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Capital Federal y sus rarezas electorales

Martín Dinatale, periodista del dario crítico con el gobierno La Nación, se fija en la contienda electoral de la Ciudad de Buenos Aires, como terreno de cambalaches políticos. Macri: entre enojos internos y necesidad de alianzas.

El mapa electoral porteño será desde esta semana una suerte de antesala de lo que significarán las elecciones nacionales: un extenso collage de alianzas y acuerdos electorales ajenos a toda ideología o emblemas partidarios históricos. El único nexo que muestra la mayoría de los candidatos es el de ganar los comicios. No importa con quién, cómo ni cómo sea.

Algo de esto se verá en los próximos días. Pero el mapa porteño no es ajeno al escenario nacional. Mañana vence el plazo para la presentación de las alianzas y frentes electorales en la ciudad de Buenos Aires. El 20 será el plazo final para la presentación de candidaturas a jefe de gobierno porteño. En el camino hacia las elecciones porteñas del 10 de julio se verán rarezas que ya casi no espantan al ciudadano común. Y alquimias que creen necesitar muchos candidatos como antídoto seguro para sumar votos.

Mauricio Macri relegó su candidatura presidencial para ir por la reelección en la Ciudad. Pero esta decisión no le escapará a su "obligación" de cerrar alianzas. Estos acuerdos estarán supeditados a intereses de sus socios del peronismo disidente. Macri busca evitar así el hecho de quedarse sin candidato presidencial en octubre. En medio del malestar que existe en muchos dirigentes de las filas de Pro por el abandono de la carrera presidencial de Macri, se deberá definir entre hoy y mañana si sellan un acuerdo con el Peronismo Federal. La presión de Eduardo Duhalde y Felipe Solá es muy fuerte. El ex presidente habla de una "alianza lógica y natural" de su fuerza con Pro. Algunos peronistas disidentes incluso llegaron a proponer la idea de que José "Pepe" Scioli, el hermano del gobernador bonaerense, acompañe a Macri en la fórmula, relegando así a María Eugenia Vidal. "Todo debe ser para sellar un acuerdo bonaerense con (Francisco) De Narváez", se animó a decir anoche un destacado dirigente de Pro.

Pero Pro no será el único caso de rareza y alquimia electoral a la hora de sellar alianzas. Los radicales mantenían anoche negociaciones contra reloj para definir su política de acuerdos en la Ciudad. Hay dudas respecto de la candidatura de la diputada Silvana Giudici para la jefatura porteña. No sólo esto: hay un fuerte debate en la UCR sobre la conveniencia o no de cerrar acuerdos con el socialismo o con Ricardo López Murphy, como si ambas fueran propuestas similares. Además, López Murphy ayer dejó a entrever que está conversando con varias fuerzas en la Capital. Mencionó a referentes de Francisco de Narváez, de la UCR y también de la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Lo que se llama amplitud de criterios.

En la Coalición Cívica se entusiasmaron algunos con cerrar alianzas con Proyecto Sur de Pino Solanas detrás de la candidatura de María Eugenia Estensoro. No obstante, el ingreso de un tercer partido político en la Coalición Cívica quedará formalizado hoy en un acto en el que se presentará Poder para el Espacio Social (Podes), fuerza liderada por el diputado porteño Sergio Abrevaya. Este acuerdo pretende sumar a ARI y Unión por Todos en el espacio de Carrió. Allí habrá legisladores de GEN y Proyecto Sur.

Solanas pretende sumar como vice a Graciela Ocaña y se muestra como el más antikirchnerista de los candidatos porteños. Olvida que Ocaña formó parte del gobierno de Cristina Kirchner. Pero la necesidad de llegar a la jefatura porteña es más grande que cualquier traspié de la historia.

Los kirchneristas no se quedan atrás. En la dura pelea que entablan Daniel Filmus, Carlos Tomada y Amado Boudou por sus candidaturas se esconderán acuerdos con otras fuerzas y sectores antagónicos. Sino cómo se explican los pactos que hay entre el ministro de Economía con el jefe de la CGT, Hugo Moyano, por un lado, y las alianzas de Filmus con el progresismo porteño.

El cambalache porteño no será único en el sello argentino. Se aproximan más alquimias y rarezas electorales. El plato que viene ahora es sólo la entrada. Mejor dicho: la cristalización plena de la pelea nacional que se desatará en octubre


Fuente: La Nación