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Jaqabán en La Cuyanita, el quincho rojo carmín, y la oposición al horno con fritas

En el quincho desfilaron las tres listas de la oposición cobo-radical, la nueva aventura vendimial de Jaqabán, y un chisme de los territorios del Alcalde. Se acabó el verano político.
El gordo Julián estaba exultante. Nadie supo nunca si se trató de una ironía, o si estaba convencido de lo que hacía. Y en la semana, no se dejó ver por nadie.

-Dice que está ocupado redecorando el quincho con el Cristian, que le dio una mano…- contó preocupado el “Ruso”, cuando el otro gordo, el Omar, el radical-radical-radical que habla con todos, le preguntó por el alma de las tertulias de los viernes por la noche.

El día llegó con la promesa de carne a la masa, un plato bien mendocino después de tanta cocina afrancesada. El gordo había ido en persona al trozadero a elegir los mejores pedazos del roast beef, uno de los cortes más apropiados para la receta. Y había preparado la mezcla de hierbas, y verduras de bulbo para acompañar, lo mismo que pimientos de los tres colores: verdes, amarillos, y un par de “calahorras”.

Los muchachos fueron entrando de a poco, con algo de miedo, después de las versiones que habían andando circulando en los mentideros. Las paredes, tapizadas de carmín, el mismo que usan las españolas para conquistar a los ‘bailaores’, devolvían su rojo pasión a todo lo largo del quincho. La vieja y querida mesa de campo, con cajoneras para los cuchillos y las cartas de truco, brillosas de grasa y falta envido trasnochada, había sido reemplazada por una larga mesa enchapada en palo rosa y patas de acero. Los viejos bancos que el gordo había acomodado con almohadones fueron descartados, a cambio de unos taburetes simpáticos, con almohadones en dorado y bordó que el Cristian, antes de guardarse de vacaciones, había elegido en persona en una regalaría del centro.

-Me liberé… dijo Julián cuando llegaron los miembros de la jabonería- siempre soñé con que el quincho vibrara de rojo carmín, como el despacho nuevo del Celso…- les dijo a los integrantes de la cofradía, que entraban de a poco y calladitos, tratando de absorber el golpe visual. –Che… ¿Si devolvemos el Merlot y traigo Fresita para tomar?- bromeó el Omar, y se ligó un codazo del Ruso.

Pasada la primera impresión, la carne a la masa, humeante y espectacular, distrajo las atenciones. El gordo había hecho trampa y le había puesto una pizca de levadura y sal a la masa, así es que en vez de descartarla, se usó como pancito. La carne a las hierbas era una manteca. Y empezó la rueda de chismes, con el fin del verano político.

-En el reino del alcalde no hablan de otra cosa en estos días. Dicen que está furioso, y ya mandó a echar a uno. Vieron cómo es el Viti de malhumorado- dijo el “Ruso”, siempre bien conectado a lo que pasa en la Capital. Julián, sorprendido porque había pasado algo que le quedó fuera de órbita, preguntó… -¿Qué pasó… se quedó sin pilas el megáfono del retador de la ‘muni’? –No, peor…- dijo el empresario, esperando sentadito que alguien lo llame por el Pacto Social contra la inseguridad. –Parece que había un contador, uno importante, que montó una “pyme” un poco rara con su mujer, que es asesora en un ministerio de los importantes, con asuntos relacionados al trabajo y los entuertos laborales. Dicen que había una “cadena de la felicidad” de facturas que iban y venían, y que la parejita –ella tiene un apellido de esos de abolengo- cobraba para su pecunio. El alcalde se puso furioso y lo sacó al pibe -que es, te repito, contador- del sitio estratégico. Pero Fayad tampoco quiere que se levante mucha polvareda, para no tener lío con la banda del Parque Cívico. La verdad, un problema difícil…- El Chito Paredes, siempre atento a los asuntos contables, mientras tomaba un Don Nicanor que no estaba nada mal- preguntó… -Ché… ¿Pero la piba les pagaba el monotributo por lo menos?- Una lluvia de miguitas tostadas lo hizo callar.

