Fuertes cruces entre periodistas y representantes del Gobierno
Ayer, en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), los periodistas argentinos Magdalena Ruiz Guiñazú y Joaquín Morales Sola, mantuvieron una reunión con los representantes del Gobierno Javier Salgado, abogado especializado en derechos humanos de la Cancillería, y Juan Ross, de la Jefatura de Gabinete. Un encuentro que atravesó momentos muy tensos.
Los periodistas fueron acompañados por Torcuato Alfredo Sozio, de la Asociación para los Derechos Civiles, y ante la CIDH solicitaron que este organismo enviara una misión a la Argentina para que constatara lo que ellos denominaron “intimidaciones” y “presiones”, además de las maneras en que el gobierno estaría “cercenando” la libertad de expresión.
Los representantes del Gobierno argumentaron sin embargo que ni siquiera la audiencia de ayer era “jurídicamente pertinente”.
Ante estas declaración, fue Ruiz Guiñazú quien contraatacó denunciando el juicio “ético y popular” organizado por Hebe de Bonafini al que fue sometida en la Plaza de Mayo y en el que participaron al menos un representante del Gobierno, el presidente de la Consejo Federal de la Comunicación de aquel momento, Néstor Busso.
“Fui acusada falsamente de ser al vocera de prensa del ministerio de economía durante la dictadura”, declaró Ruiz Guiñazú, quien junto a Morales Solá habló en nombre de un grupo de periodistas que incluye a Mariano Obarrio, Nelson Castro, Luis Majul, Alfredo Leuco y José Pepe Eliaschev.
Por su parte, Morales Solá tomó la palabra para explicar que los enunciados de libertad de expresión de parte del Gobierno “engañan” mucho en la Argentina. Según lo que declaró, el problema principal es que “el Gobierno considera al periodismo como su único adversario, su único enemigo a vencer”.
“El periodismo independiente ha perdido la tranquilidad necesaria para ejercer su labor en libertad, y eso es censura indirecta”, sostuvo Morales Sola, para quien los métodos el Gobierno utiliza la “descalificación, la demonización, la calumnia o la difamación” para “acallar las voces críticas”.
“El Gobierno está reemplazando la condena penal por la condena pública. No sé que es peor. Prefiero la cárcel al odio y la descalificación, prefiero la cárcel a que el Estado cambie la historia de mi vida”, declaró Morales Solá.
Respecto de Torcuato Alfredo Sozio, este se denunció el uso político de la publicidad oficial y pidió al Gobierno “reglas claras” y “transparentes”.
Los representantes del Gobierno rechazaron las denuncias de los periodistas cuestionando el hecho mismo de que la audiencia haya tenido lugar, y Salgado sostuvo: “No se advierten razones objetivas para haber convocado a una audiencia”, explicando que antes de llegar a la Comisión de la OEA este tipo de denuncias deben agotar todas las instancias judiciales en la Argentina, ante lo que la relatora para la libertad de expresión, Catalina Botero, le salió al cruce afirmando que este tipo de audiencias son importantes para que la CIDH se mantenga informada sobre temas que preocupan.
"Ni Magdalena ni Morales Solá nos representan"
Hoy, el periodista y abogado Pablo Llonto criticó a Magdalena Ruiz Guiñazú y a Joaquín Morales Solá, por presentarse ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos denunciando limitaciones a la libertad de expresión en Argentina.
"Ni Magdalena, ni Morales Solá nos representan, si los tuviera enfrente les preguntaría ¿Y ustedes cuando abren los micrófonos para que hablen los delegados de Canal 13?”, dijo Llonto en declaraciones a Radio Gráfica.
En ese sentido Llonto recordó que los trabajadores de Clarín “salieron a respaldar la ley y llevar tranquilidad frente a esta operación del terror que aplican Magnetto y Ernestina Herrera de Noble”.
"Los trabajadores han mantenido conversaciones con el Ministerio de Trabajo y las centrales sindicales para asegurar que un nuevo adjudicatario de licencias garantice los puestos de trabajo”, dijo.
Por último, se refirió a los trabajadores despedidos de Perfil en estos días: “Fontevecchia empezó hace meses despidiendo reporteros gráficos y ahora se conoce una nueva ola de despidos”, demostrando “la hipocresía de los dueños de estos medios”.

