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Cristina y el Alberto, ídolos en mini-Mendoza

Las principales provincias del país decidieron desdoblar las elecciones y consiguieron así figuración nacional. Mendoza es el quinto distrito electoral, pero no impulsó éste ni ningún cambio electoral y dejó a la vista su pequeñez. Las primarias, los necesitados, el fenómeno Cristina y el único candidato opositor contento: Alberto Rodríguez Saá.
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¿Mendoza es o no una provincia importante de la Argentina? Su puesto en el ranking  de personas que votan -quinto lugar, después de los grandes conglomerados, con algo más de un millón de votantes- haría presumir que sí. Pero su incidencia en las grandes decisiones políticas del país y el desempeño de sus figuras actuales lo desmienten rápidamente. 

Imposible asimilarla a provincia de Buenos Aires, ese gigante que se reserva la condición de gran elector presidencial en octubre, por acaparar más del 40 por ciento del padrón general. Pero además: ¿Cómo compararla con Córdoba, ciudad autónoma de Buenos Aires o Santa Fe (segunda, tercera y cuarta del ranking), provincias que son mucho más chicas que Buenos Aires, pero hace tiempo decidieron demostrar que son realmente grandes?

En este sentido, los hechos han revelado que el desdoblamiento electoral no sólo es un mecanismo saludable para mejorar el sistema democrático, sino también un instrumento para que las provincias puedan gravitar mejor frente al poder central. Ningún distrito que este año haya adelantado sus comicios pasó desapercibido y los protagonistas de cada elección adquirieron figuración nacional.

Hoy Mendoza es tristemente pequeña ante sus pares, entre otras razones, porque es la única de las provincias “grandes” que ha resignado la posibilidad de elegir sus autoridades con autonomía, en una fecha distinta a la nacional. Esa decisión tomaron las provincias mejor ubicadas en el ranking, salvo Buenos Aires, a la que no le hace falta una condición extra a su densa población para posicionarse.

Las elecciones de Capital Federal transformaron a Mauricio Macri en una figura política que podría ser clave en el futuro inmediato del país. Los comicios de Santa Fe, a su turno, dieron un empujón notable a la candidatura presidencial del socialista Hermes Binner. Este domingo, la impredecible Córdoba (a la derecha, los candidatos) también dará un mensaje político al poder nacional, y cualquiera sea ese mensaje, la Casa Rosada deberá tenerlo en cuenta, pues es la provincia que está en el centro de la vidriera política en este momento.

Nuestra provincia, en cambio, tuvo en 2011 sólo dos "casi" candidatos presidenciales (Julio Cobos y Ernesto Sanz). Y ninguna señal plenamente visible dará al país el 23 de octubre, cuando renueve sus autoridades en medio de la vorágine general de los comicios por la presidencia.

Chiquitos y sumisos. Este triste panorama se da porque la clase política mendocina ha elegido la sumisión y la parálisis. A uno y otro lado del espectro político ha faltado voluntad y valor para promover cambios electorales importantes. Tímidos o temerosos, los líderes políticos locales no quieren figurar más allá de lo necesario en este año electoral. Nadie se atreve a jugar fuerte.

El desdoblamiento quizás no era el único camino. Pero el sistema electoral y político mendocino pide a gritos cambios estructurales que nadie se anima a hacer.

Se encuentra a la vista el estado de las cosas. La reforma de la Constitución provincial ha sumado su enésima derrota, por los regateos y las especulaciones del conjunto la oposición. Por otro lado, el intento de instalar la boleta única (a la izquierda, la de Santa Fe) para votar no ha sido más que el estertor político de un sector minoritario para ponerse a la moda con el resto del país. Aquí no existe ese mecanismo moderno para votar(que ya tienen Córdoba y Santa Fe). Menos aún el voto electrónico, que implementó con éxito Salta en sus comicios desdoblados y que también se usará en algunos lugares de Córdoba este domingo.

Frente a este aluvión de cambios, Mendoza no hace nada. Permanece quieta como una roca. Las ideas renovadoras “nacen muertas”, porque nadie quiere perturbar el escenario. Sigue la lista sábana, mecanismo adecuado para acomodar gente en las boletas. Vamos nomás con el “arrastre”  y las gigantografías de candidatos mendocinos pegoteados con Cristina, a como de lugar. En el frenesí, los postulante de todos los colores continúan vulnerando la ley de campañas electorales sin que alguien reaccione.

¿Tanta inmovilidad es la prueba de que estamos muy bien como provincia y que somos extraordinarios a nivel institucional? ¿O es una muestra más de penoso folclore político?

Imaginemos por un segundo una situación diferente. Mendoza desdobla sus elecciones y ocupa un lugar propio en el calendario de comicios previos al nacional de este año. La prensa de todo el país se ocupa de sus candidatos a gobernador. Se habla en todos lados de las probabilidades de una nueva victoria o una nueva derrota del kirchnerismo. Inevitablemente se nacionaliza la elección mendocina.

En un contexto político así: ¿Estaría Mendoza remando en dulce de leche y cruzando los dedos para que la Casa Rosada respete su reclamo y no aplique el temido decreto de la promoción industrial? Difícil: los políticos mendocinos serían mucho más escuchados que en las condiciones actuales, donde entregan todo por casi nada.

Primarias aburridas y desconcertantes. La parálisis de la clase política mendocina obliga a dejar de lado estos escenarios improbables y poner el foco en la monótona realidad, a una semana de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias.

