Está el camino, está la meta en el horizonte, pero ¿los conductores saben manejar?
MDZ reunió a académicos mendocinos para “pensar Mendoza”. En ocasiones anteriores, lo hicimos con empresarios, políticos, gobernantes o referentes sectoriales. Esta vez buscamos otras voces para intentar descifrar cómo estamos y por qué no estamos mejor como provincia.
Lo logramos. La mesa de Pensando Mendoza fue distinta y polémica; la diversidad de puntos de vista enriqueció la discusión. Por eso resultó difícil –al procesar la información- encontrar el factor común. Y lo disparó una respuesta de uno de los invitados, el economista Elbio Rodríguez. El conocido encuestador señaló que los mendocinos, al responder sobre “cómo están”, individualmente, respondemos en las encuestas que “bien”. Pero cuando se nos abre el panorama, cuando la consulta es sobre el futuro, la tierra parece abrirse y el pesimismo asoma. Estamos bien, pero el futuro es negro. Consideró que eso tiene que ver con cierto descontento con las conducciones. En síntesis: está el camino, está la meta en el horizonte, pero ¿los conductores saben manejar?
Los otros invitados fueron la socióloga Patricia Collado, el físico Ricardo Pérez, el politólogo Alberto Isuani, nuestro columnista (y también sociólogo, claro) Marcelo Padilla y el biólogo del Conicet Ricardo Ojeda.
Gobernar Mendoza: de José de San Martín a Celso Jaque, ¿qué nos pasó?
El planteo del subtítulo es fuerte: parte del preconcepto de que a los gobernantes de los últimos tiempos todo le resulta más difícil que a los “del principio” de la historia institucional. Y se nutre de la idea de que no estamos bien. O por lo menos, de que no estamos todo lo bien que podríamos.
“No es así”, arrancó la charla, en la mesa de El 23 Gran Bar, Alberto Isuani. El ex funcionario de Iglesias y Cobos tiene ADN peronista, vivió los años 70 y reivindica al kirchnerismo, lo que lo hace un personaje raro, pero interesante. Sus planteos, por lo tanto, resultaron contundentes y llenos de autoconfianza. “No es así”, dijo y se refería a que no todo está tan mal como creemos en Mendoza.
“La realidad no existe, es una interpretación. Por lo tanto una interpretación catastrófica o utópica, puede ser equivocada. Si no fuera así, no habría opiniones diferentes sobre lo que pasa”, analizó, de inmediato, dando cuenta que lo que creemos lo sostenemos porque nos lo ha predigerido la TV o los diarios.
Vivir en un presente perpetuo. “Yo creo que estamos asistiendo a un momento de ´democracia de opinión pública´ en donde los medios de comunicación son los que construyen la realidad. Lo que no dice la TV, no existe. La persona recluida en su hogar, sobre política lo que ve y lo que percibe es lo que ve en los medios y una característica de los medios, es la sobreinformación. Muchas no son noticias, sino magnificación de la insignificancia y la gente no la puede organizar. La gente termina viviendo, como dice Tomás Abraham, en un presente perpetuo”, dijo Isuani.
De San Martín a Jaque: “Mejor ahora”. De inmediato, rompió con cualquier especulación de comparar al Libertador que fue gobernador intendente de Cuyo con los últimos mandatarios vernáculos: “Hoy –sostuvo- una provincia tiene una complejidad absolutamente superior a la que tuvo san Martín, que podía hacer todo con 4 órdenes militares. El gobernador que no maneja la legislatura, la complejidad de los problemas y empresarios que no se definen. Mendoza puede estar mejor de lo que creemos, pero puede ser una interpretación. Yo creo que Mendoza está mejor. Hoy las exportaciones de Mendoza llegan a los 1.200 millones de dólares”.
La diferencia entre “potencial” y “potencia”: en debate. El biólogo Ricardo Ojeda ofreció un punto de vista tan positivo como el de Isuani, aunque más acotado a su núcleo de trabajo, a su ámbito de pertenencia. “Mi visión es bastante más positiva. Lo veo desde el punto de vista de la ciencia y la técnica. A Mendoza la podemos pensar como una potencia desde el punto de vista científico y tecnológico”, sostuvo y despertó el interés del resto, pero también las preguntas.
- ¿Potencia o potencial?
