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Kirchner, la carótida y la debilidad oficial
La reciente recaída de Néstor Kirchner por una afección en su carótida, motivo por el cual fue intervenido quirúrgicamente, ha rememorado viejas cuestiones que se han discutido oportunamente por situaciones similares vividas por los ex presidentes Carlos Menem y Fernando De la Rúa, ambos tratados por cuestiones parecidas, el primero en el año 1993 y el segundo en 2001.
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Frente a lo acaecido, cabe preguntarse ¿qué importancia debe darse a una noticia como la referida? ¿Hasta dónde limita la libertad de acción de un mandatario –en este caso ex mandatario- una situación como la antedicha?
Lo primero que debe decirse es que no es la primera vez que Néstor Kirchner sufre una recaída en su salud: en dos oportunidades, en los últimos siete años, ha sido victima de sendos desmayos por afecciones gastrointestinales. Siempre en situaciones de enorme tensión personal.
Según cuenta Daniel Gatti en su libro “El amo del feudo”, una suerte de biografía del ex mandatario, las situaciones de estrés vividas por Kirchner suelen manifestarse en su propia salud. Según reza la mencionada obra, en el marco de las elecciones a intendente en la localidad de Río Gallegos, en el año 1987, Néstor, “quien siempre refleja en el cuerpo los miedos, durante las últimas y angustiosas horas, luego del cierre de los comicios, sufrió varios desmayos”.
¿Habrá pasado algo similar en esta ocasión? ¿Estará Kirchner preocupado por la coyuntura actual y por ello le pasó lo que le pasó? Difícil saberlo, por ahora, al menos hasta que los profesionales que lo atienden den cuenta del cuadro puntual del ex presidente.
Lo que sí puede decirse es que, a partir de ahora, Kirchner no podrá estar en la “cresta de la ola” como gusta hacerlo, en torno a los temas más cruciales de la política vernácula.
Si bien es su esposa quien está al frente de la primera magistratura, es sabido que Néstor es quien encabeza las decisiones más importantes referidas al Ejecutivo nacional.
Es probable que los médicos le recomienden un oportuno descanso al ex mandatario. ¿Será capaz de cumplir las órdenes profesionales?
Será toda una pelea que librará su salud contra su propia naturaleza.
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