Elecciones de Mendoza con sabor nacional
Las elecciones municipales de la ciudad de Mendoza, han entregado una serie de elementos dignos de análisis, tanto a nivel nacional como local.
1-El kirchnerismo sufre una derrota aplastante en la capital de la cuarta mayor provincia de la Argentina. Se tiende a profundizar la tendencia del 28 de junio del año pasado: esa fuerza sigue su marcha barranca abajo.
2-También es notable la derrota del PRO, partido que aspira a representar el centro derecha a nivel nacional. La elección de Mendoza ha reflejado que se trata todavía, de una fuerza inmadura, con poca experiencia y visión estratégica de largo plazo. La conducción nacional de PRO debió priorizar, por todos los medios, la alianza con su par natural en Mendoza, el Partido Demócrata. Era el camino más lógico para crear confianza basada en trabajos realizados en forma conjunta, con la idea de, poco a poco, articular una fuerza nacional, con capacidad de incorporar el capital político y la experiencia de los grupos locales en la construcción de un gran edificio que pueda sustentar futuras aspiraciones presidenciales. En vez de avanzar en esa direccion, el Pro se presentó por su cuenta y se dividieron los votos del centro derecha. Las pruebas son contundentes: en caso de ir juntos, hubieran alcanzado casi el 22%, con un fuerte impacto nacional, a la vez que lograban las dos bancas en el concejo deliberante.
3-Es importante también el retorno del Partido Socialista al consejo deliberante de la Capital. Es una buena noticia, si se admite que, dentro de los pocos espacios de poder que ha tenido en la Historia Argentina, el Partido Socialista ha demostrado tener la mejor capacidad de gestión, los dirigentes más honestos y probos. De todas maneras, esta euforia tiene que matizarse. Porque una parte muy importante de los votos fueron obtenidos por el prestigio personal de su candidato, Alberto Montbrun. Ex radical, Montbrun ha brillado durante su trayectoria. Es más, si en la primera mitad del siglo XX, el mejor parlamentario de la Legislatura de Mendoza fue Benito Marianetti, en la segunda mitad, el mejor fue Alberto Montbrun. Y esa fue la base de sustentación de su victoria del domingo pasado. Ahora la pregunta es si Montbrun va a liderar el relanzamiento del Partido Socialista en toda la provincia, o si va a retornar al partido radical. No olvidemos que tiene fuertes lazos con el intendente, Victor Fayad.
4-Fayad también es ganador de esta elección. El electorado ha sido capaz de separar la mayor o menor simpatía que pueda causar Fayad, de su extraordinaria capacidad de gestión. Como se sabe, después que terminó el gobierno de Marcelo T. de Alvear, el radicalismo no fue capaz de generar buenas administraciones. Por lo general sus gestiones fueron más bien grises. Hubo progresos en el campo de la cultura cívica, pero sin alcanzar el brillo. En este contexto, con su administración municipal de 1987-1991, Fayad rompió ese maleficio, con una gestión de alto perfil, con gran capacidad de transformación. (¿Se imagina alguien, hoy, Mendoza sin la peatonal? ¿O sin la belleza de sus plazas?). Fayad tiene un estilo un tanto brusco, poco amable y por momentos, desagradable. Es como esos profesores que suelen tener las universidades, muy inteligentes pero con mal carácter. Y es importante que estén, porque ganan proyectos de investigación, publican en las mejores revistas del mundo y generan prestigio para la universidad. Hay que tenerles paciencia, y soportarlos un poco en sus debilidades, pero tenerlos, porque aportan y mucho. Eso fue lo que el pueblo de Mendoza viene a reconocerle a Fayad.
5-De todos modos, desde la perspectiva del contexto nacional, los principales ganadores de esta elección son Cobos y Biffi: bajaron el perfil y se sumaron a la corriente mayoritaria del radicalismo, con humildad y sentido de la autocrítica, para aportar a la recuperación de la unidad partidaria. Cobos y Biffi debieron enfrentarse con sus entornos más íntimos, para conducirlos al doloroso camino de la humildad y la renuncia. Teniendo poder para presentar una lista propia, renunciaron a ello, en función de la construcción del futuro. Después de sus errores del 2007, Cobos y Biffi dan muestras de madurez y visión estratégica. Han sacrificado la coyuntura local en función de un proyecto nacional de largo plazo. En cierta forma, Cobos y Biffi hicieron exactamente al revés que Mauricio Macri.