“Lo que está faltando –dijo- es cómo articulamos un potencial de recursos humanos de primer nivel con las necesidades que se están planteando, por ejemplo, lo social, o en el debate sobre “minería o no minería”. En este marco, lo que está bien es tener una perspectiva histórica con lo que pasó en la Argentina entre 0201 hasta el 2010. Lo que se ha logrado es recuperar la presencia del Estado y el fortalecimiento de instituciones que estaban prácticamente desmanteladas. Esto es una recuperación fantástica…
Ricardo Pérez, el físico, que participó del Gobierno en algún momento y se fue, decepcionado, interrumpió, con ánimo de aportar: “Está bien. Pero lo que yo veo es que verdad lo planteado por Ojeda. Pero todo eso viene desde la Nación. No hay a nivel provincial una recuperación propia…”, largó, sobre la mesa.
La respuesta de Ojeda: “A favor de este gobierno tengo que decir que hemos visto un acercamiento para colaborar e integrar políticas de gobierno con conocimiento técnico y científico. Por ejemplo, participando en evaluación de impactos ambientales que, en otras épocas no existía”.
Pérez: “A mi me ha pasado presentarles proyectos a (Guillermo) Carmona y que no den bolilla. Hemos tenido que ir a Nación. Hay un unitarismo centralizado que hace que uno tenga que ir a mendigar a Buenos Aires siempre”.
Ojeda: “En las actividades de nuestra incumbencia, sabemos que la ganadería y los cultivos compiten con los ambientes naturales y es saludable que se haya comenzado a discutir estos temas. Cuánto proteger, cuándo destinar a determinada actividad; ver lo riesgos de una y otra cosa. Lo que sí creemos es que todo esto que se habla del desarrollo sustentable, tiene que dejar de ser un discurso y hay que empezar a ponerle números”.
Pérez, de nuevo: “Pero del dicho al hecho… hay mucho trecho”.
Promediando, llega el primer plato
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Isuani, Pérez y Rodríguez. |
El germen de la discusión sobre Mendoza estaba sembrado. ¿Estamos tan mal como parece o es un cuento de los periodistas? Bueno, en realidad, no estamos tan mal, pero podríamos estar mejor si aprovechásemos el potencial que nos haría potencia. Algunos pasos –a estas alturas del encuentro- se van dando. Pero claro, depende del cristal con el que se lo mire, como ya veremos en el resto del encuentro.
- ¿Por qué Mendoza no crece? ¿Por qué no se toman decisiones?
Ojeda: “Los mecanismos de decisión son todavía muy lerdos en comparación con las necesidades”.
Isuani: “Lo que pasa es que hoy tenemos una política que es muy pragmática. Los partidos son maquinarias electorales y a su vez el Estado es demandado por medios de comunicación que piden soluciones. El Estado no se ha reformado para responder con rapidez y eficiencia a esas demandas. El Estado es cada vez más esclerosado. Los medios marcan la agenda y median la opinión entre la política y la opinión pública. Los políticos le tienen miedo a los medios de comunicación, más que a la gente. Los dueños de medios los utilizan muchas veces para hacer lobby y tener otro negocio”.
- ¿Que hacen los políticos con los gobiernos?, preguntamos a la mesa.
Isuani: “Insisto en que no todo está perdido. En Mendoza, se condujo a la provincia en tiempos de crisis y se ordenó. Bordón democratizó al peronismo. Balter, Gutiérrez y Llano renovaron el Partido Demócrata. Pero lo que pasa es que están parados en un estado muy debilitado y se paran en el decisionismo.
¿Y la gente? ¿Dónde queda en medio del debate?
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Patricia Collado, en primer plano. Asoman Ojeda y más atrás, Padilla. |
Fue Patricia Collado, socióloga, quien trajo a la mesa a “la gente”. No lo hizo de este modo ni con estas palabras, por cierto, sino en un tono claramente académico. Es experta en las relaciones laborales de las personas. “Muchas veces –dijo- se invoca a la gente, al ciudadano o al pueblo y son convidados de piedra en las decisiones. Terminamos invocando a los dueños y al mercado. Pero el sujeto político está muy invalidado”.
Obligados a mirarse el ombligo. Para Collado, en Mendoza “hay un proceso histórico de retracción a nivel individual”. Consideró que “mucho tienen que ver los medios y el mercado en atribuirse la voz de la gente. En lo que yo estudio sobre las relaciones de trabajo, en la parte invisibilizada. Una de las cosas fundamentales que se han deteriorado en ese contexto son los ámbitos de solidaridad y la capacidad para hacer planteos a nivel político”.
La soledad angustia y enferma. “Hay formas de enfermedad de menosprecio de los individuos -explicó, para comenzar a entender lo que pasa a quienes son parte de un análisis bastante macro, como el que sostenía la mesa. “Al no poder evacuar sus demandas, se enferman, se autoconstriñen, cortan lazos de solidaridad posible con sus compañeros de trabajo y terminan sintiéndose ajenos a problemáticas comunes. No discuten, no luchan en conjunto. El vivir hoy, invalida la mirada en perspectiva. Esto es fruto de un proceso histórico”.
