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Con el agua en la venas: Paco caliente y frío Carmona

Y así es la política. Los que bramaban ayer ahora callan porque llegó la repartija, migajas en algunos casos. Por eso, mutis por el foro. A levantar la mano desde el taxi que lleva al diputado al congreso. “Nooo…pará, caminar con la mano levantada por pleno congreso queda flojo”, le dice un tipo de maestranza que lo ve novato y obediente.

No se les ocurre otra cosa, y si lo piensan no lo dicen. Tradición, familia y propiedad privada sigue siendo el lema inconsciente que gobierna las mentes de conservadores y progresistas en la ciudad de la siesta. Está de moda ser anti-minero, sienta bien, otorga un barniz de nobleza ciudadana.

Hoy por hoy defender el agua se ha trasformado en una bandera, un slogan que aglutina a cientos de jóvenes. Los músicos arriba de un escenario arengan porque el aplauso está garantizado. Es el tema sensible por excelencia en Mendoza luego de que un gobernador recién asumido provenga de aquellos intereses.

Paco no quiere escuchar hablar en su gabinete ni es sus mandos de minería. De ser un férreo defensor de la industria extractiva ahora mira para otro lado, patea la pelota para delante, se come el sapo de Calle 13 que le tiraron en Luján y manda en cana a quien le diga lo que piensa en la cara.

Por otro lado el Diputado Nacional Guillermo Carmona, quien fuera un ferviente opositor en la interna política peronista a la figura de Pérez para la gobernación de Mendoza, no quiere hablar de sus anteriores proclamas que lo pusieron a un paso de abrirse del PJ allá por mayo de 2011.

Hoy Carmona aparece proponiendo autonomías municipales de distritos como Rodeo del medio y ya no se mete en temas urticantes como la despenalización del aborto. Es más, quiere hacerse amigo de Paco Pérez a como dé lugar, pero no le da bola ni Paco ni Carlos. Hasta la gente que supo entusiasmarse con Carmona hoy lo ven como un dirigente que no conduce ni a miss daisy.

¿Se acabó el carmonismo en Mendoza? Eso está por verse. Lo cierto es que por estos días el dirigente peronista que supo aglutinar a sectores críticos del peronismo y de la izquierda se parece más a un cura de una escuela rural sin sotana, piola pero obediente, que no quiere hacer olas. En su sector se vive el desencanto de Carmona. Es más, no será beatificado.

Y así es la política. Los que bramaban ayer ahora callan porque llegó la repartija, migajas en algunos casos. Por eso, mutis por el foro. A levantar la mano desde el taxi que lleva al diputado al congreso. “Nooo…pará, caminar con la mano levantada por pleno congreso queda flojo”, le dice un tipo de maestranza que lo ve novato y obediente.

Mientras, en Mendoza Paco Pérez intenta arrancar el año, pero se calienta demasiado, él y el motor de su auto. ¿Y si se funde? Bueno, para eso estará Carmona, para echarle agua fría al radiador.

Es lo que hay.