Los tallarines con chivito, el nuevo partido jaquista y las boletas de cinco cifras
La política no se toma vacaciones. En el cuarto piso trabajan en el "Partido de los funcionarios", mientras los intendentes tironean primero para negociar después.
Qué semanita esta… Parece que la política no se toma vacaciones, ni siquiera durante la revolución del Dakar. El gordo Julián había climatizado el quincho porque la cena del viernes venía hard. Decidió abandonar del todo la dieta con la que lo habían encorsetado, y se decidió por tallarines caseros, cortados a mano, bien finitos, con tuco de chivo. Ante los temores hepáticos de algunos de los contertulios, el gordo avisó. –No pasa nada, el chivo se corta en porciones chiquitas, se desgrasa bien, y vas espumando el tuco. Es un laburo pero queda bárbaro. La noche anterior había amasado la pasta con el secreto de su vieja: Un huevo entero cada cien gramos de harina “cuatro ceros”, una cucharada de oliva cada 350 grs de pasta, poco agua, y dos cucharadas de pimentón dulce en la masa, con una pizca de sal. Asentó la preparación en la parte más fría de la heladera y después amasó y cortó. Y los dejó secar sobre madera enharinada para el viernes por la noche.
El Omar, el radical-radical-radical que andaba de capa caída con la aparición del “Lole”, que eclipsó a Cleto, se dedicaba a mojar pancitos en la olla de tuco cada vez que el gordo se daba vuelta. Para la ceremonia, cada uno tenía que remover la salsa con un cucharón de madera de medio metro que Julián atesoraba con cariño, porque se lo habían traído desde Puente del Inca en las últimas carnestolendas. El “Chito” era el encargado de “espumar” el tuco para que el chivito quedase bien magro. Para acompañar la pasta, hicieron unas ensaladitas de rúcula a modo de entrada. Y de “bajativo” había un vino de corte, el Benegas Lynch Meritage del 2002, que se partía de bueno. El Danielito Cassia se lo había regalado a Omar De Marchi, y éste lo mandó al quincho para no quedar “pegado”.
-Gordo… contá que pasa en el Parque Cívico, que con el asunto del Dakar se están haciendo todos los distraídos- dijo el Chito, mientras Julián tiraba a la olla del tuco un ramito de laurel, perejil, tomillo, albahaca, más unas hojitas de salvia. Julián se relamió, no por el tuco a fuego bajito que burbujeaba en el caldero, sino porque tenía información de primera. –El jaquismo se está armando para 2011. Están armando una especie de “partido de los funcionarios”. Son los que no tienen poder territorial pero defienden la gestión. El fusil que tienen es el del sello y la firma. Te dan y te quitan con los decretos y resoluciones, y tienen miedo de quedar colgados de un pincel en 2011 con Jaque y todo. Es más, el Celso quiere ser diputado nacional en 2011, y cree que si no “arma” no va a tener poder ni para elegir el cafetero del cuarto piso- explicó Julián. Al “Chito”, que se había entretenido armando durante las fiestas una lista de adjetivos calificativos para el gobierno, que ya medía cuatro metros y tenía unas 19.563 palabras, se le cayó la espumadera del tuco sobre las bermudas de lino que el Cristian Racontto le había traído de las vacaciones al Julián, y que éste a su vez cedió porque no le parecieron demasiado delicadas. ¡¡Tienen la cara de acero al cobalto…!! ¡¡Un partido de los funcionarios, pero si es para arrearlos a patadas hasta Portezuelo del Viento!!- agitó, sacudiendo la espumadera a modo de rebenque… -¡Y quiénes son esos farabutti!- quiso saber el Chito. Julián sacó del bolsillito de atrás un papel arrugado y lleno de harina y pasó lista. –Mirá, están casi todos los ministros, con Cazabán y Marito Adaro a la cabeza, incluso Migliozzi, el mismo Jaque como líder, el Marcelo Costa, de la Osep, y algunos más. Algo es seguro, son los que no tienen votos ni propia tropa. Sí tienen la chequera, y el boletín oficial…- aclaró Julián, por si hacía falta. –Casi todos son de perfil profesional… y de política, poco y nada…- abundó, para completar el perfil del “Jaquista 2011”. –Les dicen el partido “Pepsi” porque se autonominaron la “Nueva Generación”- soltó, mientras las carcajadas hacían peligrar las bandejitas de parmesano rayado grueso que Ludovico, el único ganso del grupo, había procesado a mano.
