicchi y Liliana Vietti? También facilitaron un presupuesto con “reaseguros” de esos que calman la conciencia.
Los “acuerdistas” dicen que su presupuesto es equilibrado, y que cuentan con serios dictámenes de abogados, quienes les advierten que Paco Pérez podría endeudarse de todas maneras, aunque no tuviese presupuesto, tomando los más de 500 millones de pesos que no pidió el año anterior.
Los intendentes del Este que apoyaron a Vaquié y a quienes buscaron diferenciarse de Cornejo “reman” con las dificultades diarias más allá de la plata de los municipios, como la producción, inseguridad o falta de obra, se defienden.
Cobos… ¿Torcerá la balanza? En la reunión del comité ayer por la mañana preguntó a los “acuerdistas” con planteos que lo acercaron más a Cornejo.
El espacio de negociación es complicado. Porque Alfredo Cornejo cuenta con la mayoría de los diputados del bloque radical que le acompañarían en la resistencia. Pero los acuerdistas tienen margen de maniobra sobre otros legisladores. Y el gobierno ya cuenta con el concurso del PRO y el PD en el presupuesto armado por los radicales que no le reportan al jefe godoycruceño.
La jugada beneficia al peronismo y daña a la UCR, porque toda división interna lastima. La discusión no tiene la envergadura de las peleas con Roberto Iglesias y Víctor Fayad, pero exacerba la interna al fin. Pero el patinazo terminará por perjudicar políticamente más a los acuerdistas que a los intransigentes, si con su concurso Pérez termina consiguiendo un presupuesto con deuda que comprometerá al próximo gobierno.
Todos dicen que querer lo mismo: un presupuesto ordenado y salvaguardar la institucionalidad de la provincia. Lo complicado es el método. En el peronismo a nadie se le ocurriría presentar un presupuesto a espaldas de otra parte del PJ. Posiblemente ocurran cosas peores o más llamativas, pero no éstas.
A la UCR le infectaron la interna en una herida sensible. “Todo pasa” dice el anillo de Julio Grondona, atornillado 35 años en el sillón de la AFA. “Todo cambia” escribió ayer un senador acuerdista en mensaje de texto cargado de ironía a dirigente del bando intransigente, cuando le preguntaron por el cambio de posición.
Todo cambia. Menos, los radicales.
“La verdad es que vimos el espacio político y lo ocupamos. Estaba ahí, servido… con un gobierno paralizado y un radicalismo intransigente” se sinceró uno de los acuerdistas. Así quedaron divididos: Intransigentes y Acuerdistas.
“No se puede entender de ninguna manera por qué le hacen semejante favor a un gobierno al que teníamos absolutamente encajonado a sacar un presupuesto que lleve a un Estado ordenado… Es incomprensible el cambio de posición en pocos días” dicen los intransigentes. Prometen poner el ojo en sus correligionarios senadores que terminan sus mandatos en mayo.
“Es muy divertido. Estaban todos hablando de nuestra interna y de repente les pasamos el lío a ellos. Sabíamos que esto iba a pasar en cuanto se conocieran las operaciones. Por unos días van a tener que ocuparse de los radicales… la bomba de tiempo cambió de manos y les contagiamos la interna” dice un funcionario peronista feliz de la vida con haber conseguido un salvoconducto para obtener un presupuesto. Que no haya confusiones. El plan B con radicales acuerdistas se hizo con el consentimiento de Paco Pérez. Carlos Ciurca no actuó en soledad.
Hubo varios cuadros en este acto radical. Ayer a la mañana fue tensa la reunión entre intransigentes y acuerdistas que trataban de explicar por qué presentaban un presupuesto alternativo. “No entiendo por qué tenemos que hacerlo si no somos gobierno” se quejaba Cobos, más cerca de Alfredo Cornejo y sus huestes que de los otros. Laura Montero, senadora nacional, advertía en Twitter: “No he visto el presupuesto presentado anoche pero no fue la voluntad del partido avalar deuda”.
El enojo es grande. Pero del otro lado, también. “Hay que dejar participar… Que nadie se crea el ‘capanga’ del partido” dicen los acuerdistas.
La voz cantante de los senadores que abrieron la puerta al presupuesto con guiño peronista fue César Biffi. El jefe político y técnico detrás fue el diputado nacional Enrique Vaquié, que quiere ser gobernador igual que Cornejo. Pero en esa silla solo habrá lugar para uno el año que viene.
Cuando el radicalismo se divide las esquirlas les llegan a todos. Pero en este caso la posición más difícil, que podría derivar en error político –papelón en castellano pasillero- es de los “acuerdistas”. ¿Cómo se defiende la posición de darle más dinero y endeudamiento a un gobierno que según dijeron antes, gasta mal, mucho y toma deuda cara? Debe ser difícil.
El presupuesto “acuerdista” tiene resguardos. Hay ocho cláusulas “cerrojo” para obligar al peronismo a ser prolijos, a gastar bien, a invertir en un fondo fiduciario de obra pública, a garantizar concursos en el estado, y otras herramientas. ¿Qué pasa si se los vetan como hizo Celso Jaque años atrás en la cara de Raúl Vicchi y Liliana Vietti? También facilitaron un presupuesto con “reaseguros” de esos que calman la conciencia.
Los “acuerdistas” dicen que su presupuesto es equilibrado, y que cuentan con serios dictámenes de abogados, quienes les advierten que Paco Pérez podría endeudarse de todas maneras, aunque no tuviese presupuesto, tomando los más de 500 millones de pesos que no pidió el año anterior.
Los intendentes del Este que apoyaron a Vaquié y a quienes buscaron diferenciarse de Cornejo “reman” con las dificultades diarias más allá de la plata de los municipios, como la producción, inseguridad o falta de obra, se defienden.
Cobos… ¿Torcerá la balanza? En la reunión del comité ayer por la mañana preguntó a los “acuerdistas” con planteos que lo acercaron más a Cornejo.
El espacio de negociación es complicado. Porque Alfredo Cornejo cuenta con la mayoría de los diputados del bloque radical que le acompañarían en la resistencia. Pero los acuerdistas tienen margen de maniobra sobre otros legisladores. Y el gobierno ya cuenta con el concurso del PRO y el PD en el presupuesto armado por los radicales que no le reportan al jefe godoycruceño.
La jugada beneficia al peronismo y daña a la UCR, porque toda división interna lastima. La discusión no tiene la envergadura de las peleas con Roberto Iglesias y Víctor Fayad, pero exacerba la interna al fin. Pero el patinazo terminará por perjudicar políticamente más a los acuerdistas que a los intransigentes, si con su concurso Pérez termina consiguiendo un presupuesto con deuda que comprometerá al próximo gobierno.
Todos dicen que querer lo mismo: un presupuesto ordenado y salvaguardar la institucionalidad de la provincia. Lo complicado es el método. En el peronismo a nadie se le ocurriría presentar un presupuesto a espaldas de otra parte del PJ. Posiblemente ocurran cosas peores o más llamativas, pero no éstas.
A la UCR le infectaron la interna en una herida sensible. “Todo pasa” dice el anillo de Julio Grondona, atornillado 35 años en el sillón de la AFA. “Todo cambia” escribió ayer un senador acuerdista en mensaje de texto cargado de ironía a dirigente del bando intransigente, cuando le preguntaron por el cambio de posición.
Todo cambia. Menos, los radicales.

