Un amigo recuerda a Laguna: "Fue un pastor crítico de las actitudes autoritarias de la Iglesia"
En 1998 fue el encargado de presentar los Nuevos diálogos, de un dúo intelectual compuesto nada menos que por un sacerdote católico, miembro de la jerarquía de la Iglesia, como Justo Laguna y el escritor cordobés, judío, Marcos Aguinis.
"Fue un gran amigo del pueblo judío, muy comprometido en serio con el ecumenismo", recordó esta mañana Eliaschev en diálogo con MDZ Online, mientras se preparaba para despedir al religioso que falleció en la madrugada, tras ser operado del corazón.
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Laguna fue, tal como lo recuerda el periodista, "un enemigo frontal de los fundamentalismos y del autoritarismo". Recordó que "si bien no lo veía desde hace unos tres años, cuando se retiró", el religioso "estaba preocupado por el avance de ideas antidemocráticas".
"Fue un gran amigo y pastor del alma de Raúl Alfonsín. Le dio la oración final cuando estaba agonizando", recordó Eliaschev.
Agregó luego que "en su condición de obispo de Morón había tenido un gran compromiso en la recomposición democrática".
En cuanto a la faceta más personal de la relación que unió al periodista con el religioso, Eliaschev contó que compartió con él "numerosas comidas y encuentros sociales. Era un fanático del cine, un gran conocedor del séptimo arte, tanto, que solía ir al cine con monseñor Casaretto, otro gran conocedor del cine".
"Era un tipo fantástico, con sus particularidades", indicó Eliaschev. "Su estilo era entre seductor e irónico. Pero lo principal es que Laguna fue un convencido de la democracia. Le dio un impulso fundamental a las instituciones representativas y fue un pastor católico absolutamente comprometido y crítico con las actitudes autoritarias de la Iglesia y de toda aquella discriminación que la Iglesia ha sostenido a lo largo de su historia", consignó.
Y agregó que fue un gran entusiasta de la eliminación del "delito de deicidio" determinado por el Concilio Vaticado Segundo, mediante la cual se abandonó doctrinariamente la inculpación a los judíos por todos los males que sufrió el cristianismo. "Esa fue una de las batallas que libró con mayor energía", señaló, finalmente, el periodista Pepe Eliaschev.