Ahora que lo votan en Mendoza, ¿qué es el trotskismo?
“Trostki subió entonces a la tribuna, impulsado por una ola de frenéticos aplausos y saludado por toda la sala que se levantó en medio de un trueno de aclamaciones. Su delgado y puntiagudo rostro, su expresión de maliciosa ironía eran verdaderamente mefistofélicas.” John Reed “10 días que conmovieron al mundo”
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En esta lucha se pone en juego el rumbo de la revolución soviética y de la URSS. Frente al brutal pragmatismo de Stalin, Trotski enarbola las banderas de la revolución permanente y de la imposibilidad de la revolución en un solo país. La idea de revolución permanente advierte de los riesgos de la burocratización, de concentrar el poder en la cúpula del Partido Comunista y de no promover la participación activa de las masas.
Una de las verdades indiscutidas del marxismo de la época sostenía que el socialismo debía ser un movimiento que se diera a la vez en todos los países capitalistas, por lo menos en los europeos, debido a la interconexión que existía entre ellos. Ante el encierro de la URSS dentro de sus fronteras Trotski reivindica la idea de que el socialismo será internacional o no será.
Stalin va a priorizar la construcción de un poder descomunal y concentrado como único modo de garantizar el proceso revolucionario frente a la agresión externa. Trotski va a ser el defensor de la ortodoxia marxista y de los ideales fundacionales del movimiento socialista. Después de su derrota parte al exilio y termina su carrera en México adonde es asesinado por un enviado de Stalin.
Trotski se levanta contra el estalinismo en una época en que la izquierda defiende casi sin fisuras el proceso que se desarrolla en la URSS. Fácil es ahora criticar al estalinismo después de su fracaso. Pero, ante el asedio del nazismo al único país socialista del mundo, las críticas eran consideradas una traición.
Su estadía en México lo interesa en el análisis de la compleja realidad latinoamericana tan diferente a la europea adonde él se había desenvuelto. Para tratar de explicarla hecha mano del concepto marxista de bonapartismo y acuña la idea de sociedades semicoloniales
La utilización de la categoría de bonapartismo aplicada a los populismos latinoamericanos fue un aporte del mismo Trotski. Según esto, el ejército y la burocracia se independizan relativamente de la burguesía aparentando ponerse por encima de la lucha de clases pero, en realidad, actuan en defensa de los intereses de los dominadores. A esto Trotski agrega el concepto de semicolonia para caracterizar a las sociedades latinoamericanas lo que da pie a que algunos trotskistas prioricen la lucha antimperialista como la tarea principal.
Después de su muerte sus seguidores se identifican y se aglutinan en la crítica al socialismo real de la Unión Soviética y al accionar de los partidos comunistas. Es la lucha por los principios contra la real politik soviética.
En Argentina el trotskismo se fortaleció en su disputa con el Partido Comunista a partir de que el fracaso de los socialismos reales empezó a evidenciarse. Esto no significó que constituyeran en ningún momento una opción de poder. Se subdividieron constantemente y no pudieron ponerse de acuerdo respecto de casi ningún tema. La caracterización del peronismo los dividió, Milcíades Peña y Jorge Abelardo Ramos discreparon y se trenzaron en históricas discusiones, a pesar de declararse ambos trotskistas. La estrategia de toma del poder los separó entre los que proponían la insurrección, Nahuel Moreno, y los que apostaban por la lucha armada, Roberto Santucho.
El trotskismo ha permanecido inmune a las discusiones y los cambios que el marxismo ha venido sosteniendo en las últimas décadas. Troskear es, en el lunfardo de la izquierda, la actitud de colocarse siempre en el extremo. De toda la izquierda de los sesenta y setenta son los únicos que han permanecido sin cambios sosteniendo los dogmas marxistas como verdades intocables y absolutamente inamovibles. Todo lo que hay que saber está contenido en lo que Trotski pensó y dejó plasmado en sus escritos.
A pesar de sus proclamas proletarias el trotskismo es casi fundamentalmente, salvo algunas excepciones muy puntuales, un movimiento de clase media universitaria y su propuesta electoral es similar a la de los partidos que se sitúan en el espacio de la centro izquierda.