Caza de brujas en Cultura: arrancó mal la reflexión post electoral de Jaque
Una noticia “menor” deja de ser tal muchas veces, cuando se la mira en detalle y uno se detiene en las señales que emite.
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Nos vamos a detener en dos ejemplos: Miriam Arboit y Daniel Peralta son reconocidos desde hace tiempo por su buena labor como vínculos entre el Gobierno y la prensa, en el área cultural. Una relación que, bien cabe señalar, casi nadie sabe como conducir en el Poder Ejecutivo.
Quien los vio alguna vez trabajar en eventos oficiales como la Fiesta de la Vendimia, puede dar fe de lo que aquí se escribe. Eran laburantes queridos por casi todos los periodistas que trabajan en el área de espectáculos. Con un solo “pecado” original: estaban allí desde la anterior gestión, venían de la “era cobista”.
Al parecer, se las tenían jurada hace rato por esa razón, a pesar de que no andaban en la "rosca" política. Los que trabajamos en esa área bien conocemos a los rosqueros. Quizás sus jefes nunca valoraron el trabajo que hacían. Tampoco el hecho de que por sueldos inferiores a los 2.000 mangos, con contratos basura desde hace cinco años, prestaban buenos servicios para el gobierno de turno.
Pero la miopía y la miseria parecen ser más fuertes en muchas áreas del Poder Ejecutivo. Este diario incluso pudo constatar que hubo gestiones de otros jefes de prensa del Poder Ejecutivo para evitar los despidos.
Los propios empleados expulsados se la veían venir desde que dejó la jefatura de prensa de Cultura el ex periodista Juan Carlos Fernández. Zapallito Fernández era quien los bancaba, al parecer, frente a los embates del “anticobismo”. Por eso fue el propio Fernández quien sucumbió ante el embate de los cortacabezas del PJ: también lo acusaron de “cobista”.
Este último prejuicio es directamente absurdo: lejos de estar vinculado políticamente a Julio Cobos, Fernández es esposo de la diputada nacional justicialista Susana Genem. ¿Conspiraba contra el Gobierno aún a costa del rol que juega en el partido su mujer? Obviamente, esto es casi imposible.
Pero así es la provincia del revés. Cuando una elección pésima aconseja mejorar la gestión, en el Gobierno hay personajes que se toman el trabajo y el tiempo de perseguir los “adversarios políticos” que andan diseminados por distintas oficinas, en vez de ocuparse de lo que los ciudadanos les han pedido.
Si se cambiara la óptica y el Ejecutivo se enfocara en mejorar el gobierno en las áreas de prensa oficiales, sobran lugares por donde empezar. Se sugiere, por ejemplo, ir al tercer piso de la Casa de Gobierno, para arrancar.
Y se pide encarecidamente revisar cómo trabaja el encargado de la prensa en el Teatro Independencia, un especialista en ir al choque con los periodistas y complicar la labor de los medios.
Apenas unos sencillos consejos para ocupar mejor el tiempo en estos “días de reflexión”…