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Cuando ir por todo significa ir por todo

El periodista Pepe Eliaschev presenta su análisis semanal en donde hace un repaso a todo lo sucedido con la salida del Procurador General de la Nación y la probable llegada de Daniel Reposo.

El sucesor designado de Esteban Righi, catapultado a uno de los cargos más estratégicos y delicados del Estado, podría quedar asociado a un amargo traspié para el Gobierno, o, en el mejor de los casos, a un costoso desembarco. Daniel Reposo, autodenominado mismo "hombre de la Presidenta", fue condenado por ocultar informes preparados por la Sindicatura General de la Nación (SiGeN), un antecedente peliagudo de Reposo cuando deba defender su postulación como Procurador General de la Nación en el Senado.
  
Es que en 2009 estuvo en guerra con los senadores nacionales de la UCR por esconder informes de SiGeN y no le salió barato: tuvo que rectificarse. A Reposo lo colocaron en la Sindicatura en agosto de 2009, para sacarse de encima a Carlos A. Pacios, un funcionario que tuvo la pretensión de desacatar varias órdenes de Guillermo Moreno para que interviniera Papel Prensa S.A, la compañía en la que el Estado es socio minoritario y que se convirtió en fetiche y obsesión del kirchnerismo.
  
El jujeño Gerardo Morales, que era jefe del bloque radical en el Senado, le pidió a la Justicia que se publicaran en Internet los informes producidos por la Sindicatura antes de 2010 y los que quedaban por aprobarse. Para Morales era necesario declarar "la inconstitucionalidad de la práctica o de cualquier regulación por la cual la SiGeN restrinja ilegítimamente el acceso vía internet a los informes de su producción".
  
Similar tratamiento le dispensó el ahora candidato a PGN, al presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN), Leandro Despouy. Es un elemento de juicio contra el cual deberá vérselas Reposo al defenderse en la Comisión de Acuerdos del Senado.
Claramente desprovisto de antecedentes como penalista, fue enviado a la poderosa jefatura de los fiscales de la Nación pese (o por) su fama de ocultador serial de documentos de interés público.

Es ilustrativo lo que acaba de protagonizar la ex senadora y diputada Vilma Ibarra, del grupo kirchnerista Nuevo Encuentro, fundado por Martín Sabatella, en torno del sacrificio de Righi, que debió irse de la PGN al ser acusado por el arrinconado Amado Boudou. Necesitó acudir al diario "La Nación" para explicar por qué debe ser rechazada la pretensión presidencial de colocar a Reposo en la PGN.
  
Al hacerlo, y como buena progresista, la Dra. Ibarra necesitó aclarar que "en los tiempos que corren conviene presentar credenciales antes de opinar sobre temas de alto impacto político. Como diputada nacional voté favorablemente la ley de medios y he acompañado (…) las principales políticas públicas de este gobierno".
  
Desde esa primera profesión de fe, Ibarra, que se define como comprometida "con una mirada nacional, popular y progresista", le pide al centro izquierda parlamentaria que rechace el pliego de Reposo para ocupar el cargo de Procurador General de la Nación.

¿Explicación? "Esa postulación no está destinada a designar a un hombre prestigioso y de trayectoria relevante para tan importante responsabilidad. Reposo carece de ambas cualidades y lo poco que se conoce de él habla de su falta de vocación por la transparencia y por el control público de los actos de gobierno -ocultamiento de informes de la SiGeN y su retiro de la Web- entre otros actos cuestionables".
  
Es munición gruesa proveniente de los muchos amigos y entusiastas de izquierda que aún apoyan al Gobierno. Nadie podría acusar a esta ex militante de la juventud comunista de "reaccionaria", "gorila" o "destituyente".
  
Hasta el propio candoroso profesor Ricardo Forster hubo de salir a la palestra elogiando a Righi, quien -por otra parte- sirvió con tenacidad y fidelidad a los Kirchner, como lo demuestra la decapitación y esterilización de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas.

"¿Cómo puede justificarse y defenderse desde la centroizquierda esta propuesta? ¿Cuál es la razón para votar afirmativamente este pliego, de un hombre sin prestigio académico ni jurídico, que no sea la búsqueda de beneficiar la estrategia judicial del vicepresidente?" se pregunta retóricamente Vilma Ibarra, antes de agregar: "La Presidenta se equivoca, a mi juicio, al apartarse del camino iniciado con las designaciones de Raúl Zaffaroni, Carmen Argibay, Elena Highton y Ricardo Lorenzetti, todos ellos juristas de reconocido prestigio y trayectorias intachables. Ahora hay un giro de 180 grados. Nada explica esta candidatura que no sea la vocación de proteger, mediante presiones judiciales, al vicepresidente acusado de corrupción".
  
En muchos sentidos, la afirmación de la angustiada Ibarra tiene sustento, hay cosas de las que tampoco se vuelve, claro, como lo sabe muy bien el propio Reposo, quien declaro sin pestañear que la investigación judicial sobre el vicepresidente Amado Boudou por negociaciones incompatibles con su función en el caso Ciccone "es un ataque al proyecto de Cristina (Kirchner)".
  
Militante ultra kirchnerista, ¿podría Reposo, al margen de su delgadez curricular, garantizar la independencia indispensable de los fiscales?  Se define como "un hombre de la Presidenta y del Gobierno". Reposo tiene posición tomada. Hay que agradecerle su falta de eufemismos: "este ataque no es a Amado Boudou, sino a un proyecto de gobierno que ha trabajado por la igualdad, y hay sectores corporativos que han ganado mucho dinero y tienen mucho poder y se niegan a perder algunos beneficios. El gobierno de Cristina tiene como consigna dar a cada uno lo suyo, esto no es un ataque a Boudou sino al proyecto que ella encabeza".

Righi siempre atendió sus simpatías y necesidades políticas, aunque era esencialmente respetado por su solvencia técnica. Reposo, en cambio, no solo nunca ejerció como abogado de manera privada, sino que tampoco ha formado parte del Poder Judicial. Su llegada a la Procuración General de la Nación suscita inevitablemente el recuerdo del texto de la renuncia del titular de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas, Dr. Manuel Garrido, el 12 de marzo de 2009, hace apenas tres años.
  
Decía el Dr. Garrido en su renuncia a Righi, que "el cambio de rumbo que ahora se viene a consagrar deja mi gestión al garete, condenando a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas a un rol casi intrascendente que no condice con las capacidades con que se la dotó a costa de los contribuyentes, especialmente en lo que hace al cuerpo de contadores auditores, que es un ejemplo de pericia, compromiso y trabajo, y al número de fiscales que en ella se desempeñan". Profesionales del poder, en el Gobierno no se juegan juegos. La salida de Garrido en 2009 y el malogramiento de Righi en 2012 son parte del mismo fenómeno, que sería coronado si Reposo se queda con el cargo.