Para el Gobierno, no se debe hablar de "castración", sino de "inhibición"
Según aseguró el ministro de Salud, Sergio Saracco, luego de la reunión con el Comité de Expertos, "es un error poner en el centro de la discusión el término cuando se está trabajando sobre la idea de un tratamiento integral". De esta manera, buscó bajarle el tono ala polémica generada por los rimbombantes anuncios del gobernador Celso Jaque.
Luego de la segunda reunión del Comité de Expertos, convocados por el Gobierno provincial, para debatir el avance de la iniciativa de Celso Jaque de implementar un sistema de castración química para violadores, el ministro de Salud, Sergio Saracco, salió a aclarar que el método se basa en una “inhibición hormonal” y como “última instancia dentro de un tratamiento integral”. Intentando bajar así los decibeles de la polémica generada por el propio gobernador al hacer público el proyecto y presentarlo como "castración química".
Tanto el titular de la cartera sanitaria como la jueza de menores María Fontemachi y el psicólogo Hugo Lupiañez, miembros del comité, atendieron a la prensa tras la conclusión del cónclave y adoptaron idéntica postura a la hora de analizar el trabajo que llevan adelante.
“Estamos conversando diversas alternativas, ya que bajo ningún punto de vista Mendoza puede modificar el Código Penal. Este programa, que pretendemos sea algo debatido seriamente, sólo trata de evitar la reincidencia en los delitos de índole sexual. Siempre respetando tratados internacionales”, aseguró Fontemachi.
Por su parte, Lupiañez aseguró que, por el momento y hasta tanto vuelvan a reunirse, “se están evaluando los aspecto legales de la norma, para avanzar considerando la legislación provincial en la materia”.
Saracco, mientras tanto, aprovechó cada alocución para intentar dejar claro cuál es la nueva postura gubernamental sobre la materia y admitir que la denominada “castratación” no es tal y que lo que se debate es la implementación de un programa de reinserción, “siempre con el consentimiento del condenado”, y fundamentado en tres ejes principales: “el aspecto médico, que se compone de ayuda psicológica, psiquiátrica y hormonal; el legal, que establecería las limitaciones al tratamiento; y el social, aspecto que trataría la metodología de reinserción del individuo”.
“La intención, es generar un cambio cultural y de aceptación del problema y dejara claro que no es un problema curable pero sí tratable”, agregó Saracco.
Finalmente, y ante la aseveración de Jaque de tener listo el nuevo proyecto en un lapso no mayor a treinta días, la jueza Fontemachi no quiso garantizar esa idea, al admitir que ella no hace “futurología”.
“La intención, es generar un cambio cultural y de aceptación del problema y dejara claro que no es un problema curable pero sí tratable”, agregó Saracco.
Finalmente, y ante la aseveración de Jaque de tener listo el nuevo proyecto en un lapso no mayor a treinta días, la jueza Fontemachi no quiso garantizar esa idea, al admitir que ella no hace “futurología”.