Los desafíos para los políticos o para la sociedad en su conjunto. Collado intentó abrir el debate hacia todos los puntos cardinales de lo que nos pasa. Vale decir: no sólo el análisis del analista, la propuesta del político, la forma en que se hacen las cosas. Collado impulsó un volantazo en el diálogo hacia los factores más íntimos de lo que se vive en la realidad. La “realidad real” o la que nos cuentan los medios, cualquiera sea. “Tenemos –advirtió- varias encrucijadas como sociedad: qué es trabajo genuino, qué tipo de provincia, qué forma de relacionarse con el entorno natural; qué priorizamos: moneda o vida digna; notebook o qué, para qué y cómo estudiar. Progreso per sé o discusión de qué desarrollo hace falta”.
Isuani: “Lo que se ve es la escuela que se construyó y la notebook que se entrega. Lo cualitativo, lo que pasa adentro, no”.
Ojeda: “Esto excede a Mendoza. Está sucediendo en gran parte de la Argentina. Una fuerte degradación ambiental y la expulsión de las personas que vivían en ese entorno ambiental. Y con la exclusión, alimentan la mala calidad de los cinturones urbanos”.
Plato fuerte: ¿nuevo centralismo por conveniencia? ¿O qué?
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Ojeda y Padilla. |
Ojeda lo dejó planteado. Pero antes, lo había señalado Pérez, cuando contó su opinión en torno a que lo bueno que llega a la provincia, llega por voluntad de “la nación”, una forma genérica de mencionar al gobierno nacional y a sus organismos.
Ahora el tema lo toma Padilla, quien había permanecido en silencio. Nuestro columnista consideró que esto probablemente pase porque “no hay por qué pensar a Mendoza como mendocino, cuando la podemos pensar como parte de un proyecto nacional”. “Demos vuelta el planteo”, pidió, cuando nos paramos sobre nuestra mendocinidad para arrancar la charla. “Si no –dijo- nos quedamos en un localismo inconducente”.
El teorema nacional de Padilla. El sociólogo se concentró en conceptos político prácticos, pero también en la ideología con la cual pensamos Mendoza. “Si existe la utopía o la construimos, la idea de la Mendoza que queremos debe pasar por los grandes rumbos nacionales que de alguna manera se le dieron impulso desde la Nación”. Agregó luego: “Recordaba que la Generación del 80 fue la primera experiencia de Argentina en términos de Nación, e implicó una serie de alianzas políticas y militares que generaron que Tucumán, Valle de Uco y el Valle de Río Negro tuvieran algunos rasgos destacados en la economía del país, porque se reconfiguró el país. Hubo aspectos positivos y negativos y la educación, al despegarse de la Iglesia, posibilitó la integración de los inmigrantes. Hoy lo que está en discusión es el rumbo de un proyecto nacional en la Argentina. Y desde allí, creo, debe plantearse a Mendoza en ese camino, cómo incluirnos. Veo que San Juan está mucho mejor desde el punto de vista de estándares de vida”.
San Juan, San Luis ¿Y Mendoza? La piedra fue grande. ¿Cómo pensar a Mendoza en comparación con sus vecinas. Muchas veces, dijimos, nuestros lectores castigan a Mendoza al contrastar su situación “inferior” con un promovido supuesto desarrollo de aquellas. Pero muchos factores comenzaron a saltar desde cada uno de los puestos en la mesa: la institucionalidad de una y otra, la relación Nacion/provincia que lleva adelante cada gestión, y mucho más. Al reordenarse el tema en debate, apareció el primer contrapunto fuerte y lo protagonizó Isuani, quien enfrentó el planteo de Padilla.
Isuani: “Eso lo han construido los medios. Dos provincias feudales terminan apareciendo como en mejor situación que Mendoza. La resistencia de los grupos económicos de Mendoza es símbolo de salud de la sociedad civil en la provincia”.
Padilla: “San Juan ha trabado una mejor relación con la Nación y por eso ha conseguido estar mejor”.
Isuani: “…Que Mendoza tenga conflicto de poderes es signo de salud del sistema institucional. Cosa que no pasa en San Luis ni en San Juan. Que tengamos rebeliones ecológicas en toda la provincia en contra de la minería contaminante es bueno”.
“Busco la Mendoza que está mal y no la encuentro”
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Rodríguez, en primer plano. Padilla al fondo. |
Elbio Rodríguez, a pesar de ser economista, es un histórico encuestador que trabajo para el Justicialismo, pero ahora está contratado por los radicales. Está en Mendoza desde 1995, pero la conoce bien, dice, a fuerza de preguntas, respuestas y método de análisis. Qué problema en el que se metió cuando le encargaron que fuera a buscar todo lo que está mal y no lo encontró.
