Análisis con rima: Rodrigazo, un "bolazo"
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De Mendiguren retrocedió en ojotas y, por lo tanto, trastabilló luego de que (por decisión propia o porque se lo pidieron “de arriba”) se desdijo de tremenda afirmación, capaz de condicionar –si se le daba crédito y difusión- la discusión política del presente y el comportamiento financiero.
No hay sanciones por decir barbaridades. Mucho menos por repetirlas como loros. Y así, aparecieron los historiadores de último momento, los economistas instantáneos y los que realmente parece que quieren que pase un “Rodrigazo”.
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Roberto Lavagna, en quien todavía muchos ven no al ex candidato presidencial al que echó mano el radicalismo sino al ministro de Economía que ayudó a Néstor Kirchner a salir de la crisis del 2001, lo había dicho, sin mayores repercusiones, en junio del año pasado.
"La economía argentina hoy está en 'falsa escuadra'. El conjunto de los precios de la economía está muy desordenado, nadie está conforme y precisamente hace falta hacer un cambio de política económica para no llegar a situaciones como la de 1975, cuando también todos los precios estaban desordenados", dijo Lavagna entonces. Pudo haberlo hecho como agorero. O como economista: alertando para que se cambie el rumbo.
Algunos de los ecos de la nueva embestida setentista de De Mendiguren fueron, en estos días:
- “Hablar de ´Rodrigazo´ me parece un poco exagerando, pero si alguien está usando la metáfora, es hora de que veamos que hay peligros que la gente está mirando. Entonces, más allá de que si cuantitativamente esto se parece al Rodrigazo, que creo que no, cualitativamente hay elementos que sí se parecen: el exceso de emisión monetaria, y la puja salarial con descoordinación entre las políticas del Gobierno para la cuestión distributiva y las pautas para corregir salarios. Por eso creo que si bien no es tan grave como el Rodrigazo, cuando alguien empieza a hablar de eso, si yo estuviera en el Gobierno pensaría por qué”. José María Fanelli, investigador del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes) y profesor de la UBA y la Universidad de San Andrés a El Cronista.
- “Me sorprende, no es compatible con la prudencia que lo caracteriza siempre. El tendrá que explica qué quiso decir, ya que la 'Argentina está desarrollando su perfil exportador'”. Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación a Infonews.
- “Hay similitudes y también diferencias entre el contexto actual y el que antecedió a las políticas del ministro de Economía de la presidencia de Isabel Perón, Celestino Rodrigo. En aquella oportunidad, los precios y las tarifas de los servicios públicos habían permanecido congelados por dos años mientras los del resto de la economía, incluyendo los salarios, habían evolucionado por encima de la voluntad del Gobierno por controlarlos”. Editorial de La Nación.
- "Creo que la inflación se viene dando, se está perdiendo poder adquisitivo del salario, y esto es perjudicial.'El Rodrigazo' ya se puso en funcionamiento hace un tiempo". Hugo Moyano a Radio 10.
Evidentemente, frente a la magra cosecha de apoyos de la afirmación setentista del titular de la Unión Industrial Argentina, la presunta inminencia de un “Rodrigazo” se fue transformando, con el paso de los días en algo que Clarín –medio por excelencia enfrentado al Gobierno, y viceversa- como “el fantasma del Rodrigazo”. Ya no se trataba de un peligro inminente si de lo que realmente parece que es: un espectro de los peores momentos del pasado peronista en el que el kirchnerismo no quiere mirarse.
El análisis mendocino
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“La variable macroeconómica que peor se comporta en nuestro país es la elevada (aunque no descontrolada) inflación. La suba generalizada de los precios por encima de casi todos los países del mundo, provoca que cada vez estemos más caros en dólares y perdamos competitividad, lo que genera problemas para nuestras exportaciones y para los sectores que compiten con importaciones”, sostuvo Aciar ante nuestra consulta.
El economista, vinculado a los equipos de la senadora radical Laura Montero, analizó luego que “este es el problema que acusan los empresarios que compiten internacionalmente (sectores transables) y presionan para que los salarios no suban todo lo que quieren los gremialistas y éste es el meollo del problema: una puja distributiva”.
El modelo ya no es el mismo de antes
“Para Moyano y los suyos –dijo Aciar a MDZ- el Gobierno ha decidido darle la espalda a los trabajadores intentando bajar salarios reales (esto significa que el Gobierno pretende que el ajuste de salarios vía paritarias, sea menor que la tasa de inflación y, probablemente, que la tasa de devaluación). Políticamente, intentan instalar que el Gobierno jugará para el lado de los empresarios y no de los trabajadores (¿y el pueblo?). Yo diría: el modelo ya no es el mismo de antes".
Metido de lleno en el baile del “Rodrigazo” que sí y que no tanto, Aciar explicó que “sinceramente, creo que los salarios en la Argentina no pueden seguir aumentando a las tasas que lo han venido haciendo y es necesario hacer algunos ajustes para corregir la situación. Uno de esos ajustes es rebajar salarios reales, como dice Moyano”. Pero entiende que “el Gobierno también podría seguir una política fiscal un poco menos expansiva para no presionar tanto sobre la demanda agregada y morigerar el problema inflacionario”.
Sinceramiento igual a aumento
Para el economista de Ideal hay una poción para exorcizar a los fantasmas de Celestino Rodrigo. Sostiene que para que la inflación afloje su crecimiento debe producirse “un sinceramiento de las tarifas (energía eléctrica y transporte, principalmente), que es el único rubro en el cual el Gobierno tiene algunos grados de libertad (acá también hay un cierto parecido con el ´Rodrigazo´). Esto se intentó (sintonía fina) y se tuvo que dar marcha atrás. Por eso, el Gobierno ha perdido credibilidad en este aspecto”.
“Creo –opinó luego- que todavía estamos a tiempo de que el Gobierno siente a todos los sectores (afines y no) para intentar hacer lo que siempre soñó Perón y CFK: una mesa en donde representantes de trabajadores, de empresarios y Gobierno se pusieran de acuerdo en cómo actuar frente a los temas económicos”.
- ¿Puede generarse un ámbito así en momentos de tanta agitación política?
- Debe haber confianza de cada uno de los actores respecto del resto. Esta confianza se construye con acciones sistemáticas, predecibles y serias. Es acá donde falla el responsable principal: el Gobierno, ya que siempre juega al final, cuando todos ya han mostrado sus cartas y, muchas veces (por no decir la mayoría), ha cambiado su juego perjudicando a algunos o todos los actores. Entre estas acciones podemos mencionar: no medir correctamente la inflación, prohibir o entorpecer exportaciones, trabar importaciones, establecer el cepo cambiario que trajo aparejado un mercado paralelo para la divisa extranjera, pesificar operaciones de algunos sectores de la economía, entre las más relevantes, últimamente.
Qué fue el Rodrigazo y quién es De Mendiguren
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Un fantasma o una amenaza de cuerpo presente, ya hay quienes ven al efímero debate como un “hit del verano”. O al “Rodrigazo”, como un “bolazo”.