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El Gobierno celebra la ruptura en la UCR, que buscará venganza en Diputados

En la UCR dan como hecho consumado el quiebre y buscan endurecer su oposición, bloqueando el avance del oficialismo en Diputados. Además, buscarán capitalizar el "no" a la reforma. En el PJ celebran la pelea interna de la UCR.

El PJ festeja; es raro, pero festeja. Sienten que "le mojaron la oreja" a la UCR. En medio de la pelea política por la reforma de la Constitución el bloque de senadores de ese partido se dividió y ahora en el radicalismo algunos juegan a lo que más le gusta: las internas. El Gobierno curiosamente celebra el hecho como una victoria política, porque ven más cerca el avance de su proyecto de reforma de la Constitución, aunque en el fondo saben que falta mucho.

Mientras tanto en el partido de Alem admiten la ruptura interna como un hecho consumado y preparan el contraataque: mayor rigor opositor y bloqueo al oficialismo en la Cámara de Diputados. La intención es que allí naufraguen los proyectos del Gobierno. Además, tratarán de capitalizar políticamente el "no" a la reforma.

Ayer se blanqueó en el Senado algo que ya se venía gestando internamente. Cuatro senadores de la UCR rompieron filas y formaron un bloque propio. En sí, ninguno de los cuatro responde a la conducción partidaria, pero ahora "sacaron los pies del plato" y sorprendieron. Por el contexto, todo queda atado a la intervención que el Gobierno hizo para buscar esa ruptura y conseguir más votos a favor del proyecto de la reforma Constitucional, que es rechazado por la conducción de la UCR. El quiebre se generó en una semana enredada: los intendentes del Este denunciaron en privado aprietes de parte del Gobernador. Pero al día siguiente se reunieron en privado y hasta lo elogiaron. En esa maniobra quedaron mal parados el ex vicepresidente Julio Cobos y la conducción partidaria.

Ruptura y después

Luego de que se hiciera público la aparición del nuevo bloque en el Senado, los principales referentes del radicalismo se comunicaron entre si para analizar la situación. Alfredo Cornejo, Julio Cobos y Ernesto Sanz, entre otros, admitieron que el quiebre existe y es irreversible. También ratificaron su oposición al proyecto de reforma del Gobierno. Y, en ese sentido, aseguran que van a potenciar esa posición para capitalizar políticamente el mal humor social generado por el intento de reelección. "La mayoría de la gente está en contra y hasta indignada por la búsqueda de la reelección. Nosotros vamos a mantenernos en nuestra posición y creo que la gente se va a dar cuenta quiénes son los que cambian de idea y quienes son coherentes", aseguró uno de los dirigentes que está en la mesa chica del comité.

Los radicales entienden que las presiones y los dardos desde el Gobierno van a seguir y apuntan a "resistir y contraatacar".

La trinchera será la Cámara de Diputados, donde tienen más poder. Pronto podrían tener una posibilidad de revancha, principalmente cuando comience a discutirse la ley de presupuesto para el año que viene, sobre todo si el Ejecutivo lo envía con pedido de endeudamiento. “En el Senado no tenemos mucho margen. Pero en Diputados estamos más sólidos”, interpretan. Así, se esperanzan con que en la Cámara Baja no les pase lo mismo que en el Senado y se abran más frentes internos. En el bloque oficial de la UCR cuentan como díscola a la diputada Teresa Maza.

En el PJ también reconoce que por más que en el Senado consigan los votos, no les conviene apurar el proyecto de reforma de la Constitución porque en Diputados tiene sentencia de muerte. En ese contexto, la estrategia oficial es tener paciencia y esperar a que haya más fracturas y a que “la sociedad pida la reforma”. Mientras tanto festejan: ayer muchos de los dirigentes y funcionarios que estilan usar las redes sociales para promocionar acciones de Gobierno, cambiaron de temática y comenzaron a difundir los problemas internos de la UCR.