El gordo Julián, que estaba tratando de desmadejar el extraño plan de imagen de Jaqabán, apareció con una novedad interesante. –El gobierno se mete de lleno en la Vendimia. Van a hacer política y tratar de mostrar gestión, y tomar contacto con la gente- El Chito Paredes se quedó mirando asombrado. Creía que entre el “Plan Jaque Corazón” y las paredes rojo carmín del quincho, estaba inmerso en una pesadilla surrealista de la que era imposible despertar. –No jodás gordo… los van a putear en colores. En la Vía Blanca y el Carrusel les van a tirar hasta zapallos. Ni con el megáfono del “retador” van a poder tapar la silbatina… a quién se le ocurrió semejante cosa… No te enteraste que ya hay grupos preparando las cacerolas para que las vean en todo el país en plena Vendimia- inquirió el empresario, tratando de juntar los hilitos de carne a la masa del plato del Omar, víctima repentina de parálisis facial.

-Pará Chito. Es un plan preparado en Buenos Aires que les está armando un amigo de los amigos, el que lo llevó de gira artística con Mirtha Legrand. La idea es hacer un evento más, que se sume a la Vendimia, con fuerte presencia institucional del gobierno. En el cuarto piso sacaron esta cuenta: La Vía Blanca y el Carrusel son populares. Ahí es imposible hacer política salvo desde el palco. Y guarda: dicen que hay algunos carros con carteles de protesta por la crisis del campo. Después, están la gala de las reinas, el almuerzo de las fuerzas vivas, que en realidad es un evento organizado y cooptado por las bodegas… la noche del jueves y el desayuno en el Hyatt… Y nada más. Pero, ellos dicen que hay un montón de instituciones, ‘oenegés’, cámaras de comerciantes, pymes, pequeños empresarios e industriales, que nunca tienen lugar en la Vendimia…- explicó… -¿Y entonces?- preguntó el Ruso, expectante ante la posibilidad de ir por más rosca. –Entonces están armando un evento más, onda copetín, el viernes de la Vía Blanca pero al mediodía, con todas las reinas y muchos invitados. Ahí van a hacer política. No saben si se hace en el Sheraton, o en el Bustelo. Pero que se hace, ponele la firma…- dijo Julián. Y agregó que la decisión se tomó en una reunión muy cerrada, de la que participaron Luis Bhöm, Guillermo Carmona, Francisco Pérez, y Mario Adaro. -¿Y Cazabán?- preguntó alguien enseguida. –No fue, pero estaba al tanto. Varios de esa reunión le reportan al Alejandro- contó Julián.

Los muchachos se quedaron pensando. El carmín de las paredes primorosas del quincho le daba temperatura a la noche. Mirando un cuadro de Lola Flores que el gordo había rescatado de una compra-venta, el Omar puso al día el panorama de la oposición. Con la vista fija en la pintura, largó: -Hablando de calientes, no sabés cómo está el Enrique Thomas. Lo entregaron. Lo cocinaron. Ahora se fue a subir el Tupungato, porque además de diputado funge de montañista. Pero cuando baje se va a encontrar flor de sorpresa. En el arreglo radical-cobista-confe-radical, ni figura. Aparece menos que el “Mula”, y mirá que al Roberto lo dejaron aplaudiendo en la tranquera. Es más, antes de irse a ver el cielo desde cerca, el Enrique lo llamó a Cleto para interrogarlo. El vice lo tranquilizó, le dijo que después de las internas y los entuertos radicales, habría lugar para las alianzas. Además, está quedando solo. Marita ya arregló para volver al PJ. Y el Guillermo Amstutz está charlando para ir en la lista oficial. El único drama ahí es que Miranda y Ciurca no lo quieren, pero Cazabán y el Chueco, que no se pueden ni ver, piensan que es menos dañino el enojo interno, que tenerlo al Guillermo en alguna colectora sacándole votos al oficialismo.

