"Se retrotrajo al país a la vieja escuela, pero hace falta más compromiso con la calidad"
Andrés Delich es sociólogo y se especializó en temas educativos. Fue ministro de Educación en el gobierno de Fernando De La Rúa y actualmente dirige el Centro de Estudios de Políticas Públicas. Para Delich, el gran desafío del sistema educativo argentino es mejorar la calidad.
-El tema de educación no aparece aún en la agenda de los candidatos por ahora. ¿Cree que puede ser parte de los debates?
-Creo que hay que aprovechar la campaña electoral para generar una discusión acerca del modelo educativo. No tenemos que dejar que las plataformas y las propuestas sean definiciones globales y retóricas, sino que haya un debate a fondo sobre los próximos años en la política educativa. Es responsabilidad de los políticos, pero también de la sociedad civil. Se están produciendo los debates en muchas partes para construir una agenda mucho más precisa de los temas. Ese es el desafío, que el apoyo a la educación no sea solamente retórico.
-¿Hubo algún cambio importante luego del retorno del secundario y la nueva ley?
-El cambio de la institucionalidad fue importante por un tema simbólico, porque era muy reclamado por distintos sectores que se habían opuesto muy fuertemente a las políticas de los 90. En realidad lo que hace ese cambio es retrotraer a la Argentina al viejo edificio educativo histórico, con el añadido de la fuerte descentralización, que es lo único que no volvió atrás. La verdad es que este modelo educativo, en general, cumplió enormes servicios para la Argentina, pero ya no está resolviendo los problemas de esta etapa.
-¿Cuáles son esos problemas?
-La desigualdad en la distribución de saberes, el desgranamiento más que importante en la escuela secundaria, la falta de relación con el mundo del trabajo, la relación del aparato educativo con la sociedad. Esos son los dilemas que no se resuelven simplemente volviendo a la vieja institucionalidad. Requiere pactos educativos más importantes.
-¿Esos problemas no se resuelven con las nuevas leyes?
-No, el viejo sistema restaurado ahora ha tenido y tiene enormes virtudes. Ahora, también tiene enormes limitaciones para las demandas educativas de esta etapa.
-Y qué pilares son necesarios para ese nuevo modelo?
-Creo que tiene que haber un compromiso con la calidad. Así como hace 100 años fundamos un sistema con el compromiso por la educación popular y la masificación de la escuela y la democratización, hoy tenemos que tener el mismo compromiso por la calidad educativa. Hace 120 años creamos un sistema para democratizar la educación y para lograr el acceso popular. El desafío de esa política era meter a todos los chicos adentro. Ahora, la verdad es que la demanda de la sociedad es mucho más compleja. Y tiene que ser respondida no con las viejas políticas, sino con las nuevas. En el corazón de eso está la política de calidad. Un aparato de evaluación que nos de información y nos permita planificar mejor. Pero también tiene que ver con la capacidad fortalecer la capacitación docente.
-Hay algún sistema de evaluación?
-Evaluar a los docentes está bien, pero es un instrumento. Pero no hay que enamorarse de los instrumentos debe entender para qué sirven. La evaluación docente, al igual que la de los alumnos, sirven en la medida que responden a una política que tiene que ver con el mejoramiento de la calidad.