Ocupaciones, la nueva metodología de protesta para pedir ayuda
Sólo faltaba un detonante que encendiera todo. Y ocurrió. A Yanina le quitaron la ayuda social y le dijeron "no" varias veces. La mujer dice que se hartó y decidió pasar a la acción. “A la Yanina le sacaron el bolsón de mercadería, fue al IPV a pedir ayuda y le dijeron que tenía que tener un sueldo de 5 mil pesos. Agarró y me dijo, juntemos gente para usurpar ahí (en un terreno aledaño al Acceso Sur). La mayoría decidió acompañar a la Yanina porque es parecido lo que vive”, explica Joana. Las dos jóvenes y otras 60 familias que viven hacinadas en las casas de parientes en los barrios La Gloria, Tres estrellas y alrededores, tomaron un terreno baldío al costado del Acceso Sur y fueron noticia.
Pero en el fondo, aseguran, no buscaban quedarse con el terreno, sino llamar la atención y reclamar. Si hasta hace un tiempo los piquetes eran una de las metodologías de protesta más frecuentes entre los sectores marginados, este año
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las ocupaciones de terrenos y casas se transformaron en la nueva forma de reclamar de manera directa. Y también con un pedido específico: el acceso a la Vivienda.
Las usurpaciones se repiten desde principio de año. MDZ reunió a un grupo de “ocupas” con otros actores sociales para hablar sin máscaras del tema. En la mesa surgieron dudas, algunas certezas y también propuestas. El punto de partida común es el tremendo déficit habitacional y la falta de alternativas, tanto para la clase media como para los sectores de menos recursos.
Las primeras dudas que surgen son sobre por qué eligen una medida extrema para protestar.
“¿No había otra forma de protestar? A mi me pasa que cuando me falta plata no voy a pegarle a un cajero automáitco para tener”, pregunta Gostavo Pacheco, que trabaja desde hace 25 años en la Universidad Nacional de Cuyo y a pesar de tener un pasar económico seguro, tampoco tiene posibilidades de acceder a una vivienda propia. “De las 62 familias ninguno tiene casa propia. Viven con los padres, son 5, 6 familias que llegan a vivir todas juntas. Nuestros padres nos quieren ahorcar. No te dan posibilidades entonces lo que tenés que hacer”, responde Joana Barroso.
Otro de los participantes del debate es Juan Videla, jefe técnico del Instituto Provincial de la Vivienda y “la cara visible” de ese organismo en cada una de las tomas. Por su lugar, del que se esperaban las respuestas. Para el funcionario, las ocupaciones no son delito. “Lo que creo que pasa en estos casos es que no son usurpadores. Ellos hacen eso como una medida de protesta. No lo hacen para quedarse en el terreno”, asegura Juan.
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La líder del grupo de “ocupas” de Godoy Cruz tiene sólo 20 años. Pero los objetivos bien puestos. Los “ocupas” mendocinos tienen un perfil bastante homogéneo: en su mayoría son familias jóvenes, que tuvieron problemas para acceder a tener estudios y que son hijos o nietos de ex adjudicatarios del IPV. Incluso en su mayoría viven con sus padres en esas casas.
Fuera de lo netamente habitacional, la necesidad generó algo que nunca antes había pasado para ellas: por primera vez se unieron con un objetivo común y generaron una estrategia política. Por eso, ahora aseguran que la decisión de usar esa metodología fue acertada. "Si no hacés eso no te escuchan. Para nosotros fue muy positivo porque ahora al menos nos intentan dar una respuesta", asegura Elizabeth.
Luego de la toma, se comenzaron a organizar y ya formaron la comisión directiva de lo que será una cooperativa. “Es la primera vez que hacemos algo así. Tenemos todo organizado, cada uno tiene una ficha y hemos cumplido con todo lo que nos pidieron”, explica Elízabeth.
Luego del debate, Gustavo asegura estar sorprendido. “La verdad es que me sorprendieron, porque esperaba otra cosa. Ver la organización que tienen y que buscan crecer está muy bueno”, asegura.




