Luis Rosales, ese bicho raro que eligió el PD
La candidatura a gobernador por el Partido Demócrata de Luis Rosales modificó el panorama de las elecciones 2011 en Mendoza. El periodista televisivo y analista internacional es muy distinto a los dos candidatos más importantes, Roberto Iglesias y Francisco Pérez; y sólo con el correr de la campaña los mendocinos sabrán si sus particularidades lo convertirán en una opción válida en el cuarto oscuro.
![]() |
Rosales fue bendecido como candidato de una de las tres fuerzas políticas más importantes de la provincia estando muy lejos de Mendoza y, para empezar, ajeno a los problemas de su partido, que han sido muchos.
La crisis demócrata quedó en evidencia en un hecho: hasta hace poco, nadie estaba interesado en ser candidato a gobernador. Esa realidad cambió parcialmente después de la elección primaria, donde el votante premió la alianza del partido mendocino con Alberto Rodríguez Saá.
Sin embargo, durante mucho tiempo se habló de una candidatura meramente "testimonial” por las escasas chances que había para cualquiera de tener un buen desempeño electoral bajo el escudo del PD.
Los principales dirigentes demócratas se desentendieron del desafío de comandar un partido casi sin rumbo: algunos se refugiaron en los departamentos y otros se mantuvieron lejos del centro de la escena, operando, pero a salvo de la crisis partidaria. Una crisis que ya lleva varios años y que hace oscilar al PD entre algunos logros y muchos más desencantos.
Apremiados por los tiempos, los controladores del PD coincidieron en elegir a Rosales esta semana y sorprendieron a todos. ¿Quemarán un candidato joven y con potenciales con esta candidatura casi a destiempo?
Desplumados. Hubo un real despiplume en el Partido Demócrata poco antes de la definición de la candidatura de Rosales.
El vértigo de las decisiones, de todos modos, jugó a favor del periodista. Hace 15 días, Rosales no estaba en los planes de nadie y ahora es el candidato a gobernador del PD confirmado. La rapidez impidió que la rosca limara su postulación.
En estas dos semanas, el periodista de C5N sólo procuró mantenerse a salvo del fuego interno. No vino a Mendoza y desde Buenos Aires puso como condición que sus operadores generaran consenso para su candidatura.
![]() |
La definición fue difícil. Sin estar demasiado convencido de la conveniencia de elegir a Rosales, Omar de Marchi optó por erigirse en árbitro y volcó la balanza a su favor sólo al final. En tanto, un grupo importante de dirigentes territoriales comandados por el intendente Jorge Difonso (el ganador de las elecciones en San Carlos) cuestionó fuertemente el proceso y no comulgó jamás con el elegido.
Sí respaldó a Rosales otro sector del PD opositor a De Marchi, dirigido por el senador Carlos Aguinaga. Este grupo prefería como candidato a gobernador al radical Roberto Iglesias y se separó después de la alianza partidaria con Rodríguez Saá, pero ahora volvió. Así de volátiles son los alineamientos en este partido sin liderazgos ni horizontes firmes.
En todo este tiempo, Rosales sólo se ocupó de mandar una carta en la que convocó a todos sus correligionarios a una cruzada para poner a la provincia a la altura de grandes como Córdoba y Santa Fe, buscando así convencer a la distancia, pero sin poner el cuerpo.
El comité de notables del PD (“cuatro gorilas”, según la durísima calificación del intendente de San Carlos, Jorge Difonso) proclamó “unanimidad" a su favor el viernes y estiró una alfombra roja que recibirá a Rosales apenas baje del avión para empezar la campaña.
Pero lo que viene podría no ser precisamente un sendero de flores para un dirigente que reconoció en aquella carta que uno de sus puntos flojos es no tener nada de militancia.
Más problemas para Iglesias. Rosales saldrá a la cancha mucho después que sus principales adversarios del PJ y la UCR,que ya llevan mucho rato en vidriera. Esta es una fragilidad del demócrata, aunque algunas encuestas sugieren que su fama televisiva lo hace arrancar la campaña con un piso de conocimiento esperanzador.
Los radicales son quienes preparan el peor recibimiento para Rosales. En este sentido, desde el radicalismo surgieron esta semana las primeras críticas hacia el PD. “No es serio que un partido defina el candidato a gobernador 45 días antes de las elecciones”, opinó Juan Carlos Jaliff, candidato a vicegobernador de la UCR.