Los muchachos quedaron en silencio rumiando la novedad. El tuco ya estaba listo y le habían apagado el fuego. El gordo Julián contó que usó conservas caseras, ajos, poca cebolla, oliva, y que selló el chivito antes de echar las verduras de bulbo para que no perdiese los jugos. La pastera pedía pista a gritos de vapor, mientras venía marchando la pasta en un tablón. Estaba todo listo para el banquete.
-Cómo están con los superpoderes de la obra pública, que ni sueñen- dijo el Omar, que tenía buen feeling con las distintas variantes radicales de la Legislatura. –Además, fijate lo que pasó. Querían licitar y adjudicar en febrero para que en plena campaña abunden los cascos amarillos de gente haciendo cosas. Pero ya no tienen tiempo. Son muy poco preparados. Fijate que si hubiesen puesto en marcha los mecanismos ni bien se dio a conocer el plan Billetera 2009 para ganarle a Cobos, estarían cumpliendo con los plazos de la Ley de Contabilidad sin necesidad de violentar los procesos y enturbiar las licitaciones. Te aviso que les va a ir mal. Además –contó- ya hay algunos muchachos muy nerviosos porque aún no hay noticias de la billetera. A este paso no llegan ni a 2010. ¡Nos están sirviendo las elecciones en bandeja!- se entusiasmó el Omar, mientras enrollaba prolijamente los tallarines con la cuchara, una técnica muy tana y de protocolo, donde el secreto consiste en que la cuchara debe quedar firme contra el plato hondo.
-Ni hablen de plata… no sabés cómo están los muchachos en Hacienda con el último chimento…- intervino el “Ruso”, que había permanecido en silencio mientras le rendía amplios honores al Benegas Lynch… -No digas nada, van a poner un impuesto a las ideas, para fomentar la usina oficial- lo interrumpió Chito. –No, peor… con la jubilación inminente del “Pepe” Caviggia hay muchos interesados en ser Contador General de la Provincia… Pero hay dos candidatos firmes. Uno es Héctor Vega. Y el otro, es Adrián Cerroni… -¿¡Pero ese no es ministro!?- se asombró Chito. –Sí, pero así es la política ahora… Es mejor ser burócrata que comandar los destinos de un gobierno- acotó Julián, mientras desempolvaba un viejo retrato de Casildo Herreras, aquel Secretario General de la CGT que dijo “Yo me borro” antes del golpe del 24 de marzo del ´76.
Los tallarines iban pasando al ritmo de los chismes del peronismo, que esta semana estuvo muy prolífico, mientras los radicales vacacionan en la costa. La interna de los intendentes no podía esperar al postre. El chivito se deshacía en el tuco, mientras todos pasaban el pan al plato, uno de los placeres más altos de la cocina italiana, aunque con mala prensa. Y el gordo Julián tiró su panorama. –Los muchachos están tironeando para negociar. Con el gobierno tan débil no se van a matar en una interna. Pero esta semana cambió el tablero. El Omar Félix y el “Pela” Abraham sumaron a Joaquín Rodríguez, de Tupungato, a quien tenían por jaquista. Y Rubén Miranda lo dejó al Adolfo Bermejo plantado con el amague. Iba a dar el “salto” hacia los azules pero quedó a mitad de camino. Pero nadie va a tirar de la cuerda hasta romperla- explicó, mientras acariciaba el tuco de su plato con una brizna de pimienta negra.
