Kirchner, el día que llegó tres horas tarde a la universidad en Mendoza
A Néstor lo conocí en la campaña electoral del 2003 cuando visitó Mendoza.
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Me tocó recibirlo en la Universidad de Congreso, como Director de Investigaciones en un ciclo que llamabamos los candidatos.
Varias cosas de ese día me mostraron ya su fuerte y extraña personalidad.
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Llegó varias horas tarde a la invitación, tan tarde que muchos alumnos se fueron hartos de esperarlo. El rector de la Universidad, en aquel momento, tuvo la mala idea de decir en público que un candidato que no podía organizar su agenda mal podía organizar un país y se ligó los chiflidos de los peronistas en campaña que sí se habían quedado a esperar a Néstor.
Este gesto que denota no sólo desorden sino desdén, lo reiteró varias veces en su presidencia. Su gente a cargo de ordenar su agenda -recuerdo a Fredy Fernández y varios más- estaban al borde de la histeria porque literalmente Néstor nos les daba bolilla.
La charla enunció los rasgos principales de su gobierno: una gran preocupación por un nuevo modelo económico. Aunque aclaró que él no era del ¨modelo de la devaluación¨. Toda una postura en ese momento.
El que suscribe inició las preguntas consultándole por el endeudamiento y la relación con el FMI y se mostró muy serio y prágmatico, como finalmente lo sería en su gobierno. No hizo demagogia y dijo con claridad que ¨iba a negociar con quienes hubiera que negociar¨.
Finalmente, se dedicó a contestar preguntas de los pocos alumnos que se habían quedado a esperarlo. Y lo hizo sin ningún apuro. En ese momento sus operadores ya no sabían que hacer, los esperaba Canal 9 y Nestor seguía contestando preguntas.
En una situación paradojal y graciosa, ellos me pedían a mi que le pidiera a Néstor que terminara la charla. Al irse, cuando él quiso por supuesto, me saludó y me dijo que le interesaba tanto la duda de un alumno como la de un canal de televisión. Ese gesto, para mi, también mostró una libertad y hasta desprecio por el poder que depués le permitieron hacer algunas cosas buenas para el país y poner en su lugar a ciertos grupos de poder que le dictaban los planes económicos a los presidentes.
La última, unos años después me lo encontré en un almuerzo en Beiging en su gira presidencial, entre decenas de empresarios. Le pregunté si se acordaba de mi. Se rió y me dijo: ¨Si, el día que llegamos tres horas tarde a la Universidad¨.
La charla enunció los rasgos principales de su gobierno: una gran preocupación por un nuevo modelo económico. Aunque aclaró que él no era del ¨modelo de la devaluación¨. Toda una postura en ese momento.
El que suscribe inició las preguntas consultándole por el endeudamiento y la relación con el FMI y se mostró muy serio y prágmatico, como finalmente lo sería en su gobierno. No hizo demagogia y dijo con claridad que ¨iba a negociar con quienes hubiera que negociar¨.
Finalmente, se dedicó a contestar preguntas de los pocos alumnos que se habían quedado a esperarlo. Y lo hizo sin ningún apuro. En ese momento sus operadores ya no sabían que hacer, los esperaba Canal 9 y Nestor seguía contestando preguntas.
En una situación paradojal y graciosa, ellos me pedían a mi que le pidiera a Néstor que terminara la charla. Al irse, cuando él quiso por supuesto, me saludó y me dijo que le interesaba tanto la duda de un alumno como la de un canal de televisión. Ese gesto, para mi, también mostró una libertad y hasta desprecio por el poder que depués le permitieron hacer algunas cosas buenas para el país y poner en su lugar a ciertos grupos de poder que le dictaban los planes económicos a los presidentes.
La última, unos años después me lo encontré en un almuerzo en Beiging en su gira presidencial, entre decenas de empresarios. Le pregunté si se acordaba de mi. Se rió y me dijo: ¨Si, el día que llegamos tres horas tarde a la Universidad¨.


