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Rosales, crítico con la política mendocina

El ex candidato a gobernador por el PD acusó a los políticos locales de "cortoplacistas" y recordó su experiencia en la campaña electoral del 2011.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Aunque está relativamente desconectado de Mendoza, el ex candidato a gobernador del Partido Demócrata en las elecciones del año 2011, Luis Rosales, no ha dejado de seguir por completo la realidad de su provincia natal y de los vaivenes políticos, económicos y sociales que han marcado a los mendocinos en los últimos tres años.

En diálogo telefónico con MDZ Online, Rosales, quien tiene residencia en Buenos Aires pero viaja constantemente por sus labores en la Iglesia Católica, opinó sobre la realidad local, principalmente en el último tema de moda: la minería. Además, recordó su paso por la campaña del año 2011, la cual no le dejó gratos recuerdos y criticó la forma de hacer política en Mendoza.

Posición intermedia en el debate minero

El dirigente demócrata brindó su punto de vista sobre el tema de la minería, que tuvo su punto culmine con las idas y vueltas que sufrió el proyecto de la mina Hierro Indio: "La minería es un tema muy sensible en Mendoza. Hay que pensar en la compatibilización entre la minería y el uso del agua, para poder mejorar la calidad de vida de los mendocinos, tener más desarrollo y mejorar los ingresos del fisco provincial".

En ese sentido, Rosales se esperanzó en que "los mendocinos seamos lo suficientemente inteligentes y sabios, como lo hemos hecho muchas veces en el pasado, para resolver estos dilemas que parecen no tienen solución. Siempre tenemos alguna alternativa, por eso Mendoza ha salido adelante con voluntad y esfuerzo".

"Lamentablemente pasan los años y los temas no cambian, al contrario, se van agravando los problemas. No hay soluciones de fondo en Mendoza", remató.

La provincia está mal, pero no es solo culpa de Pérez

A diferencia de otros dirigentes opositores, Rosales tiene un buen concepto de Francisco Pérez: "Es una buena persona. Lo considero un amigo desde de la juventud".

Sin embargo, indicó que el actual mandatario "no ha logrado escapar de ese destino complejo que tienen los últimos gobernadores de Mendoza, que es no poder protagonizar el gran salto, seguramente no porque no quiera, sino porque no puede".

"Las circunstancias actuales y el propio sistema hacen que el gobernador de turno se transforme en una especie de administrador y no en un transformador", aclaró, para luego agregar: "Lo que hace falta en nuestra provincia son aquellos transformadores que lograron pensar y transformar un desierto en lo que es Mendoza".

En ese sentido, Rosales consideró que "Mendoza está estancada desde hace varias administraciones, y eso no es culpa del actual gobernador. Hay que romper esa inercia porque sino el paso del tiempo provocará que Mendoza se vaya quedando relativamente atrás respecto a las provincias vecinas".

"La provincia está en crisis desde hace muchos años, tanto por los temas de la inseguridad, la falta de inversión, el estancamiento económico. Si no le damos una vuelta muy imaginativa, vamos a ir poco a poco, como está sucediendo actualmente, en una gradual decadencia y nos transformaremos en una provincia más de la Argentina", resumió.

La amarga experiencia en la política mendocina

Sin ofrecimientos por parte de la dirigencia del Partido Demócrata local para integrarse a la plataforma electoral, Rosales aseguró estar muy involucrado en sus tareas con Scholas Ocurrentes y en el Vaticano, además de continuar con sus labores de consultor político y periodista en Buenos Aires.

Pero no estar dentro del aparato electoral en Mendoza no le preocupa, según él, ya que no se quedó con buenos recuerdos del 2011, cuando fue candidato a gobernador por el Partido Demócrata: "Mi experiencia con la política mendocina no fue demasiado buena porque intenté, tal vez equivocadamente, sintonizar con esa sintonía para poder ofrecerle a Mendoza un verdadero cambio".

"Pero parece que los mendocinos no me entendieron o no lo expliqué bien, como lo dije anteriormente al final de la campaña", aseguró.

En las elecciones celebradas en octubre del año 2011, Rosales y el Partido Demócrata quedaron en un tercer lugar, con el 15,97 por ciento de los votos, muy lejos de los 42,76 por ciento que alcanzó el ganador, el kirchnerista Francisco Pérez, e incluso de los 34,56 por ciento del radical Roberto Iglesias.

Más allá de los números, Rosales atribuyó su mal desempeño al contexto político local: "Me dio la sensación que la discusión política pasa por otro lado en Mendoza. Pareciera que es más por el día a día, cuando lo que quise hacer fue discutir objetivos de largo plazo en la campaña".

"Al final las discusiones terminaron siendo todas chicanas de corto plazo y muy coyunturales, nada estructural. En esa frecuencia, no tengo mucho para contribuir", aseguró.

Particularmente, Rosales fue consultado sobre la división interna del Partido Demócrata: "Me parece que es una discusión que tiene que darse, pero estaría bueno que los demócratas contribuyamos a que la discusión sean de la agenda profunda mendocina, porque siempre estamos discutiendo temas de la política y pocas veces temas de la agenda estructural".

"Pareciera que en la política mendocina, en general, habitualmente se pone el carro adelante del caballo, y así no se avanza. Me gustaría que las discusiones sean más de fondo", concluyó.