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El empresario K Cristóbal López estaría a punto de ser procesado

En las últimas horas, el kirchnerista empresario Cristóbal López, sufrió un revés en la Justicia, luego de que la Cámara Nacional de Casación Penal dejara firme una decisión de indagarlo por la presunta comisión del delito de contrabando.

El empresario Cristóbal López, más que cercano al matrimonio gobernante, parece haber perdido el poder que solía ostentar desde que los Kirchner han llegado al poder. En estas horas, por caso, está a punto de ser indagado en una causa judicial por el presunto delito de “contrabando, luego de que la Cámara Nacional de Casación Penal le rechazara un recurso presentado por sus abogados hace pocos días.

El expediente de marras está relacionado con una vieja importación de maquinarias para la empresa Almería Austral, que asiste a las petroleras que trabajan en la zona de Comodoro Rivadavia. Todo de acuerdo a una denuncia de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), organismo que ha denunciado que se quiso disfrazar como alquiler lo que fue una compra, con el fin de evadir impuestos.

Según han dejado trascender fuentes judiciales, la indagatoria de López fue ordenada oportunamente por la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia, pero la jueza de primera instancia, Eva Parcio, nunca llegó a concretarla porque los abogados de López y otros cuatro imputados recusaron a los camaristas y apelaron a la Casación.

Finalmente, la sala II de Casación rechazó anular el llamado a declaración indagatoria y confirmó que los cinco imputados —López, Carlos Fabián De Sousa, Raúl Alberto Fernández, Eduardo Motroull y Alberto Kricorian— deberán presentarse ante la jueza de primera instancia.


Los sospechosos de siempre


“Sacarme una foto a mí, es como pegarme un tiro en la frente”. Esta frase fue mencionada por el extinto “empresario” Alfredo Yabrán a fines del año 1994, mucho antes de que se conociera su fotografía públicamente.

En el marco de la primera entrevista que otorgó a la prensa, más específicamente a revista Noticias, Yabrán no sólo no se dejó fotografiar sino que advirtió severamente que cuidaba por demás su imagen personal, presumiblemente por el tipo de negocios que llevaba adelante en “sociedad” con lo más granado del menemismo.

Luego de la desaparición del “narcoempresario” postal, se instaló en la sociedad la idea de que, a la vera del poder, podían coexistir oscuros personajes protegidos por funcionarios políticos de turno. Esto es así desde mucho antes de que Yabrán fuera quien fue y seguirá siéndolo toda vez que existen negocios que sólo pueden ser manejados por “prestanombres” de los poderosos de turno.

En la era Kirchner, no ha habido excepción a la regla: lo que Yabrán fue para Carlos Menem es Cristóbal López al kirchnerismo. No sólo en lo referido a su propia imagen —hasta hace muy poco tiempo no se conocían fotografías del empresario— sino en lo vinculado a sus negocios personales, muchos de los cuales existen y crecen gracias a su vínculo con el poder.

Es una obviedad asegurar que Cristóbal López no sería lo que es, si no fuera por las concesiones que Kirchner le “regaló”. No cualquiera puede meter sus narices en cuestiones tan intrincadas como son el juego y el petróleo, en un mercado resignado a pocos intereses, siempre relacionados con la “crema y nata” del poder.

Lo mismo sucedió con Yabrán, quien creció a la sombra del menemismo, gracias a los jugosos contratos que en los años 90 le ofrendaron los personeros de ese gobierno.

Llama la atención el exponencial crecimiento de Cristóbal López, como sucedió con Yabrán a finales del siglo pasado. Más aún su vinculación a una actividad como es el juego, tan proclive a delitos como el de “lavado de dinero”.

Esa misma acusación sufrió Yabrán por algunos de sus negocios. Sospecha que se haría carne luego de su fallecimiento, cuando la CIA y DEA norteamericanas desclasificaron documentos que demostraban el vínculo del empresario con los estupefacientes. A partir de entonces creció la sospecha de que el blanqueo de dinero que realizaba Yabrán era funcional a los negocios del menemismo.

Lo mismo sucede actualmente, toda vez que funcionarios de la Embajada de Estados Unidos sospechan que los negocios de López serían funcionales a ciertas actividades del kirchnerismo, no justamente vinculadas a cuestiones lícitas.

Más aún, a mediados de los años 90 se llegó a sospechar que Yabrán en realidad era testaferro del ex presidente Carlos Menem. Hoy, a Cristóbal López se lo señala como uno de los presuntos “prestanombres” de Néstor Kirchner.

Como se ve, no son pocas las similitudes entre Yabrán y López, lo cual muestra —por carácter transitivo— otro llamativo parecido: el de Kirchner y Menem, ambos protectores de los grupos cuasi-mafiosos que los ayudaron a llegar al poder.

Al igual que Yabrán a fines de los 90, López empieza a sufrir un inexorable ocaso, no casualmente relacionado con la pérdida de poder de los Kirchner. En esta oportunidad, el empresario tiene mucho de qué preocuparse, ya que el llamado a declaración indagatoria es generalmente el paso previo a un procesamiento.

¿Será Justicia?