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Se confirma la matriz de corrupción en la ONCCA que denunció MDZ
La acreditación de que hubo una oficina paralela de la ONCCA a efectos de hacer negocios turbios con frigoríficos y la confirmación de que se pagaron subsidios a frigoríficos inexistentes, ponen en más aprietos a Ricardo Echegaray, titular de la AFIP, de acuerdo a lo que viene publicando esta semana diario Clarín. MDZ anticipó exactamente lo mismo hace más de un mes. De domicilios fantasma y millonarios negocios.
Con los tapones de punta, diario Clarín publicó en los últimos días los detalles de los millonarios subsidios pagados por el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, a inexistentes feed lots —empresas de engorde vacuno—, cuando estaba al frente de la ONCCA.
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Si bien se trató de sociedades que pertenecían en su mayoría a personas de su propia confianza, el caso más emblemático se dio con “Hacienda Argentina”, firma domiciliada en un inmueble a nombre de la esposa del propio Echegaray y que —como relató oportunamente MDZ— recibió jugosas compensaciones.
En sus últimas ediciones, Clarín destaca ese caso y pone la lupa sobre el inmueble de la calle Piedras 519, donde supo funcionar “una oficina paralela de la ONCCA, donde se habrían cobrado coimas para acceder a subsidios”.
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Inmbueble de la calle Piedras 519
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Lo que relata el “gran diario argentino” surge de dos fuentes inobjetables: una voluminosa causa judicial y un similar expediente administrativo que se sustancia en la Oficina Anticorrupción. En ambos, ha quedado acreditada la matriz de los negocios de Echegaray.
Sin embargo, mucho antes de que trascendieran a nivel oficial, este diario dio todos los detalles del escándalo en ciernes. Oportunamente, se contó que cuando Echegaray asumió al frente de la ONCCA, lo primero que hizo fue “armar una oficina paralela a efectos de llevar adelante algunos ‘curros’. Ubicado en la calle Piedras 519 de la Ciudad de Buenos Aires, el despacho tiene sus computadoras conectadas al sistema oficial de la ONCCA y, allí, el inspector Oscar Giovanni, junto a Marcelo Utge y Bernardo Calcagno, controlan los movimientos de los operadores, buscando advertir irregularidades a efectos de inspeccionarlo y luego ofrecer ‘arreglar’ su situación por ‘izquierda’”.
El dato había surgido de fuentes empresariales, vinculadas a negocios agropecuarios, que se atrevieron a admitir a este medio cómo era el negociado: dependiendo del trámite, había que abonar entre un 15 y un 20 % de la compensación que se debería acreditar, para poder proseguir el trámite iniciado en la ONCCA.
La publicación de esos detalles provocó un inevitable malestar oficial, motivo por el cual se habría decidido la remoción de Echegaray al frente de la AFIP, tal cual publicó MDZ ayer. En la Casa Rosada han entendido que la constante mención de su persona en los medios de comunicación, termina siendo perjudicial para el propio oficialismo.
Nadie puede garantizar que el sucesor de Echegaray en la AFIP haga una gestión mejor que la de él, pero una cosa sí es segura: el periodismo ha demostrado que muchas veces tiene la fuerza para generar los cambios que la política no puede.