Un discurso sin anuncios y contra las "hipocresías"
Sobrio por demás, con pocas alternaciones, casi sin anuncios y con una radiografía “positiva” sobre lo que está haciendo. Francisco Pérez basó su discurso en lo que él llama las “hipocresías” de Mendoza, acusado principalmente a los partidos de la oposición y a los gobierno anteriores sobre lo “no hecho”. La palabra la usó pocas veces, pero en momentos estratégicos: calificó de hipócritas a los partidos de la oposición por oponerse a la reforma de la Constitución, mencionó la hipocresía de las empresas por avalar el trabajo infantil, y también usó el mismo término al hablar de la salud de la provincia.
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Pérez eligió un simple balance de gestión mirando el vaso medio lleno y trazó pocas líneas hacia adelante en cuanto a lo que será el resto de su gestión.
“Aún con lo que falta, con lo que podríamos haber hecho mejor, con los hechos que nos condicionan, con las iniciativas que van a llevar años en cumplirse, tratamos de afrontar la gestión con una máxima que los atenienses exigían a sus ciudadanos: que dejaran el mundo mejor de lo que lo habían encontrado”, dijo Pérez al iniciar el discurso tratando de anticipar la descripción de lo hecho hasta ahora.
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En ese sentido, Pérez volvió a mencionar la retórica tremendista para contextualizar sus dichos asegurando que “no son tiempos fáciles”, pero que gracias a él “Mendoza está mejor que ayer, pero hay condicionantes coyunturales y estructurales que no hacen sencilla la tarea de gestión”.
En materia política Pérez insistió con la necesidad de la reforma de la Constitución, pero sin mencionar si hay una nueva estrategia. Allí acusó a la oposición. ““Es parte de esta hipocresía negarle la posibilidad de que Mendoza de un salto de calidad institucional porque se plantee que exista una única reelección para todos. Hay quienes se oponen a ese debate y están en sus sillones y en esta sala desde hace décadas. Hay quienes se oponen a ese debate y gobiernan departamentos por mas de dos periodos”, dijo el Gobernador. Lo curioso es que Pérez sin querer (o no) puso en esa bolsa a varios de sus aliados políticos, pues los intendentes más reelegidos son de su partido, como es el caso de Rubén Miranda, de Las Heras.
Una de las novedades fue la presentación del proyecto de ley de ética pública, una deuda de Mendoza, en la que todos los funcionarios deberán presentar y publicar sus declaraciones juradas.
Los problemas, sin autocrítica
Uno de los ejes que atravesó el discurso fue el conflicto generado por la salida de Vale del proyecto Potasio Río Colorado. Allí Pérez esquivó autocríticas y puso todas las culpas en la empresa Vale. “Hoy, frente a la imprevista decisión de Vale, también hemos puesto y pondremos -no les quepa ninguna duda a los mendocinos y en especial a los trabajadores afectados- la mejor de nuestras voluntades para acercar la mejor solución que esté a nuestro alcance”, repitió, y recordó que habían logrado que se pagaran los sueldos hasta octubre. Lo que obvió Pérez es que en realidad se pagarán la mitad de los sueldos y que justo el fin del subsidio coincide con la llegada de las elecciones.
Como Pérez ya acostumbra, mencionó transversalmente la necesidad de mejorar la equidad en Mendoza mencionando a “los más necesitados” en cada tema. “Por todo lo que digo, cada día que pasa no tengo otra opción, porque la realidad me lo impone, que confirmar mi pensamiento de que lo más débiles están primero”, repitió. En lo discursivo es más importante un rostro que un número. Pérez y sus estrategas lo entienden y por eso el caso del Pozo. Para Pérez el Pozo es “el caso” testigo, donde busca que se refleje lo hecho en su gestión. Allí hubo un pequeño gesto: le agradeció a Alfredo Cornejo, intendente de Godoy Cruz, por trabajar en conjunto.
Pero la camaradería le duró poco y volvió a pasarle factura a la oposición por lo “no hecho” cuando eran conducción. Allí Julio Cobos fue el más aludido (sin nombrarlo), en particular cuando Pérez recordó que se terminó el régimen de promoción industrial. “No he venido para comentar la política desde los medios, he venido a la gobernación a gestionar desde la política, articulando, cooperando, antes que confrontando innecesariamente. Mendoza se ha visto inundada de discursos grandilocuentes y republicanos pero no me queda claro qué han hecho por Mendoza quienes viven de la retórica o quienes tuvieron la oportunidad de transformar situaciones en su momento”, dijo Pérez. Y recordó el caso particular. “No hay más inequidades, no hay mas dudas, ni ausencia de certezas. Hubo discursos solemnes por parte de los opositores. Cada día era una oportunidad de demostrar que Mendoza no estaba en el radar nacional, de negar una realidad. Aún con la presencia institucional de un Vicepresidente mendocino tampoco hubo solución”, recordó.
El Gobernador volvió a remarcar su pertenencia K, aunque con mayor discreción que en otros momentos. “Mendoza forma parte de un País, de un tipo de País diferente, cambiado, con procesos que no tienen vuelta atrás. Actualmente Mendoza tiene una excelente relación de cooperación con el gobierno nacional, comparte la esencia de sus políticas y se ha beneficiado con ellas”, aseguró.
En algunos de los temas estratégicos, Pérez hizo un repaso rápido de lo que hizo y dijo que han mejorado todos los indicadores educativos. También habló de salud, repitiendo nuevamente las “hipocresías” del sistema y redundó en anuncios ya realizados.” Enfrentamos también hipocresías en materia de salud. Llevamos mas de 20 años con un estado ausente y sin una política clara que asigne valores, recursos y programas de modo ordenado y eficaz. Esto está cambiando”, aseguró. Pero, por ejemplo, borró del discurso el “seguro provincial de salud”, uno de los anuncios que había hecho al iniciar la gestión.
No hubo anuncios que rompan los esquemas, sí algunas promesas para concretar obras como el inicio de la presa Los Blancos y una serie de obras viales. Pero la prioridad, aseguró, será la construcción de viviendas. De hecho dejó ese tema para el final y remató su discurso con la promesa de más viviendas para todos. Antes, amenazó con romper en llanto al agradecer al Dios y recordar a su familia.
“El espíritu grande es hacer”, dijo a los gritos, en el único momento en el que rompió su tono monocorde.