Mendoza también tiene su ruta que conduce a la nada
El domingo pasado Jorge Lanata mostró como ícono de la corrupción en Santa Cruz con la ejecución de la obra pública una ruta asfaltada que “conduce a la nada”. El caso llamó la atención, porque se trata de un camino perfectamente asfaltado, pero que se diluye en la estepa patagónica.
Pero en Mendoza también se consigue. La provincia tiene su propia ruta que conduce a la nada, aunque es un poco más peligrosa que la versión santacruceña. Se trata del camino del Perilago, la continuación de la ruta 82. En este caso la ruta no se diluye, sino que termina abruptamente; topa contra la montaña. La ruta tiene otra salida imaginaria, en Cacheuta, y es un símbolo de la ineficiencia y los “errores de cálculo” del Estado.
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La ruta, como contó MDZ, fue iniciada durante la gestión de Julio Cobos y buscaba unir nuevamente Potrerillos con Cacheuta, localidades que quedaron aisladas por la construcción del dique. El proyecto constaba de tres tramos. Uno previo al paredón, sobre la antigua ruta 82; el tramo es el camino del perilago, que se une a la ruta 7. Y el tercer tramo era la vinculación entre ambos, trayecto que incluía un túnel. Pues a pesar de que se contaba con financiamiento del BID, nunca se pudo terminar porque un error de cálculos hizo que se derrumbara el túnel y toda la obra quedara suspendida.
Ahora, varios años después, Mendoza volvió a pedir un crédito del BID para hacer la misma obra y la promesa es que este año al menos se licite. La misión del banco ya vino y también se aprobó el proyecto. Según aseguran falta ultimar detalles administrativos. El error de cálculo costaría unos 170 millones de pesos extra a lo que ya se pagó. De hecho deberán usar gran parte de los 50 millones de dólares del préstamo del BID para esa obra.