Las primarias criollas: para qué sirven y qué puede pasar
Las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias nacieron para transparentar y legitimar la elección de candidatos de los partidos políticos y aumentar la participación de la ciudadanía. Pero en Argentina el sistema se adaptó a los “usos y costumbres” de los partidos y tendrá su versión criolla.
Los candidatos a presidente y diputados nacionales, en vez de someterse a las primarias, se eligieron a dedo, por pura “rosca” y por internas un tanto mentirosas. Incluso la presidenta, impulsora de una reforma legal largamente esperada, se encargó de obviar el espíritu de la ley y redujo todo a su política de subordinación: fue la gran electora de candidatos del oficialismo, pasando por arriba de la decisión soberana de cada distrito del Partido Justicialista. Un analista externo podría confundirse. ¿Cómo puede ser que en una elección primaria haya tres pre candidatos a presidente de origen peronista y que no compitan entre sí para ser el candidato? La respuesta tiene que ver con esa adecuación criolla al sistema, más allá de que muchos aseguren que hay “tantos peronismo como peronistas”.
Por no por eso las primarias quedarán del todo vacías de contenido. Los partidos sin estructura se enfrentan al desafío de sobrevivir (tienen que obtener el 1,5% de los votos emitidos) y los que aspiran al poder tendrán su primer test. Al no tener que elegir candidatos, salvo en el caso del radicalismo mendocino, las primarias servirán como una “gran encuesta obligatoria” para medir las fortaleza de cada partido. Y no es un dato menor.
Como explica el consultor Mario Rionda, al ganador “le genera un piso de base como promotor de un “clima psicológico favorable” que estimula una percepción de competitividad mayor en la o las etapas sucesivas”. En el caso de los “perdedores” el resultado puede reordenar el mapa. Incluso se especula con que haya una polarización de cara a las elecciones generales.
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La ley 26.571 de “democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral” es la que estableció el régimen de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para la selección de candidatos de las agrupaciones políticas a cargos públicos electivos nacionales. En la práctica se establece una especie de proceso de “triple vuelta” para elegir al presidente de los argentinos.
Hoy todos coinciden que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tiene amplia ventaja para ganar en las primarias. Y la pelea es por el segundo lugar. Una bisagra que los analistas creen que puede ser definitoria es que Cristina llegue al 40 por ciento de los votos, como dicen las encuestas que ocurrirá, y que quien salga segundo no alcance el 20 por ciento. Allí, no sólo podría definir prácticamente el resultado de octubre, sino también varias elecciones provinciales por el efecto “arrastre” de la presidenta. En ese escenario, quien salga segundo puede concentrar en octubre el voto opositor.
Qué pasa en Mendoza
En Mendoza las primarias serán decisivas para los partidos, pues luego del 14 de octubre deberán reajustar sus estrategias.
Hoy en la provincia Cristina Fernández tiene una altísima intención de voto. Según los encuestadores no llega al 50%, pero sí supera el 40%. Por eso a diferencia de su marido Néstor, que nunca pudo ganar en Mendoza, Cristina se encamina a mantenerse invicta en estas tierras. El problema lo tiene la oposición. Hoy el segundo lugar lo pelean Alberto Rodríguez Saá y Ricardo Alfonsín, con alguna pequeña ventaja a favor del puntano, pero siempre muy lejos del oficialismo.
Si esa diferencia se concreta, obligará a replantear estrategias, especialmente a la UCR. El golpe de quedar tercero o segundo pero a más de 20 puntos puede ser fatal para las aspiraciones de poder de ese partido, que no logró que la figura de Alfonsín penetrara en la provincia. “Hoy hay un núcleo duro del 22 por ciento que vota a Cristina pase lo que pase, y un 28% que no la votaría nunca. Pero hay un 50% que ve cosas buenas en la presidenta y también algunas cosas malas. Si se da ese resultado abultado, las cosas que consideran positivas se van a valorar más y la diferencia luego puede crecer”, explica el consultor Elvio Rodríguez, que está en pleno proceso de análisis de las últimas encuestas antes de la primarias.
Si se mantienen esas tendencias, la tracción de Cristina podría ser determinante para la elección de Gobernador de octubre. Es que en Mendoza, recuerda Rodríguez, el mayor corte de boleta ocurrió en 1999 con un 16%. Fue cuando Carlos Bálter, del PD, estuvo a punto de ganar la elección y en su boleta no llevaba candidato a presidente. La elección la ganó Roberto Iglesias con el 36% de los votos y Fernando De La Rúa sacó el 51%. Nadie piensa en un escenario donde el corte de boleta supere el 10%.
Por eso la única chance de quebrar el arrastre, estiman, es que la elección de octubre se polarice entre dos candidatos: Iglesias y Francisco Pérez. En la UCR lo saben y por eso analizan la posibilidad de que el candidato radical vaya “pegado” a otros candidatos a presidente.