Las primarias, como se sabe, no aportarán ninguna novedad al panorama político. Sólo demostrarán, en calidad de encuesta ideal, cuáles son los candidatos  mejor posicionados para los comicios de octubre.

Las especulaciones de los partidos han vaciado de interés el comicio, pues todos los candidatos presidenciales fueron elegidos de antemano, puertas adentro de los comités. Furioso corte de manga de la política a una ley pensada, precisamente, para que la sociedad se meta de lleno en las decisiones de los partidos.

En cualquier caso, todos los sondeos previos ubican a Cristina como la potencial “ganadora” de la elección, tanto en Mendoza como en el resto del país, por amplio margen sobre sus competidores, y obligan a poner el ojo en el volumen de votos y en quiénes podrían alzarse con el segundo puesto.

Las encuestas locales colocan la intención de voto de la Presidenta en Mendoza bien arriba de los 40 puntos. No obstante, una pequeña caída ha sufrido, según el encuestador Santiago Alé, entre fines de junio y fines de julio: de 51 a 47 puntos. Y parte de ese capital ha ido a parar, según el encuestador, a quien ostenta el lejano segundo puesto: Alberto Rodríguez Saá.

En los sondeos, el gobernador puntano alcanza los 16 puntos de intención de voto y, en su entorno, hay clima de festejo por este posicionamiento.

En tanto, para desesperación de los radicales mendocinos, Ricardo Alfonsín no consigue perforar el techo del 10 por ciento y obliga ya a pensar en estrategias de alianzas con otros candidatos presidenciales para las generales.

Más atrás aparece Eduardo Duhalde, con menos del 8 por ciento; y cierran la grilla Binner (5 por ciento) y Elisa Carrió, con apenas el 2 por ciento de intención de voto.

Alberto y su romance con Mendoza. Alberto Rodríguez Saa ha visualizado hace rato este escenario modestamente promisorio y por ello planea cerrar la campaña de las primarias en Mendoza.

El vistoso gobernador de San Luis hará un acto en esta provincia el jueves, posiblemente en San Rafael, donde dice que "debe" una visita. En este departamento, además, Rodríguez Saa goza de un pico de popularidad: algunos sondeos ubican la intención de voto allí en el 24 por ciento.

La otra zona donde hay buenas cifras para "el Alberto" es el este mendocino.

Rodríguez Saa quiere ser el líder regional opositor en las próximas elecciones, por lo cual, entre los actos de cierre, iría también a San Juan. El electorado de Cuyo parece visualizarlo como el mejor referente anti K y lo está premiando en el escenario previo a las primarias.

A caballo de obras ampulosas en San Luis, y con sencillas promesas de “eficiencia en la gestión”, Rodríguez Saa avanza en nuestra región. Ya grabó un spot televisivo exclusivo para Mendoza y se pasea como la niña bonita aquí, donde ha captado el interés del Partido Demócrata y muchos radicales.

Visitas famosas en la recta final para las primarias. Los que vienen más atrás, tratan de pelearla. La última semana de campaña antes de las primarias podría estar marcada en Mendoza por la visita de famosos, quienes tal vez desde ese lado aporten algo de calor a las elecciones y los candidatos más necesitados.

El martes se presentará en Capital el actor y ex legislador radical Luis Brandoni, quien viene a presentar la obra teatral "Don Arturo Illia" en La Nave Cultural y que tal vez con su presencia ayude de alguna manera a Alfonsín. No obstante, la cúpula radical no transformaría en un evento político la visita de Brandoni, ya que su infitrión es el intendente de la Capital, Víctor Fayad, quien está peleado con todos y alejado de otra campaña que no sea la suya para la reelección.

Por su lado, el propio Duhalde hará pie en Mendoza el mismo día, con las compañías del número dos de su fórmula, Mario Das Neves; y posiblemente la estrella de las elecciones de Santa Fe, el Midachi macrista Miguel del Sel. El ex presidente necesita una gran ayuda para remontar.

Los necesitados. Votos se necesitan, y los necesitados harán todo lo que esté a las manos para conseguirlos. Es que las primarias representan un escenario peligroso para algunos dirigentes políticos mendocinos con intenciones de volver a la política y de aquellos que desean continuar. 

Dos precandidatos a diputados nacionales están a merced de la escasa tracción de sus referentes nacionales. El ex demócrata Gustavo Gutiérrez, postulante de Carrió; y el vicegobernador Cristian Racconto (foto), crédito local de Duhalde, deberán sudar mucho para conseguir el porcentaje mínimo de votos que exige la ley.

En octubre, nadie podrá ser candidato si no consigue el domingo que viene sufragios equivalentes al 1,5 por ciento de los votantes, por lo menos. Para candidatos a diputados radicales, justicialistas y demócratas, sería relativamente fácil conseguir ese número. Pero dadas las bajas intenciones de voto de Duhalde y Carrió en Mendoza, el encuestador Enrique Bollatti considera que será un verdadero desafío que Gutiérrez y Racconto consigan el objetivo preciado. Tanto más para el resto de las opciones minoritarias.

No estaría demás que estos candidatos encararan la última semana de campaña con mensajes parecidos al del candidato presidencial Jorge Altamira, quien ya salió a pedir el voto de 400.000 personas para que la izquierda no desaparezca en las elecciones generales.

Quien sabe. En la provincia del sopor político y la inmovilidad, un grito desesperado quizás despierte a la gente.