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Hasta que le digan a Boudou que es “de derecha” fortalece a Cristina


Con “la tropa” tras de sí, el Gobierno sabe que no hace mella dentro de sus estructuras consolidadas detrás de un proyecto de poder evidente y claro, que acusen a Boudou, el bienamado, el elegido para acompañar a CFK como vicepresidente, de ser un hombre de “derecha”.

Boudou de hecho, lo fue. Militó en la Upau de los Alsogaray y participó de todos los espacios en los que la economía miraba para el lado más opuesto a los ojos con los que Néstor Kirchner la encaró. Pero el hombre ya es parte del proyecto.

“El Elegido”, tal como le hemos llamado en varias notas, puede ser de derecha. Podrá ser luego de izquierda, peronista, radical o lo que fuere. Pero representa hoy, finalmente, la expresión más clara de que el poder lo tiene quien lo ejerce y en este caso, el dedo del que tanto se habla es el de Cristina.



Por ello hoy Boudou no adscribe a sectores ideológicos tradicionales. Claramente es “cristinista” con un aditivo que le da caballos de fuerza: el apoyo de los camioneros de Hugo Moyano, el malquerido que, sin embargo, no salió tan mal parado como las usinas oficiales de comunicación quieren difundir, para alejarlo de la imagen renovada y ganadora de Cristina.

“Que digan que es de derecha. Nos viene bárbaro”, nos dijo un cacique peronista mendocino sinceramente brutal pero sobre todo, práctico.

¿Qué dibujos harían los choros de tinta si el designado para acompañar a la Presidenta en su proyecto reeleccionista hubiese sido un Abal Medina, aunque se trate de Juan Manuel, el más joven y preparado, considerado por la revista socialdemócrata británica como “uno de los jóvenes pensadores del mundo”?

“Boudou equilibra la fórmula” –analiza el peronista vernáculo-  y, por lo menos, le da idea de renovación, algo que tuvo que venir desde el dedo, ese dedo que quienes lo critican, quisieran tenerlo para hacer lo mismo.

Gabriel Conte en Twitter: @ConteGabriel