La jabonería labró el acta de las novedades, que no eran pocas. El Omar, antes de darle pista al postre, contó la última, de tono elevado. –Che… los que están preocupados son algunos de los ex funcionarios de fornido ex intendente de capital. Cuentan que el Viti le habría dado vía libre a una denuncia que traería novedades. En la muni le llaman “la cadena de la felicidad”, una especie de entramado de favores que retornaban en efectivo, y que tiene entrampadas a algunas personas. Dicen que había boletas de cinco cifras totalmente impresentables…- ventiló. –Al regreso de la feria, no precisamente la de frutas, habrá novedades- pronosticó en tono sombrío.
Y a vos, qué te parece…
Después de los tallarines con tuco de chivo y antes del café humeante vino el flan casero. El gordo Julián contó otro secretito: -Para que quede bien, hay que agregarle los huevos bien batidos justo cuando la mezcla de leche y crema por mitades está a punto de hervir. Ni antes, ni después…- dijo en su tono de mesonero viejo.
Al final, el Chito se lució con un anticipo de negocios deportivos, bien a tono con el Dakar. –El qatarí va a arreglar con Mitsubishi- soltó… -Va por un millón de dólares por temporada, más los premios, más 200 a 300 mil euros extra si gana el próximo Dakar- dijo, en referencia al velocísimo piloto Nasser Al-Atiyah, que en Mendoza se quedó de a pie por un repuesto de 15 dólares.
La noche se fue cerrando en clave de Vendimia. El Adolfo Bermejo el viernes y el Omar Parisi el sábado, estaban de mucho movimiento. Es que las vendimias este año vienen con más tono político que nunca. –Hablando de gansos, el que está rondando cerquita de nuevo es el Daniel Cassia, que además de arrimarse a Macri anduvo de grandes charlas con De Marchi. El problema es que le pidió una de las candidaturas “gordas” para arreglar… Y eso que no tiene gente… dijo Ludovico, bien enterado de cuanto ocurre entre los conservadores.
Antes del cierre, hubo chanzas, chirigotas y burlesque por la condecoración que los organizadores del Dakar le dieron al Celso. –Mirá… algo es seguro… es la única que va a recibir en el año…- dijo el Omar, ojeando la última encuesta que un amigo del cuarto piso le había filtrado. -¿Y, quién mide bien?- le preguntaron. –El que anduvo bien esta semana fue el Luis Bhöm, y para Migliozzi hubo que agregar más renglones por debajo del cero. Los productores lo “invocan” en colores aseguró, en un alarde de delicadeza que no se le conocía.
La cena terminó con caminata para disipar la pasta con chivito, que no fue precisamente light. El grupo se disolvió rápido para prenderse a las últimas actividades del Dakar, antes de las Cleto-fotos y a los saludos de Jaque. Los muchachos se fueron pensando en las internas de los intendentes, y en el “Partido de los funcionarios”…
La verdad, pobre Mendoza…
El gordo prometió, para el próximo mitin, corderito a la cacerola. Una antigua receta que sólo sale bien en una marmita de fundición que había heredado de la conquista, y con bastante leña de algarrobo abajo.
Hasta el viernes… Y no se pierdan en las penumbras.
-Ni hablen de plata… no sabés cómo están los muchachos en Hacienda con el último chimento…- intervino el “Ruso”, que había permanecido en silencio mientras le rendía amplios honores al Benegas Lynch… -No digas nada, van a poner un impuesto a las ideas, para fomentar la usina oficial- lo interrumpió Chito. –No, peor… con la jubilación inminente del “Pepe” Caviggia hay muchos interesados en ser Contador General de la Provincia… Pero hay dos candidatos firmes. Uno es Héctor Vega. Y el otro, es Adrián Cerroni… -¿¡Pero ese no es ministro!?- se asombró Chito. –Sí, pero así es la política ahora… Es mejor ser burócrata que comandar los destinos de un gobierno- acotó Julián, mientras desempolvaba un viejo retrato de Casildo Herreras, aquel Secretario General de la CGT que dijo “Yo me borro” antes del golpe del 24 de marzo del ´76.
