El PD instruye en "realidad mendocina" a su candidato para afrontar la campaña
El hombre se siente orgulloso y, a simple vista parece un hombre orgulloso. En todo momento menciona que lo fueron a buscar para ser candidato y ahora dice sentirse confiado en dar un batacazo en octubre y convertirse en gobernador de Mendoza, provincia de la que es originario pero en la que no vive desde hace años.
Justamente esa es una de las claves del candidato: vive en Buenos Aires desde hace 15 años y para algunos puede ser una ventaja por ser prácticamente una cara nueva para la mayoría de los mendocinos, pero también una desventaja por el hecho de que quedan 50 días para las elecciones y Rosales por un lado no está empapado de los problemas coyunturales.
Por eso los dirigentes del PD ya sometieron a su candidato a un curso acelerado de problemas mendocinos cotidianos. Y lo puso a prueba ayer en la presentación oficial. “Mendoza destina sólo el 2 por ciento de sus recursos en inversión en futuro y el resto en mantener el Estado. Tenemos que aprovechar nuestros propios recursos para no tener que ir a mendigar a Buenos Aires. Ya lo hicimos en el pasado. ”, cuestionó Rosales. Sus docentes en “realidad mendocina” lo corrigieron y aclararon que ese porcentaje era del “8 por ciento”.
“La desventaja es que ahora estoy haciendo un curso intensivo de problemas específicos de Mendoza. Nos reunimos con los equipos técnicos. Por suerte no llego solo, sino con un partido de más de 100 años de historia que sabe lo que le pasa y lo que le falta a Mendoza. Lo que estamos haciendo es que yo pueda interiorizarme en detalle”, reconoció el candidato.
Va a ser difícil sacarle el casete de hombre políticamente correcto a Rosales, pues corre con alguna ventaja respecto a los otros candidatos de campaña: trabajó como publicista y estratega de campañas políticas y ahora piensa en cumplir un doble rol. Incluso “amenaza” con traer a Mendoza al norteamericano Nick Morris, un reconocido consultor y especialista en campañas políticas. “Me contrataron para las dos cosas, y gratis”, bromeaba Rosales. Y tiene respuestas rápidas para todo. Cuando le preguntan sobre los puntos oscuros de su aliado Alberto Rodríguez Saá, asegura que el PD adecuará el modelo puntano de gestión a la "institucionalidad " mendocina.
El niño bueno de la campaña
Aunque asegura que guarda bajo la manga algunas cartas para jugar en la campaña, hay pautas que ya se ven: en medio de una campaña agresiva entre Iglesias y Pérez, el candidato ganso aparece como el niño bueno que no quiere pelea. “Esto que se da en Mendoza donde los tres candidatos somos amigos y podemos sentarnos a charlar en una mesa es un diferencial de Mendoza”, dijo, tirándole el guante a los representantes del PJ y la UCR. Incluso no fue tan crítico con el gobernador Celso Jaque, con quien compartió, como rivales, espacios de militancia política en la Universidad.
Rosales militaba en la Upau (el brazo universitario del a UCD) y el Gobernador en una agrupación peronista. “Jaque me merece el mayor de mis respetos, a pesar de que pueda discrepar con el resultado de su gestión”, dijo Rosales. Otra clave, aseguran, es que esta vez el PD puede sacar provecho de la nacionalización de la campaña, gracias a la figura de Albero Rodríguez Saá. “Si se nacionaliza nos conviene, y si se provincializa, nos conviene más”, aseguró.
También quiere sacar provecho de su visión “externa” de Mendoza. “Mi gran contribución va más allá de sacar más o menos votos, de que mi imagen pueda ser conocida por la televisión de Buenos Aires. Es por haber andado por el mundo. La gran contribución es patear el tablero de esta campaña. Los que están adentro no se dan cuenta que son como una rana que la van hirviendo de a poco en una cacerola. Muchas veces hay que venir de afuera a decirles muchachos, el agua está a punto y Mendoza no va a ser viable. Muchas veces hay que venir de afuera a decirlo”, asegura. Y aclaró que “en C5N dije que vuelvo en cuatro años y algunos meses y que como ex gobernador me van a tener que pagar más”.
Confianza y amor propio a Rosales no le faltan.