![]() |
El radicalismo buscará convencer al electorado de que la elección del 23 de octubre debe reducirse a un duelo por la provincia entre Iglesias y Pérez, sin tener en cuenta al PD y mucho menos al candidato del socialismo, Oscar Santarelli, quien fue anunciado el martes.
Polarizar con el PJ es parte central de la estrategia del radicalismo, que ya se definió, además, por la controvertida estrategia de sepultar a su propio candidato presidencial, Ricardo Alfonsín, y jugar todas sus cartas al corte de boletas. E incluso, si fuera necesario, al voto cruzado (Cristina para la presidencial e Iglesias para la gobernación).
En este esquema, la aparición de Rosales enciende una luz de alerta en la UCR. Cualquier posibilidad de perder votos opositores en manos de otra opción para la gobernación complica más una elección que Iglesias y compañía vivirán con los dientes apretados hasta el final.
Para el justicialismo, en cambio, Rosales es casi una buena noticia. Nadie en el PJ va a mover un músculo para criticarlo, porque sienten que tienen una base sólida a favor de Paco Pérez que garantiza el cristinismo y el arrastre presidencial, la cual no se modifica con la aparición del nuevo candidato. Rosales es un problema nuevo para la UCR.
La mochila justicialista. Ese silencio cómplice, casi burlón del justicialismo, será uno de los fantasmas que acompañará al candidato a gobernador del PD.
En medio de la convención de los gansos donde no consiguió imponerse como candidato a gobernador, Eduardo Difonso gritonéo a sus pares y denunció que el desaire hacia su figura era en realidad una maniobra de ciertos dirigentes del PD a favor del peronismo.
“¿Saben quién ha puesto acá a Rosales? K. Esto es un entongue de gente que vive colgada del presupuesto. La suerte del PD está echada”, señaló Difonso con toda su furia y desencanto frente al periodista de MDZ On line Santiago Montiveros el viernes. (Ver video)
El lejano antecedente de Rosales como funcionario turístico del gobernador justicialista Rodolfo Gabrielli no parece alcanzar para que esta acusación tome cuerpo. Si se lo da el rumor insistente de que el operador Mazzón derramará fondos para la campaña electoral del PD en búsqueda de lastimar así a los radicales.
La versión echada a correr hace dos semanas sobre una reunión entre Mazzón y De Marchi se continuó la semana pasada con la sospecha de que el operador justicialista fortalecerá a los candidatos demócratas a intendentes de varios departamentos, especialmente al de Las Heras, en perjuicio de la UCR.
No es casual que la versión sea para varios creíble. Una de las herencias que recibirá Rosales de su partido es el desempeño político del Partido Demócrata en estos últimos cuatro años, donde fue de compartir gestión con Celso Jaque a apoyar leyes clave para el oficialismo.
Tanto colaboró el PD con el PJ que dañó su propia identidad partidaria.
Entre los dirigentes demócratas además está consolidada la pretensión de conseguir el segundo puesto en las próximas elecciones y desplazar de ese lugar al radicalismo. De allí a ser socios del justicialismo para facilitar su llegada al poder hay solo un paso.
Quién es ese hombre. Al margen de estas intrigas políticas, seducir al mendocino para que le de su voto, a pesar de que no lo juna demasiado, será el gran desafío de este periodista devenido en candidato.
Las dos personalidades que estuvieron cerca de ocupar su lugar habrían sido opciones más previsibles para Mendoza, ya que tanto Eduardo Difonso como Richard Battagion son reconocidos aquí.
![]() |
Rosales, en cambio, llega después de dar unas cuantas vueltas por el mundo, donde se codeó con el gurú electoral Dick Morris, y de ocupar pantalla en C5N. Su currículum demuestra que obtuvo roce internacional y prestigio. Pero estuvo 15 años fuera de la provincia y deberá buscar la manera de que el mendocino no le facture la falta de arraigo.
Rosales no es asimilable, por historia y actividad actual, a otros candidatos experimentales de la centro-derecha, como Miguel del Sel en Santa Fe, pues estuvo en el gobierno y la Legislatura de Mendoza en el pasado. Sin embargo, comparte con él una característica: las nuevas generaciones sólo pueden conocerlo por la TV.
En su medida, Rosales es un “famoso”. Y será premiado o castigado en las urnas según como tome Mendoza la irrupción de este modelo de candidato. Que es mendocino pero hace mucho tiempo está lejos de su tierra y sus problemas cotidianos, además de que llega un poco tarde a la fiesta.





