El peligro de que la vuelta de Salgado sea un "triunfo del Gobierno"
Por estas horas el ministro de Gobierno de la provincia, Mario Adaro, dispara una frase que quedaría sólo en el anecdotario de las relaciones entre los periodistas y los funcionarios. Si no fuera porque encierra, en la más inocente de las interpretaciones, su desconocimiento del modo en que funcionan las instituciones. O lo que sería peor: desnuda, tal vez, lo corrupto que es el sistema.
¿A qué apuntará entonces este pícaro pedido de reconocimiento de Adaro? ¿Significará, quizás, que hubo una fuerte presión política del gobierno de Jaque para que la Corte revocara la destitución del intendente Salgado?
Si esto dice entre líneas el ministro, la broma deja de ser tal. La independencia de poderes está consagrada en la Constitución y los políticos mendocinos hacen gala de ella cada vez que pueden, aunque muchos desconfíen de que realmente existe. Si la vuelta de Salgado al poder fue un logro político, ese triunfo implica que existe un Poder Judicial adicto al Poder Ejecutivo.
La risa desaparece entonces y se transforma en una mueca fea. Porque si en el caso Santa Rosa ganó el Gobierno, eso significa que el fallo salió tan rápido (la Corte tardó unos pocos meses, con feria judicial incluida) sólo por la influencia de uno o varios ministros del Poder Ejecutivo sobre los magistrados.
La Justicia no se ve favorecida con este tipo de comentarios (ya desprovistos de todo carácter humorístico), porque podrían enturbiar el significado de declaraciones recientes del presidente de la Corte, Jorge Nanclares, quien se ha jactado de tener una “excelente relación” con el Poder Ejecutivo.
¿La rápida y satisfactoria vuelta al poder de Salgado es la prueba de esta "buena relación"? Y yendo un poco más atrás: ¿El "histórico" acuerdo con los jueces que dispuso este gobierno apenas comenzó y que favoreció a los magistrados con un jugoso aumento a cambio de dar por terminado el conflicto por la indexación salarial, también tiene que ver con esa "buena relación"?
En la misma línea de razonamiento, los dichos de Adaro explicarían por qué el repuesto intendente Salgado se dejó armar el nuevo gabinete con hombres de confianza de Jaque, como publica hoy el diario Los Andes. ¿Por qué se subordina así el hombre de Santa Rosa, si le debe su presente victorioso a la Justicia, no al Gobierno provincial?
Si el caso Salgado es lo que parece ser, entonces sí corresponde que MDZ diga: “Perdón Adaro”.
Pero con un agregado: “Tenemos miedo”.