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Michelle y Cristina: espejo en negativo

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La comparación de las dos presidentas del Cono Sur, Michelle Bachelet y Cristina Fernández de Kirchner, permite descubrir que son iguales, pero al revés.

1-Michelle tiene más del 80% de imagen positiva y menos del 20% de negativa. Cristina es igual, pero al revés.

2-Michelle ha hablado en cadena nacional y en los actos públicos para estimular a todos los chilenos, unirlos y acogerlos con su sonrisa. Jamás usó esas tribunas para agraviar a nadie. Además se limitó a utilizar un lenguaje amable y educado. Todo lo contrario hizo Cristina, inclinada a insultar y amenazar con hacer desaparecer a sus adversarios, si tuviera más poder (el poder de un genio).

3-Michelle ha respetado delicadamente los fallos de la Justicia. Cuando se produjo alguna sentencia que no le gustó, se limitó a repetir, tácitamente, la sentencia de su antecesor, Ricardo Lagos: “en este país, las instituciones funcionan”. Cristina: al revés.

4-Michelle ha guardado relaciones de cordialidad y respeto con la oposición: tuvo oportunidad de debatir y confrontar ideas, pero siempre en un marco cívico y ciudadano. Jamás insultó ni agravió a ningún opositor. Lo inverso de Cristina.

5-El entorno de Michelle se formó con especialistas, MBA, doctores, personalidades de trayectoria internacional y prestigio en sus respectivas disciplinas. Con ellos, la presidenta debatía y consensuaba decisiones. En general, sus ministros sabían de qué hablaban; basta mencionar el caso de Álvaro Rojas, ministro de Agricultura en sus dos primeros años. Sus ministros eran Ministros; tenían autonomía; pensaban por sí mismos; la presidenta delegaba en ellos poder, confianza y capacidad de acción. A su vez, ellos la protegían, resolvían problemas y asumían responsabilidades. Cristina no tiene ministros que el aporte nada más que desprestigio con sus actitudes patoteras.

6-Michelle ha tenido durante todo su gobierno a la prensa en contra. La inmensa mayoría de los medios de comunicación chilenos, incluyendo canales de televisión, diarios y radios, están en manos de la derecha. Sin embargo, ella ha respetado el disenso. Jamás pensó en intervenir un medio, censurarlo, o presionar para la expulsión de periodistas ni demás prácticas que son habituales para los Kirchner.

7-Michelle respetó siempre la autonomía del Banco Central. Jamás presionó para que éste suba o baje tasas; tampoco intentó sacarle su dinero ni expulsar a su presidente. Cristina hizo todas esas barbaridades juntas.

8-Michelle hablaba con sinceridad. Dejó que los organismos públicos midan correctamente la inflación y la comuniquen al pueblo. Ningún profesional de los institutos de estadística ha formulado la menor queja del trato recibido. Cristina, en cambio, hizo todo lo contrario, con la intervención del INDEC, la falsificación de sus datos, el enmascaramiento de la inflación. Michelle jamás hizo denuncias sin fundamento; en cambio Cristina tiene todos los días, una nueva conspiración que denunciar, sin jamás aportar una sola prueba. El pueblo le cree a Michelle, mientras que a Cristina la considera una nueva versión del cuento del Pastorcito Mentiroso.

9-Michelle ha mantenido su vida de presidente dentro de la austeridad republicana; no ha incrementado su patrimonio, y ha lucido siempre los mismos tres o cuatro vestidos: el rojo, el azul, el gris y alguno más. La ropa que Michelle usó en cuatro años, es la que Cristina usa en un solo día.

10-Junto con sus formas bondadosas y acogedoras, Michelle ha ejercido el poder real de su país. Sus ministros eran de ella; al asumir, Michelle anunció que “nadie se repetiría el plato” y cambió todos los ministros que venían con su antecesor Ricardo Lagos. Este, tras terminar su mandato, se retiró a la vida privada y a dictar conferencias internacionales. Michelle asumió tanto el gobierno como el poder. Cristina, en cambio, solo ocupa el cargo, mientras que en el poder sigue su marido. Eso se ha notado hasta en la formación del gabinete: ella no puso casi ningún ministro propio. Sus ministros son, en realidad, peleles a control remoto de Néstor. A pesar de sus bruscas maneras, su tonito irónico y su agresivo lenguaje, Cristina no ha terminado de asumir la presidencia de la Nación. Detrás de sus formas ásperas, es débil e insegura. Michelle, en cambio, es suave y fuerte.

11-Michelle se limitó a cumplir el rol institucional de presidente. Y convocó a los demás chilenos a hacer, cada uno, su parte. Como resultado, las instituciones han funcionado con normalidad en cuatro años. La confianza externa es altísima. Chile no tiene, prácticamente, riesgo país. Las inversiones extranjeras fluyen con naturalidad. En términos relativos, la inversión externa directa en Chile es cinco veces la de Argentina. Michelle no necesitó hacer planes raros para que existan créditos: un obrero, una empleada del hogar o un maestro, pueden acceder a un crédito hipotecario con tasas fijas del 4 o 5% anual (+UF) a 20 años. Eso lo hace la banca privada por iniciativa propia y no por caridad, gracias a que el Estado cumple y hace cumplir normas transparentes.  Cristina, en cambio, lanza una y otra vez planes fastuosos de financiamiento de créditos hipotecarios, sin lograr nada concreto. Los trabajadores argentinos están condenados a pagar alquiler toda la vida, mientras que los trabajadores chilenos tienen casas propias.

12-Con sus modales suaves,  su convicción republicana y su actitud democrática Michelle se va del poder querida por el pueblo, respetada por la oposición y admirada por la comunidad internacional. En cambio, con su estilo agresivo, violento y autoritario, Cristina es detestada por la inmensa mayoría de los argentinos y, con suerte, ignorada en el extranjero.