Basura de negocios en la Municipalidad capitalina
Si el que opinara fuera Hamlet, bien podría decir que “algo huele mal” en la Municipalidad de Capital. Hay diversas irregularidades que están ocurriendo en ese organismo, pero una en particular que merece la frase del personaje de Shakespeare: tiene que ver con el contrato de recolección de residuos.
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Fueron días de polémica, luego de que esa empresa le ganara una licitación a Lime, perteneciente a Pescarmona, que ostentaba ese servicio en la capital provincial con anterioridad. Quienes conocen los vericuetos del asunto, aseguran que el contrato fue arreglado.
Uno de los que aportó sus sospechas es un ex funcionario que habló en off the record con MDZ: “Para que ganara Santa Elena le permitieron algo que Lime no podía: usar a quienes cobran planes sociales para levantar la basura de las calles, entre otras ventajas. Ello le quitó a Santa Elena un costo muy grande en empleados recolectores”.
Lo asegurado por el informante es real y viola el punto 1.1. del contrato —"Prestaciones y servicios a cargo del futuro adjudicatario— que asegura que la firma debe ocuparse del barrido y limpieza: "En la zona comprendida entre calles Patricias Mendocinas, San Juan, Pedro Molina-Rondeau y Godoy Cruz-Córdoba se requiere el barrido de calles y veredas, tres (3) veces por día, los siete (7) días de la semana, incluida calle Las Heras (en su totalidad), Colón (en su totalidad) y Peatonal Sarmiento la que además deberá ser lavada con hidrantes dos veces por semana, los días lunes y viernes, en horario a convenir según la estación del año. En el resto de la zona el barrido de calles deberá realizarse como mínimo una (1) vez por día, en horario nocturno, debiendo considerar el impacto de la época otoñal y de los eventos especiales, en los cual deberá reforzarse el servicio".
¿Cómo entender que, a pesar del incumplimiento no se le quite el contrato a Santa Elena?
La respuesta la arriesga la fuente antes mencionada: “Detrás de la empresa está Laura Profili, ello explica por qué le dieron cinco años de contrato y tres de gracia”.
Para aquellos que desconocen la estructura municipal, hay que aclarar que Profili es la secretaria de Infraestructura de la Ciudad, cargo por el cual cobra la ostensible cifra de 42 mil pesos mensuales.
A ella habría que preguntarle por qué el contrato con Santa Elena pasó de 20 millones en 2011 a 44 millones en 2013, tal cual pudo comprobar este diario a través de documentos oficiales a los que tuvo acceso.
¿Tanta inflación hubo entre un período y otro? ¿Por qué entonces en 2012 se le pagó a la empresa recolectora 25 millones, solo 5 más que en 2011?
Y otra duda: ¿Por qué Profili viaja todos los primeros días de cada mes a Buenos Aires? ¿Qué va a buscar allí?
Santa Elena es todo un misterio, incluso desde su propio nombre: en realidad, su razón social completa es “Bodegas y Viñedos Santa Elena SRL Servicios Urbanos Mendoza SA UTE” —CUIT 30-71081533-6— y es propiedad de tres hermanos, Tomás Juan, Diego y Javier Valentín Espósito.
El clan bien puede considerarse exitoso, ya que su empresa de recolección no solo opera en Capital, sino también en San Martín, Luján y Tunuyán. Un negocio redondo.
En el tema recolección, la buena fortuna no es solo para Santa Elena: la Municipalidad recibe múltiples beneficios al respecto. Uno de ellos se dio el 27 de diciembre de 2011, cuando se licitó la compra de camiones recolectores a través del llamado 1182.
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A pesar de que las mejores propuestas fueron las de Volkswagen y Mercedes Benz, finalmente ganó la pulseada Iveco a través de Ficamen. “Hubo una coima de 300 mil pesos para que ganara esa empresa”, confirmó a este diario una fuente inobjetable de la Municipalidad en sintonía con el anterior informante.
Según pudo saber este diario, Mercedes Benz intentó objetar la licitación pero recibió un oportuno consejo para no hacerlo.
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“Todo funciona como una maquina en perfecta sincronización en la Municipalidad, todos roban para la corona, eso explica todo”, dijo uno de los consultados para este artículo.
El mismo informante dejó un misterioso nombre: Olga Saravia. Según este último, la mujer es parte de la clave para entender la trama de la corrupción comunal.
Se trata de una misteriosa mujer que suele hacerse presente durante los días de elección capitalina, organizando las tristemente célebres Tráfics que llevan y traen a los que cobran planes sociales para que voten a favor de Víctor Fayad y sus hombres.
Así lo explicó MDZ en marzo de 2010: “Saravia va organizando el ‘operativo’ del día. Ella coordinará a las camionetas que llevarán a cada empleado municipal a buscar a diez personas cada uno y las acercará a votar al lugar que les corresponda. Lo hace con una soltura pocas veces vista, pudiendo hablar con los dueños de las combis, dar instrucciones a los electores y atender llamados desde los dos celulares que posee al mismo tiempo”.
Como sea, hay algo que está por cambiar, al menos en lo estético: según pudo saber este diario, Fayad tiene pensado renunciar después de las elecciones del 30 de marzo en las cuales tiene previsto que triunfe la UCR.
Su lugar lo tomaría Rodolfo Suárez y allí vendría un nuevo escándalo: el desmantelamiento y tercerización del departamento de Higiene Urbana, el cual ya ha sido reducido a su mínima expresión.
Pero eso, será motivo para un nuevo artículo periodístico.