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Evo en Salta: "El narcotráfico es un problema importado"

El presidente de Bolivia se convirtió en padrino de la escuela a la que fue de pequeño, en la provincia de Salta.

 El presidente de Bolivia, Evo Morales, visitó la escuela en la que cursó sus estudios primarios en la localidad salteña de Campo Santo y aseguró que el narcotráfico "es un problema importado". 

"Ése es un problema importado. Es un problema del norte que golpea a nuestros lugares", sostuvo Morales al recibir el doctorado honoris causa en la Universidad Nacional de Salta y denunció que Estados Unidos lo utiliza políticamente para intervenir en la región. En el marco de su visita, y acompañado por el gobernador Juan Manuel Urtubey, Morales agregó que "las potencias usan términos para humillarnos, pero no pueden". 

"Los indígenas sólo servíamos para votar, pero nos unimos para combatir el colonialismo interno y externo. El pueblo debe gobernar a través de sus representantes y no a través de sus empresarios o banqueros", subrayó, tras homenajear al expresidente Néstor Kirchner. 

Y, en este sentido, señaló: "Los indios demostramos que podemos gobernar. Los antiimperialistas demostramos que podemos manejar los destinos económicos de un país. Cuando uno se propone algo puede lograrlo". Durante la jornada, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia visitó la Escuela número 4.136 Julio Argentino Cornejo, establecimiento creado en 1963 y al que asistió Morales durante algunos meses en 1966. "Yo estuve acá y fui uno de ustedes", les dijo el mandatario a los alumnos actuales, así como también pudo reencontrarse con algunos de sus excompañeros y con quienes fueron su maestras en aquellos años. 

En 1966, el boliviano arribó a Campo Santo, localidad ubicada a unos 55 kilómetros al noroeste de la Ciudad de Salta, junto a su hermana y su padre, quien vino para trabajar en la zafra. "Yo no entendía nada de castellano, era aymara cerrado", relató el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, al tiempo que recordó que su primera maestra, Elva Del Valle Kutny, lo vio que se "sentaba en el fondo, callado tímido". Ante esa actitud del niño de siete años, la docente se acercaba y lo "mimaba": "Venía, me acariciaba el pelo y me decía ´Evito, Evito´. Era lo único que le entendía".