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El sube y baja de proyectos en el Congreso, al ritmo del enojo de los Kirchner


Mascullando bronca, el peronismo se apresta a cambiar de agenda a mitad de año. La batalla por suplantar o bajar proyectos se desarrolla intensivamente en los pasillos y comisiones del Congreso. Ya hay una baja: la ley de armas de la salteña Sonia Escudero, que votó en contra de las retenciones, será reemplazada, tras 5 años de debate.

Más como reacción al cimbronazo del Senado que como parte de un plan previamente diseñado, los funcionarios de Cristina empiezan a darle forma a una serie de iniciativas que se constituirán, con el transcurrir de su mandato, en los rasgos distintivos de su gestión.

El Congreso será nuevamente la caja de resonancia. Allí, se cocinan a fuego lento desde hace años (en muchos casos, desde antes que Néstor Kirchner arribara al poder) leyes de fondo y de forma que verán barridas sus posibilidades. Todo depende de quién o quiénes fueron sus autores, protagonistas principales, destinatarios de sus beneficios o provincias involucradas.

La modorra expectante que reinó en los despachos del Poder Ejecutivo durante cuatro meses, se sacudió con fuerza el jueves por la madrugada, cuando el Senado rechazó la primera gran apuesta del Gobierno de Cristina: las retenciones móviles a la renta agrícola.

Durante todo ese tiempo, la gestión se vio por televisión: era un reality show con cámaras en vivo y en simultáneo ubicadas en los cortes de ruta, el Congreso y frente a los atriles que sirven de balcón a los discursos de la dupla K.

En una “democracia del espectáculo”, como la que invade los sistemas políticos de todo el mundo, aquí también los funcionarios pusieron el freno de mano, paralizaron la máquina y se lanzaron a mirar qué pasaba alrededor, como seres pasivos. Tuvo más valor simbólico una frase de barricada pronunciada con fuerza militante frente a una cámara de TV, que el corte de una cinta que dejara en funcionamiento algún engranaje productivo, social o de servicios.

El “a matar o morir” del debate por las retenciones paralizó el país como si se estuviera ante un mundial de fútbol que, además,  nos tuviese como actores centrales.

Una agenda que se escribe en el Congreso

Un dato bueno para la institucionalidad será que el Congreso terciará en el tira y afloje de las canonjías condicionantes que se reparten desde la Casa Rosada hacia municipios y provincias.

Será en el Parlamento en donde la militancia rabiosa liberará, a través de sus representantes,  parte de la adrenalina que se genera en las charlas de café de los despachos oficiales.

Algunos indicios de esto ya se están dejando ver.

Los secretarios de las comisiones legislativas tanto del Senado como de Diputados de la Nación están viendo cómo se paralizan proyectos que llevan 5 y hasta 8 años en discusión y escuchan, con pavor, la pronunciación de la frase más temida: “tenemos otra idea sobre este tema; esta semana vamos a presentar un proyecto propio sobre el tema”.

Una hecatombe de egos se deja percibir, por ejemplo, en los pasillos del edificio Alfredo Palacios, el anexo del Senado que se ubica en Hipólito Irigoyen 1.078 de Buenos Aires, a partir de las cabezas gachas de legisladores que ven caer en el olvido el trabajo al que le pensaban poner su nombre y apellido. Y los asesores no paran de tomar café con otros asesores o mejor dicho: los asesores de “los otros”. La infusión es lo único que derriba las fronteras partidarias.

Una baja calculada y otra, como efecto colateral

Una de las primeras víctimas del odio K –además de los cobistas- resultó ser una senadora peronista. Se trata de Sonia Escudero, legisladora por Salta que transita por su segundo período en el cargo y que responde al peronista anti k y ex gobernador de su provincia, Juan Carlos Romero.

Ventiló a los cuatro puntos cardinales su oposición a las retenciones y se ganó el enojo del oficialismo. Una semana antes de que votara de manera “no positiva” (como redefinió Cobos al voto negativo) el proyecto sobre retenciones al agro, se enteró en la comisión de Seguridad Interior que su proyecto de una nueva Ley de Armas agonizaba. Allí se escuchó por primera vez La Frase: “tenemos otra idea sobre este tema…”

La salteña es una de las máximas expertas en la materia y desde 2003 –año en el cual fue designada titular de la comisión- viene consultando a los más diversos sectores con el fin de arribar a un proyecto moderno, útil y, además de todo eso, consensuado.

El bombardeo sobre Escudero dejó una víctima no deseada, que es la mendocina Marita Perceval. Autora de otro proyecto sobre el asunto, la senadora K que vive en Chacras de Coria se había allanado a trabajar en la fusión de ambas iniciativas y, a la vez, recoger las inquietudes una docena de otros proyectos. La Ley de Armas se iba a llamar “Ley Escudero – Perceval”, pero murió antes de nacer, de bronca.