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Muchos recursos, pocos resultados y nuevos desafíos: la educación de Mendoza en primer plano

Especialistas, docentes, alumnos y políticos debatieron y discutieron sobre la política educativa de Argentina y Mendoza. Todos coinciden en que hubo un fuerte avance en la inversión, pero que aún no se traduce en resultados. Mejorar la calidad y asegurar igualdad de oportunidades.

Muchos recursos, pocos resultados. Desigualdad, esperanza y necesidad de cambio. Debates ideológicos, pragmática y estadísticas. Buena parte de la masa crítica de Mendoza debatió a fondo y con pasión sobre las necesidades del sistema educativo de la provincia. Pero la cuota de realidad pura la pusieron dos alumnos que, como “intrusos” en un salón de plagado de adultos, dieron su visión. “Hay docentes a los que no les interesa que los alumnos aprendan, padres que sólo le exigen buenas notas a los alumnos y chicos que van a la escuela sin ganas”, dijeron Ivan Canizo  y Enzo Pecchioni, alumnos de la escuela Emilio Civil, rodeados por las máximas autoridades de la Dirección de Esucelas, los principales dirigentes políticos de Mendoza y varios directores de escuelas, incluso la suya. Los jóvenes no estaban en la lista “oficial” de oradores. Pero anclaron a la realidad a los disertantes.

En el debate sobre educación propuesto por MDZ algunas ideas quedaron claras: hubo un fuerte aumento de la inversión en educación, pero que no se nota en mejoras en el desempeño de los niños y jóvenes. Al mismo tiempo también hubo coincidencias en la necesidad de que el nuevo modelo educativo surja “desde las escuelas hacia arriba” y no sea impuesto.
Hubo mucha presencia política en el auditorio y el debate también se politizó. Los desafíos que quedaron latentes son cómo mejorar la calidad y adaptar el sistema a un nuevo mundo.

¿Cómo estamos hoy?

La secretaria de Educación de la Nación, María Ines Abrile de Völmer tiró los datos como logros, pero sirvieron de disparador para las controversias. La funcionaria explicó que en Argentina la inversión en educación trepó del 3 al 6,4% del Producto Bruto Interno. Y enumeró una larga lista de inversiones donde incluyó el aumento de los sueldos, la construcción de escuelas y la entrega de computadoras. La mujer obvió hablar de resultados de esas políticas, pero de ellos se encargaron los otros panelistas.

Andrés Delich aseguró que esas inversiones no se transformaron en una mejora en la calidad. Por el contrario, según asegura, en Argentina la desigualdad se profundizó. Además, asegura que en el país, de cada 100 adolescentes que ingresan al secundario, sólo 31 lo terminan. Además, marcó que hay una “lenta y progresiva” migración de alumnos hacia las escuelas privadas.  “Argentina tiene un nivel de inversión alto. El salto en inversión educativa es espectacular. Pero tiene resultados por debajo de lo esperado”, asegura Delich.

Según el especialista Argentina bajó del segundo al sexto lugar en calidad educativa, tomando al Pisa como indicador. “Argentina es un país donde el peso, el arrastre socioeconómico tiene muy fuerte influencia en los resultados educativos. Esto es preocupante”, aseguró Delich, quien propuso un “nuevo pacto” para mejorar la calidad en la educación.  “Ese nuevo pacto no puede ser solamente en la adquisición de insumos, tiene que buscar resultados en términos de calidad y equidad. Obviamente sin dejar de lado todo lo que se ha logrado”, dijo el ex ministro de educación.

La mirada externa

Pedro Mont es chileno y dice estar conmovido por lo que vive su país. Pero como intelectual, también conoce el sistema educativo argentino y propone una especia de revolución para mejorar el sistema. Pero ese cambio debe venir desde el aula. Según el especialista, Argentina ha retrocedido en resultados y también remarcó que hay una fuerte dependencia del contexto socioeconómico de donde provienen los jóvenes.

“La escuela tiene la promesa de que los talentos van a surgir sin depender de la cuna. La Argentina tiene menos diferencia al interior de las escuelas que entre las escuelas. Ese es un fenómeno que se llama segregación escolar. La escuela no está corrigiendo las diferencias de origen”, aseguró. Según el especialista, el 30 por ciento de la formación de los jóvenes y los resultados dependen intrínsicamente de la escuela, mientras que el resto es patrimonio de la familia. Para Mont, hay características básicas a tener en cuenta para mejorar la calidad. “Una es gestionar la currícula, donde las clases se hacen y se cumplen las pautas. En segundo lugar, las escuelas se ponen metas, desafíos. Es necesario directores que inspiran, que observan clases, que aprenden”, dijo como algunas de las recomendaciones.

"No hay que ir de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba. Donde las cosas estén pasando en las escuelas y no en la cabeza de la gente que está sentado en un escritorio", aseguró.

Un viejo modelo para un nuevo alumno

Hay una ruptura, un quiebre entre lo “el alumno y la educación ideal” y lo que realmente ocurre. Eso es lo que planteó la psicopedagoga Nancy Caballero, que apuntó a la necesidad de adecuar la educación, recuperar la autoridad y también “recuperar la palabra” para evitar la violencia en las escuelas. “El alumno supuesto por el docente es totalmente distinto al alumno real. Hay un alumno real para un mundo virtual”, dijo Caballero, que describió algunas características de los jóvenes.

 “Hoy tienen vínculos flexibles, sus actividades en el tiempo libre son con juegos pasivos y en un espacio lúdico establecido. Los jóvenes tienen un tiempo de atención muy corto”, dijo la profesional. Uno de los temas que destacó como problemático fue la respuesta frente a los conflictos. “La respuesta frente al conflicto es la violencia, como si no hubiera opciones posibles. Esto es gravísimo y yo lo considero como el fracaso de la escuela. Hay que reconstruir la palabra, porque la violencia es eso, ausencia de palabra”, aseguró Caballero. Como propuesta la mujer dijo que hay que apuntar a una escuela que deje de ser “un depósito”, y que es necesario recuperar la autoestima en los alumnos. “La sensación que subyace muchas veces es esa idea de que ‘a estos chicos no les da para más’. La motivación es fundamental”, dijo la profesional.