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Confirman procesamientos de Menem, Anzorreguy y Galeano

Después de más de dos años de espera, la Cámara Federal porteña confirmó los procesamientos del ex presidente Carlos Menem, el ex titular de la SIDE Hugo Anzorreguy, el ex jefe de la Policía Metropolitana, Jorge Fino Palacios y otros, por presuntas anomalías en la investigación del atentado a la AMIA. El papel de Rubén Beraja y por qué aún falta investigar a fondo este grave hecho ocurrido el 18 de julio de 1994.
Hace instantes, la Cámara Federal porteña confirmó los procesamientos del ex presidente Carlos Menem, el ex jefe de la policía metropolitana Jorge "Fino" Palacios, y el ex titular de la SIDE Hugo Anzorreguy, entre otros, por presuntas anomalías en la investigación del atentado a la AMIA.

Así lo resolvió ese fuero al confirmar una decisión del juez de primera instancia Ariel Lijo, por irregularidades cometidas en la investigación del atentado del 18 de julio de 1994, en el que murieron 85 personas.

Es dable recordar que el pedido de Lijo, efectuado en octubre de 2007, permitirá que Anzorreguy, Galeano y otros procesados, sean juzgados por el delito de “peculado”, por el cual podrían ser condenados hasta a diez años de prisión.

Es sorprendente que esto ocurra en un país donde los hechos de este tipo jamás tienen sanción, especialmente porque se trata de siniestros personeros que, con su accionar, permitieron que la investigación de la masacre de la calle Pasteur jamás llegara a su conclusión verdadera.

Hugo Anzorreguy, jefe de la SIDE durante aquellos días de julio de 1994, desvió la atención sobre los autores materiales e intelectuales del atentado valiéndose de sus excelentes vínculos con la CIA y el MOSSAD, sirviéndole los mismos para elaborar el engañoso entramado "Trafic bomba"-"suicida musulmán" y cuento persa.

El juez federal Juan José Galeano, caído actualmente en desgracia, poseía excelentes relaciones con la Secretaría de Inteligencia, adhiriendo sin chistar al mamarracho prohijado por Carlos Menem sobre la “semiplena prueba contra Irán”, cuando en realidad no existía ni la más mínima evidencia.

El cuadro se completa con Rubén Beraja, titular otrora de la AMIA-DAIA, quien a sabiendas de que el régimen afincado en Teherán no tenía nada que ver, siguió con el verso para que no se investigaran sus oscuros manejos del Banco Mayo y Patricios. Siendo terriblemente abucheado en varios actos conmemorativos, no vaciló en concurrir a la Rosada para pedir perdón.

Este terceto, emergente de una época nefasta donde parecía valer todo, quizá termine tras las rejas, pero su herencia maldita seguirá perdurando en el tiempo. Pues a pesar de su caída en desgracia, tanto la corporación mediática, la política y gran parte de la judicial, prosiguen —y proseguirán— con la cantinela por ellos elaborada.

Cabe preguntarse, pues… ¿será Justicia?