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A un año del 54% de Cristina, el humor social cambió

Apenas tres días faltan para que se celebre un año exacto de un triunfo electoral clamoroso. El domingo 24 de de octubre de 2011 Cristina Kirchner fue votada por 11.593.023 argentinos y reelecta para un segundo mandato presidencial. Vista desde hoy, ¿dónde ha quedado aquella victoria abrumadora?

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En Twitter: @peliaschev

Vista desde hoy, ¿dónde ha quedado aquella victoria abrumadora de hace 362 días? Un año después, el Gobierno proyecta la imagen de una criatura que parece chapotear en un pantano, o, si se quiere, la de un velocista que se tropieza con los cordones sueltos de su propio calzado.

Apenas tres días faltan para que se celebre un año exacto de un triunfo electoral clamoroso. El domingo 24 de de octubre de 2011 Cristina Kirchner fue votada por 11.593.023 argentinos y reelecta para un segundo mandato presidencial. No sólo fue un triunfo electoral rotundo. Aunque logró prácticamente el mismo porcentaje de Hugo Chávez el 7 de octubre pasado, el 55,12% del venezolano lidió con el 44,26% del opositor Henrique Capriles Radonski. El caso argentino fue muy diferente. El casi 54% de Cristina Fernandez triplicó el casi 17% de su inmediato segundo, Hermes Binner, y casi quintuplicó al melancólico 11% del tercero, Ricardo Alfonsín. Otro escenario, diferentes conclusiones. Las pruebas abundan.

La Presidente homenajeó esta semana el secuestro de un avión de Aerolíneas Argentinas en 1966. El episodio lo protagonizó el 28 de septiembre de ese año un grupo de jóvenes  nacionalistas encabezado por Dardo Manuel Cabo. Cristina habló ahora de esa lejana historial elogiando el "desvío" de un avión y calificándolo de gesta patriótica, un lenguaje y un tono que a ella la fascinan.



Cabo era hijo del dirigente metalúrgico Armando Cabo y su militancia arranca, según las reconstrucciones de época, en el violento Movimiento Nacionalista Tacuara, de extrema derecha. En 1961 funda el Movimiento Nueva Argentina (MNA), grupo de similar predicamento ideológico pero volcado al peronismo. El secuestro del avión, bautizado Operativo Cóndor, fue ejecutado por una veintena de jóvenes activistas, que se apoderaron del avión y lo desviaron a punta de pistola hacia las Islas Malvinas, para izar allí una bandera argentina.

Detenido y juzgado, después de tres años de cárcel, Cabo se encuadró en el grupo armado Descamisados y luego ingresó a Montoneros. Fue asesinado en enero de 1977, ya durante la dictadura militar, que le aplicó la siniestra "ley de fuga", tras haberlo detenido meses antes, en plena actividad guerrillera, en 1976.

Ahora desconcierta la Presidente exaltando una acción violenta, como si estuviera cautiva de las pulsiones de una artificial seducción por esos años violentos. Tras el homenaje a las Fuerzas Armadas Peronistas y a Envar El Kadri, la celebración del Día del Montonero, esta exaltación de aquella aventura malvinera del ’66 es un despropósito coherente con la pasión oficial por los relatos de supuestas épicas y la exaltación de luchas que quienes hoy gobiernan solo conocen por haber escuchado de ellas.

En paralelo, dos de las formaciones principales de la oposición (el Frente Amplio Progresista y el radicalismo) quieren seguir viendo "progresismo" en medidas del Gobierno, del que no pueden o no quieren diferenciarse. Mientras el radicalismo votaba en bloque
a favor del proyecto cristinista de legislar que los jóvenes pueden votar desde los 16 años, el Frente Amplio demostraba ser amplísimo.

Los radicales parecen seducidos por las epifanías programáticas. Ya les pasó con la confiscación de YPF, avalada porque "está en la plataforma del partido" y ahora reiteran con el voto a los 16 años: aunque es evidente la intención demagógica de la ley, la respaldaron por empatía ideológica, cuando podían haberse desmarcado planteando que se aplique luego de 2015, al cabo de un esfuerzo de formación cívica de los menores de 18 años.

Una vez más, la UCR quedó colgada del vagón trasero del kirchnerismo. Como si fuera poco, el senador radical Gerardo Morales se emocionó esta semana con la perorata de Axel Kicillof al presentar en el Congreso el proyecto de presupuesto 2013. A Morales el discurso de Kicillof le hizo recordar el pensamiento y las posiciones de Franja Morada, el tradicional radicalismo universitario. "Me pareció que cuando hablaba Kicillof, hablaba un compañero", se conmovió Morales. No es el único radical atrapado por el relato kirchnerista.


El FAP no se sumó en bloque a la iniciativa de reunir a toda la oposición legislativa para respaldar a una justicia independiente y hacerle frente a las presiones oficiales contra los jueces. Como movida unitaria, fue boicoteada por el grupo de Víctor De Gennaro y Claudio Lozano (Unidad Popular) y por los socialistas, mientras que Margarita Stolbizer y Libres del Sur se animaron a asociarse con peronistas, macristas y cívicos.

Invitado por los empresarios de IDEA para el tradicional coloquio de Mar del Plata, Lula, ex presidente de Brasil, maravilló a todos (y a todas) en su incursión argentina. Hizo felices a Cristina pero también a José Manuel de la Sota, Binner, Lozano y De Gennaro. Muy deteriorado tiene que estar el clima civil argentino si el mero hecho de dialogar y atender al periodismo convierte a un político de otras latitudes en una mosca
blanca, una especie de héroe nacional de una burguesía acobardada.

El Gobierno boicotea a IDEA desde 2006 y prohíbe a sus funcionarios participar de ese evento anual, el mayor organizado por la clase empresarial. Lula es un estadista normal de un país mucho más tranquilo que la neurasténica Argentina.

 Ya despreocupado totalmente de lo que se diga o se piense de él, el integrante de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni, no se preocupa entretanto por ocultar su condición, o al menos matizarla. Simpatiza abiertamente con fuerzas y caudillos del turbulento espacio de los "movimientos sociales" informales. Esta semana le envió su calurosa adhesión y simpatía a Milagro Sala, jefa del disciplinado encuadramiento llamado Túpac Amaru.

"Felicitaciones Milagro, felicitaciones compañeras y compañeros, a continuar trabajando por más para realizar lo imposible. Un fuerte abrazo y ¡a seguir caminando!", le dijo.

Zaffaroni no considera que como juez de la Corte deba manejarse con prudencia, austeridad y desapasionamiento, al margen de las luchas ideológicas. Aunque hace ya tres años que amenaza con irse de la Corte, se queda y cada semana exhibe más alineamiento con una radicalización sectaria.

Es intenso el perfume de mutación que se huele, como si se percibiera un gobierno y, sobre todo, una Presidente muy fatigados. Han apostado todo a proclamar una victoria final contra el Grupo Clarín el 7 de diciembre. ¿Y si las cosas salieran de manera imprevista? Ensimismado en su guerra santa contra una empresa de medios que lo enceguece a la que le quiere amputar el negocio del cable, el Gobierno se muestra cada vez encerrado en su soledad autoconstruida, mientras reitera semana a semana traspiés y chapucerías, algo que se simboliza en el penoso culebrón de la fragata Libertad. El humor social se ha enderezado ahora contra Cristina, y aquel 54% que la votó hace años no supera hoy un aprobación del 37%. Todo es fugaz y mucho es volátil en la Argentina. 

Fuente: NA