Rodríguez: “Yo salí a buscar, por encargo, la Mendoza que está mal. Pero de entrada, la mirada que tienen los mendocinos es que Mendoza se ha desarrollado”.
“Cuando planteamos el tema San Juan y San Luis –aportó Rodríguez a la discusión anterior- este último sacaba alguna ventaja. El mendocino recorta de los demás lo malo en la primera mirada y de nosotros lo bueno: la tenacidad, el esfuerzo, la capacidad, la inteligencia. Pero después aparecía la otra cara que coincide con mi mirada: cuando le preguntamos cuales eran las posibilidades de desarrollarse, surgió que Mendoza no tiene capacidad para desarrollarse”.
Cerca del postre, va de nuevo: el potencial que no llega a ser potencia. Y un punto extra que promete polémica en adelante (ven Entrevista del Día al ex gobernador Arturo Lafalla): la necesidad de liderazgos fuertes y la continuidad de políticas o políticos.
Rodríguez: “En estas épocas, es necesario que aparezcan liderazgos que sean más o menos fuertes. Cuando una provincia tiene que cambiar cada 4 años todo, cuesta mucho para tener una visión estratégica y mucho menos de una mirada estratégica que se asocie con Mendoza. Cualquier mirada se asocia con la Nación u otras naciones o provincias vecinas porque no hay puntos propios de comparación".
Ni fu ni fa. Rodríguez fue a fondo: la falta de continuidades, sostiene, hace que nunca terminemos de definir qué es Mendoza. O al menos, qué debería ser. Cuando un gobierno entra en calor, se enfría rápidamente por la alternancia de la figura del Gobernador que no puede ser reelegido, como sí pueden serlo (una vez) los intendentes. “Los polos son los que desarrollan a los países. Tenemos la posibilidad. Pero no lo decidimos”, dijo Rodríguez. Y ejemplificó: “La Pampa decidió ser ambientalista y decidió una estrategia san Juan decidió ser minera… Mendoza no es ni una cosa ni la otra. Tenemos desarrollo de tecnologías. Pero son polos no promocionados. Odio el caudillismo, pero la necesidad de generar liderazgos fuertes está”, completó uniendo una idea con la siguiente
Los empresarios, en falta. Rodríguez también cuestionó la falta de iniciativa empresarial cuando ellos no se van cada cuatro años. “Al no haber liderazgo privado, el liderazgo tiene que ser público. Ese es un pensamiento estratégico”. Puso un ejemplo interesante: cuando los soviéticos se dieron cuenta que eran capaces de poner a un robot en la Luna, pero que no podían meterlo en una fábrica propia.
El postre: potencial, liderazgo, continuidad y, ¿con este Estado?
Isuani: “Después de que volvió la democracia en 1983 y después de 2001, la mayoría de los ejecutivos están sobre emergencias. Eso hace que la clase política esté solamente en el ´hoy´. En los 25 años de democracia, sumando acciones de un gobierno o de otro, ha habido, sin embargo, algunos intentos de planificar. La policía en la época de Lafalla, la cultura en la de Iglesias, el uso del suelo. ¿Cómo se hace para cambiar ese tema? Lo que falta en Mendoza es la reforma del Estado mendocino para que cumpla:
1- Rol estratégico. Un grupo de gente que piense en el mediano y largo plazo.
2- Un estado que avance en el papel regulador. Lo que padecimos en Obras Sanitarias o en Edemsa está en la incapacidad del Estado en regular a los privados para que cumplan los contratos de concesión
3- Estado compensador en lo social. No que elimine el mercado sino que compense a los más débiles. El Fondo para la Transformación y Crecimiento no debería prestarle plata a los grandes sino a los pequeños.
4- Estado más amigo de la gente. Que ayude a facilitar los trámites”.
Sobremesa: cuánta tarea por delante
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La mesa de invitados de MDZ. |
Lo mejor del almuerzo: nadie se sintió ajeno a la realidad de Mendoza. Los analistas lo analizaron desde adentro, sin tomar distancias. Los sociólogos, desde las diversas perspectivas: la gente, las empresas, los medios, las individualidades y los grupos, la pertenencia o no a un mismo plan para el país.
En este tipo de diálogos, abiertos, desenfadados, huelgan las conclusiones. Lo interesante es que hay gente pensando Mendoza. Que sabe que hay potencial humano y territorial, pero que duda y se demora en definir cómo debe ser canalizado para transformarlo en verdadera potencia movilizadota.