Julián, que sabe mucho de política, empezó a contar con los dedos y rápidamente llegó a la conclusión de que en la oposición no hay lugar para tanto cacique. –Mirá la lista: El Ernesto Sanz, Jaliff, César Biffi, Laura Montero, alguien del Viti, Cornejo, los territoriales… es imposible… no alcanza la billetera…- calculó, según su propio balance. El Omar aclaró un poco más. –Hay que ver cómo queda. Pero esto es sin el Roberto. Y Cornejo se corrió porque perdió la pulseada con Biffi. El petiso no quería volver al radicalismo. Buscaba el acuerdo partido a partido. Ahora se tiene que guardar, apoyar al César, y que no le hagan líos en el departamento. En el 2011 va a querer ser el candidato a gobernador-.

El Ruso puso la cuestión en su justa medida. –Miren… los radicales están en su salsa… se habían olvidado de su droga preferida… la “internitina…” Ahora se están dando unos saques bárbaros y están flipando en colores- dijo, pasando el pancito por el jugo de la carne a la masa, que estaba impresionante.

-¿Y entonces cómo queda?- preguntó Julián.

-Si no hay un arreglo que lo contenga al Mula, y a ese 4 al 7 % que representan los radicales “puros” no cobistas; es fácil… el Chueco va a mover la valija para alimentar a los radicales descontentos, y tener así dos o tres listas de la oposición para dispersar el voto. Una cobista-territorial, una cobista-peronista, y una radical-radical, con alguno del ARI, y cuanto opositor se quiera sumar. Ah… y cuidado que si Amstutz vuelve al redil, le quita votos a Cobos- sintetizó el Omar, lo mejor que pudo.

-Así, les puede ganar Jaqabán, con Bermejo senador y Adaro de diputado- dijo Julián. El silencio se hizo hielo sobre la mesa. El Omar sacó el Blackberry y lo llamó a Cleto para decirle que arreglen y se dejen de joder.  –Además, si ganan, quién lo aguanta a Jaque. Se va a asegurar su propia salida, y podrá negociar la retirada con un "buen candidato" a gobernador que tenga su bendición- aventuró el gordo, -aunque la provincia se le esté prendiendo fuego, porque está lleno de incompetentes. Les puede ganar aun bailando en La Cuyanita -que no será el Titanic pero es nuestra- si los cobo-radicales van divididos- cerró, para la platea enmudecida.

Mirá vos…

El chisme del postre lo tiró el “Chito”, siempre afecto a las confabulaciones extrañas. –Miren… hay un par de tipos estudiando la letra fina de la Constitución, del reglamento del Senado, y de cuanta ley y antecedente hay en la Argentina. Pero quieren encontrarle la vuelta a la “Gran Cobos”. -¿Y eso… otro ‘no positivo’?- dijo Julián. No. La nueva supercleto es así: Toma licencia del PEN, es el candidato a senador nacional por Mendoza, gana, pero no asume. Y vuelve fortalecido a la vicepresidencia, hasta el momento de saltar a la candidatura mayor.

El Ruso lo miró, y le dio un buen consejo: -Chito- aflojale a las teorías imposibles… te van a hacer mal… después, te sube la presión y tenés visiones. Hasta lo ves a River campeón de nuevo-.

La cena se fue apagando, con las novedades dando vueltas en la mesa… La vendimia política, la “traición” a los pero-cobistas, la interna radical, la posibilidad de las tres listas… Y los sueños de Jaqabán de salir más o menos bien parado…

Me pregunto: ¿Qué canal estarán mirando en el cuarto piso? ¿Seguirán divorciados de la realidad mucho tiempo más?

Esta vez no hubo postre. Tecito y café para todo el mundo. Y caravana. Había que ir al festival de la Tonada, para ver cómo sigue la rosca.

Cerramos y nos fuimos silbando bajito. Pensando en la provincia, y en que por mirarse el ombligo, los muchachos no se dan cuenta que nos caemos a pedazos mientras los vecinos no paran de crecer.

Así nos va. Como el traste.

Nos fuimos. No circulen solos en lo oscuro. Puede acecharles la sensación de inseguridad. Y eso sí que es peligroso.