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El Gobierno podría convocar capitales privados para la nueva OSM

La necesidad de realizar obras, de manera urgente, para normalizar el funcionamiento de Obras Sanitarias, obligaría al Estado mendocino a endeudarse en casi 200 millones de pesos. Para ese propósito, se analizan como alternativas el pedir un préstamo a la Nación, al Banco Mundial o al BID y hasta podría dársele participación en la empresa a inversionistas privados.
El futuro de OSM, en debate. Foto: Archivo/MDZ
El futuro de OSM, en debate. Foto: Archivo/MDZ
Con las cartas jugadas, y luego de las denuncias del Poder Ejecutivo a los ex accionistas y de legisladores a la Intervención oficial, llegó para el Gobierno la hora de pensar en el futuro de Obras Sanitarias Mendoza. Para esto, Jaque no quiso hacerse cargo en soledad de la decisión y optó por convocar a los referentes de todos los partidos políticos con presencia legislativa, para debatir y consensuar el nuevo modelo a aplicar en la empresa.

No obstante, lo que pretende la oposición es que sea el mismo Gobierno el que presente su propuesta y, en base a ello, comenzar el debate. Nadie quiere dar el primer paso, aunque todos consideran que los modelos aplicados hasta ahora han fracasado rotundamente.

Pensando en el recambio electoral del año que viene, a ninguno le apetece la idea de que la empresa quede absolutamente en manos del Estado, ya que los 45 cargos ejecutivos de la empresa se transformarían en un jugoso botín político y, más aún, teniendo en cuenta que la mayoría de esos sueldos son bastante más altos que los del propio gobernador.

Sin embargo, está también claro que el manejo privado tampoco rindió como se esperaba, habida cuenta del vaciamiento económico y la falta de inversión que hoy se evidencia. La opción, entonces, aseguran en Casa de Gobierno, es encontrar un camino intermedio. Es  decir, una mezcla entre estatal y privado.

Hipótesis que se refuerza al darse a conocer los resultados parciales de la auditoría a la empresa, que reflejó que para lograr un funcionamiento normalizado se necesita una inversión, en el corto plazo, que supere los 180 millones de pesos.

Tal dinero podría ser conseguido mediante gestiones ante el Gobierno nacional para lograr un préstamo, pero la fría relación con Cristina Fernández, tras la pelea por la Promoción Industrial, aleja esa posibilidad. Otra chance sería obtener un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo o del Banco Mundial. Opción que a la luz de las finanzas mendocinas no se ve con buenos ojos en calle Peltier 351.

La salida más rápida que se evalúa por estas horas, para conseguir hacerse con los fondos necesarios para las obras de infraestructura que pongan de pie a OSM, es salir a convocar nuevos capitales privados, que deseen ser parte del nuevo esquema empresarial mixto y apostar a una convivencia con el futuro gobierno mendocino, más allá de 2011.

De conseguirse la llegada de un nuevo inversor, la negociación se encuadraría en los siguientes porcentajes: cómo mínimo, el 51% debe ser del Estado mendocino; un 10% ya es y será de los empleados y solo restaría un 39% para negociar con los nuevos capitalistas.

No obstante, aparece otro condicionamiento: el inicio de la campaña electoral. Todo lo que se debata o termine finalmente resolviéndose debe pasar tanto por la Cámara de Diputados como por la de Senadores, y hacerlo antes de fin de año. Ya que si se demora o se estira la resolución más allá de diciembre, el arranque de las campañas de cara a las, ya casi definidas, desdobladas elecciones, enlodará la discusión y transformará a OSM en la bandera que enarbolará hasta el propio Poder Ejecutivo para conseguir imponerse en la urnas.