Tras otro desplante K, Cobos vuelve a ocuparse de la UCR
El tortuoso ejercicio de la presidencia de Julio Cobos, por el viaje de Cristina a España, termina hoy. Por eso el vicepresidente de la Nación podrá ocuparse otra vez a pleno del proyecto político que lo liga directamente con la oposición: la reunificación del radicalismo.
Después, en Mendoza, escuchará la palabra del ex vicegobernador, quien está en contra de la propuesta de Biffi (propone, en lugar de la fusión, un acuerdo partido a partido entre Confe y UCR). Y casi seguro pugnará por el mismo cargo que pretende el ex intendente de Godoy Cruz.
Estas diferencia demuestran que el reencuentro de cobistas y radicales sigue recibiendo fuertes resistencias internas en Mendoza, a pesar de las fotos de ocasión.
El Confe en pleno se juntó el lunes para rechazar la rapidez con que avanza el proceso de reunificación. Fue una fuerte reacción a la foto de Cobos con la plana mayor de la UCR en el Festival de la Tonada de Tunuyán y al encuentro con Ernesto Sanz y Gerardo Morales (presidente nacional de la UCR) en el Senado de la Nación, el martes anterior.
La rebelión confista al acercamiento de Cobos con la UCR no puede ser subestimada. En este sector milita casi toda la fuerza de choque del cobismo en la Legislatura: 11 diputados y varios senadores. Ignorar la opinión de la tropa cobista impediría, quizás, que se cumpla el objetivo de ejercer una oposición dura al gobierno de Celso Jaque.
Por eso el vicepresidente anticipó el lunes su interés en reunirse con la gente del Confe el fin de semana en Mendoza. Y ayer confirmó que tiene un hueco en la agenda para hacerlo: recién a mitad de la siguiente semana, Cobos tiene un compromiso en Ecuador al que tiene decidido asistir, ya que Cristina estará de vuelta y él no tiene la obligación institucional de ejercer la presidencia.
Al respecto, el interinato que termina hoy fue particularmente agrio para Cobos, ya que la Casa Rosada le hizo otra jugada, esta vez para impedir que viajara a Tartagal como jefe del operativo de asistencia por la crisis que vive esa localidad.
El escándalo del avión
Aunque no se quejará del episodio, el vicepresidente Cobos está convencido de haber sido otra vez la víctima de una operación de la Presidencia (por estas horas en manos de Néstor Kirchner) para quitarle vidriera.
El lunes a la tarde (y repitiendo conductas que lo caracterizaban cuando era gobernador de Mendoza) Cobos había decidido viajar a Salta para atender las necesidades por el alud que dejó a todo un pueblo debajo del barro. Avisó en horas de la siesta a autoridades militares que haría uso de uno de los aviones Tango, se comunicó con las autoridades de Salta para interiorzarse de la situación y luego salió en un vehículo oficial hacia su casa, para cambiarse de ropa y preparar el viaje.
El vicepresidente llegó a la Base Aeroportuaria Militar Argentina (BAMA), que está pegada a Aeroparque, cerca de las 19. En el camino había escuchado al jefe de gabinete, Sergio Massa, que decía que una misión de tres ministros nacionales había sido enviada por la presidenta Cristina a Salta. Pensó: “Bueno, entonces, vamos a viajar juntos”.
Fue demasiado inocente. Después de esperar un buen rato, en BAMA, un mando militar le informó que el avión oficial ya había partido y que él no podría viajar por cuestiones protocolares. Fuentes cercanas aseguran que el vice se enojó bastante, pero enseguida comprendió que sólo le quedaba volverse a su casa.
Aún rabioso, llamó por teléfono al gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, y avisó que no iría a su provincia porque ya había una comitiva oficial en viaje hacia ese lugar.
Camino a casa, otra llamada telefónica le confirmó que había sido víctima de una maniobra. Una periodista de La Nación llamó a su vocero para preguntarle, precisamente, si había podido viajar a Salta. La periodista confió que sus fuentes en la Casa Rosada le habían avisado que Cobos sería impedido de viajar.
“Me primerearon”, se resignó Cobos, en el triste retorno a su residencia. Un episodio que puede ser calificado como grave, ya que el vicepresidente estaba a cargo de la primera magistratura del país y algunos apuntan a responsabilizar a Néstor Kirchner (quien no ejerce cargo alguno, en los papeles) por el desplante.
De todos modos, Cobos decidió ayer no elevar una queja formal por lo ocurrido y evitó hacer declaraciones al respecto. Lo hizo quizás sabiendo que no será la última vez que le pasará algo así en el largo camino que le queda hasta el fin de su mandato, en diciembre de 2011.