Los tallarines iban pasando al ritmo de los chismes del peronismo, que esta semana estuvo muy prolífico, mientras los radicales vacacionan en la costa. La interna de los intendentes no podía esperar al postre. El chivito se deshacía en el tuco, mientras todos pasaban el pan al plato, uno de los placeres más altos de la cocina italiana, aunque con mala prensa. Y el gordo Julián tiró su panorama. –Los muchachos están tironeando para negociar. Con el gobierno tan débil no se van a matar en una interna. Pero esta semana cambió el tablero. El Omar Félix y el “Pela” Abraham sumaron a Joaquín Rodríguez, de Tupungato, a quien tenían por jaquista. Y Rubén Miranda lo dejó al Adolfo Bermejo plantado con el amague. Iba a dar el “salto” hacia los azules pero quedó a mitad de camino. Pero nadie va a tirar de la cuerda hasta romperla- explicó, mientras acariciaba el tuco de su plato con una brizna de pimienta negra.
La jabonería labró el acta de las novedades, que no eran pocas. El Omar, antes de darle pista al postre, contó la última, de tono elevado. –Che… los que están preocupados son algunos de los ex funcionarios de fornido ex intendente de capital. Cuentan que el Viti le habría dado vía libre a una denuncia que traería novedades. En la muni le llaman “la cadena de la felicidad”, una especie de entramado de favores que retornaban en efectivo, y que tiene entrampadas a algunas personas. Dicen que había boletas de cinco cifras totalmente impresentables…- ventiló. –Al regreso de la feria, no precisamente la de frutas, habrá novedades- pronosticó en tono sombrío.
Y a vos, qué te parece…
Después de los tallarines con tuco de chivo y antes del café humeante vino el flan casero. El gordo Julián contó otro secretito: -Para que quede bien, hay que agregarle los huevos bien batidos justo cuando la mezcla de leche y crema por mitades está a punto de hervir. Ni antes, ni después…- dijo en su tono de mesonero viejo.
Al final, el Chito se lució con un anticipo de negocios deportivos, bien a tono con el Dakar. –El qatarí va a arreglar con Mitsubishi- soltó… -Va por un millón de dólares por temporada, más los premios, más 200 a 300 mil euros extra si gana el próximo Dakar- dijo, en referencia al velocísimo piloto Nasser Al-Atiyah, que en Mendoza se quedó de a pie por un repuesto de 15 dólares.
La noche se fue cerrando en clave de Vendimia. El Adolfo Bermejo el viernes y el Omar Parisi el sábado, estaban de mucho movimiento. Es que las vendimias este año vienen con más tono político que nunca. –Hablando de gansos, el que está rondando cerquita de nuevo es el Daniel Cassia, que además de arrimarse a Macri anduvo de grandes charlas con De Marchi. El problema es que le pidió una de las candidaturas “gordas” para arreglar… Y eso que no tiene gente… dijo Ludovico, bien enterado de cuanto ocurre entre los conservadores.
Antes del cierre, hubo chanzas, chirigotas y burlesque por la condecoración que los organizadores del Dakar le dieron al Celso. –Mirá… algo es seguro… es la única que va a recibir en el año…- dijo el Omar, ojeando la última encuesta que un amigo del cuarto piso le había filtrado. -¿Y, quién mide bien?- le preguntaron. –El que anduvo bien esta semana fue el Luis Bhöm, y para Migliozzi hubo que agregar más renglones por debajo del cero. Los productores lo “invocan” en colores aseguró, en un alarde de delicadeza que no se le conocía.
La cena terminó con caminata para disipar la pasta con chivito, que no fue precisamente light. El grupo se disolvió rápido para prenderse a las últimas actividades del Dakar, antes de las Cleto-fotos y a los saludos de Jaque. Los muchachos se fueron pensando en las internas de los intendentes, y en el “Partido de los funcionarios”…
La verdad, pobre Mendoza…
El gordo prometió, para el próximo mitin, corderito a la cacerola. Una antigua receta que sólo sale bien en una marmita de fundición que había heredado de la conquista, y con bastante leña de algarrobo abajo.
Hasta el viernes… Y no se pierdan en las penumbras.

