Un fiscal tiene en la mira a López Puelles por el caso del niño "raptado" en una escuela
La investigación por el supuesto rapto de un chico en la escuela San Gabriel del barrio Foecyt, de Godoy Cruz, ya habría llegado a su fin y sólo resta un mero trámite administrativo para archivar la causa. Hasta el momento no pudo determinarse culpabilidades ni acciones dolosas. Pero para cumplir con este paso, sólo resta que la Dirección General de Escuelas (DGE) remita al fiscal Juan Carlos Alessandra el legajo de la docente del niño y así poder adjuntar una copia al expediente.
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A su vez, en la escuela del barrio Foecyt contaban con un informe de una psicóloga y de una psicopedagoga que ya, antes del ingreso del niño a la escolaridad primaria, señalaban este tipo de comportamientos.
Con estos datos en la mano, Alessandra solicitó ya en cinco oportunidades a la DGE el legajo de la docente Miriam Indovina, quien era la maestra del chico, para terminar de cerciorarse de su intachable comportamiento a lo largo de su carrera y adjuntar al expediente de la causa una copia que certifique su foja de servicio, que, aseguran fuentes de la cartera educativa, no registra medida disciplinaria alguna en su contra y mucho menos sumarios u observaciones a su desempeño.
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Las únicas respuestas que se recibieron fueron notas en las que ambos funcionarios se excusaban de concurrir a la Fiscalía de Instrucción Nº5. López Puelles, se escudó en su investidura "cuasi" ministerial, y Sotile puso como excusa una fecha de exámenes.
Así y todo, se volvió a insistir con la concurrencia de alguno de los dos al despacho del fiscal, hasta que, finalmente, se presentó Sotile. Sin el legajo requerido bajo el brazo, se lo volvió a notificar, esta vez en persona, del requerimiento judicial.
La herramienta con que cuenta ahora la Justicia es ampararse en el artículo 239 del Código Penal y proceder en consecuencia. Es decir, librar una orden de allanamiento a la sede de la DGE en busca del legajo de Indovina, y hasta iniciarle una causa a López Puelles por desobedecer una orden judicial.
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La situación de las docentes
Tanto la maestra del niño, Miriam Indovina, como la directora de la escuela San Gabriel, Graciela Psarudakis, fueron separadas preventivamente de sus cargos mientras la Dirección General de Escuelas instruía un sumario administrativo.
Esa suspensión preventiva se hizo efectiva a partir del 17 de mayo pasado, bajo la figura de "traslado". Indovina fue destinada a la Delegación de Supervisión Regional Centro, de Godoy Cruz, y Psarudakis recaló en la Supervisión que funciona en la escuela Fragata Sarmiento.
La medida de redestinar a estas profesionales de la educación se estableció por un plazo de treinta días, mientras un equipo de supervisores y funcionarios de la DGE conformaban un cuerpo especial que remitiría sus conclusiones a la Dirección de Educación Primaria, a cargo de Laura Abraham.
Sin embargo, los treinta días de plazo fueron superados largamente. No hay conclusiones a la vista, las docentes continúan rotuladas como "suspendidas" y ni siquiera se les ha notificado de alguna extensión de la medida preventiva.