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Mónica Troadello afirmó que las entidades del campo están atacando a la democracia

Mónica Troadello, la más oficialista de los senadores nacionales por Mendoza hizo una férrea defensa de las retenciones móviles. Reveló que Luciano Miguens, quiso convencerla de lo contrario. Afirmó que recibe 100 mensajes de texto al día que le piden que vote por el "No".
¿A qué está jugando Cobos?, se preguntó la senadora Troadello. Foto: Archivo / MDZ
"¿A qué está jugando Cobos?", se preguntó la senadora Troadello. Foto: Archivo / MDZ
“Lo que sea, será. No sé el quantum de votos, pero sé sé que me voy a someter a la decisión de la mayoría conforme con mi esencia y mis ideales peronistas”. En su despacho, ubicado en un entrepiso del Congreso, la senadora Mónica Troadello, no ocultó su malestar con los sectores del campo que convocaron a una manifestación para el próximo martes en el Monumento a los Españoles, en la zona de Palermo, ni con el titular de la UCR, Gerardo Morales, por “no ser demócrata” (uso una expresión más humillante, pero luego se rectificó) y “armar un escándalo” en la comisión plenaria realizada minutos antes, “sugestivamente cuando se debatía el tema de los arrendamientos”.

“Las entidades agropecuarias no son el país, no pueden amenazar, desabastecer, ni hacer lo que quieren”, sentenció al adelantar ante MDZ que votará a favor de la resolución 125 de retenciones móviles tal como llegó, con media sanción de la Cámara de Diputados.
 
Argumentó que si las entidades que convocaron a la manifestación del próximo martes insisten “en contradecir las reglas de juego parlamentarias por ellas reclamadas, estarán atacando a la democracia y a las instituciones que dicen defender. No harían otra cosa que reavivar la llama del conflicto”.

Integrante de varias comisiones (entre otras Industria y Comercio, Legislación General, Ciencia y Tecnología y Economías Regionales e Inversiones),  Troadello se reconoció peronista y en tal sentido se permitió parafrasear al fundador de su movimiento: “El capital al servicio de la economía y la economía al servicio del bienestar social”.

La senadora justicialista opinó que lo que se discute en el Congreso “va más allá de una mera retención. Estamos peleando por un proyecto de país que defiende la soberanía alimentaria y la distribución de la riqueza por la renta extraordinaria que dan 3 millones de hectáreas de la tierra más rica del mundo a partir de Casilda”.

A lo largo de la charla, reveló que Luciano Miguens, de la Sociedad Rural, intentó reunirse con ella el miércoles pasado, pero no la encontró. También hizo notar que por día borra unos cien correos electrónicos de personas que le piden votar por el “no” al proyecto del Ejecutivo.

Prefirió evitar la polémica por el comportamiento autónomo que ha venido teniendo en el  Congreso el vicepresidente Julio Cobos. Sin embargo, ante la insistencia del cronista, y como peronista que no compartió el impulso a la transversalidad dado por el matrimonio Kirchner, dijo que el mendocino procedió “de manera razonable hasta que llamó a dialogar a los gobernadores. Colaboró y generó un espacio de acercamiento, pero luego se excedió cuando convocó a la Iglesia y a opositores”.

“¿A qué está jugando?”, planteó y cerró el ítem Cobos.

Luego afirmó que el campo “está empantanando” la cancha, y exhortó a distinguir entre “oportunidad y oportunistas”. Manifestó su voluntad de revisar algunas cuestiones en beneficio de los productores mendocinos, pero cuestionó a los grupos sojeros que “buscaron la solidaridad de otros sectores productivos, sin decirles la verdad y defendiendo lo indefendible”.

Cuando se le preguntó si se sentía presionada, contestó: “Aquí no hay obediencia debida...hay una idea conceptual con el modelo de país contra quienes pretenden apropiarse de una renta extraordinaria atada a variables externas y azarosas....¿El Estado debe intervenir para evitarlo? Por supuesto. Para eso está. El libre mercado no garantiza la producción familiar ni la infraestructura necesaria para conectar a todo el país”.

En este punto, confió en que “los medios que se obtendrán (por las retenciones) servirán par desarrollar una estructura vial y férrea” que en el caso de Mendoza y otros puntos nacionales, servirá para comunicarse con Asia a través de Puertos ubicados en el  Océano Pacífico. 

Específicamente sobre el cultivo de soja, se quejó del uso “insatisfactorio” de fertilizantes.  “Generan un agotamiento de materia orgánica y nutriente, sin medir las consecuencias sociales. Hoy hay una gran proliferación de arrendatarios que comienzan a ser rentistas. Pero así como pasó con las vías férreas, cerradas por deficitarias, cuando le devuelvan yermas las tierras, volverán a golpear las puertas del Estado”.

Troadello, que es abogada experta en temas hídricos y cuenta además con títulos de mediadora y negociadora, indicó conciliadora que la crisis de campo “es una forma de crecimiento a partir de visiones e intereses distintos”.
 
Después de aclarar que no está en contra de los ricos ni de que los productores crezcan, afirmó que la 125 es un tributo de acuerdo con la definición de Felipe Gónzalez Harzac, que afecta a los derechos de exportación. “No es confiscatorio – sentenció – y se adecua a la Constitución. Por lo que sacan del país, los productores tienen que pagar para que podamos redistribuir entre los argentnos”.

Admitió también que la Federación Agraria, CRA, Coninagro y Sociedad Rural, tuvieron el acierto de “hacer una muy buena campaña para, como parte de la sociedad, conseguir adhesiones y tratar de equipararse al conjunto”.

Agregó que el Estado, como un padre, tendría que haber actuado más severamente cuando ocurrieron piquetes y cortes de ruta. “El país no se merecía eso, el Estado podría haber llegado mucho más allá”.

“El campo no es el país. No se puede hacer lo que ellos quieren. Pidieron reglas de juego. Se las dieron y ahora amenazan con no acatarlas. Hubo un amplio debate en Diputados, donde todos estuvieron representados y se profundizaron los problemas. Ahora, habrá que someterse a la decisión de la mayoría”.

¿Termina el conflicto?, quiso saber MDZ. La senadora del PJ insinuó que sí en el Congreso, aunque podría abrirse más tarde una instancia judicial. Apeló primero al lenguaje futbolero: “No se puede decir soy de Boca y si no gano me hago de River”.

Después recitó una frase de Abraham Lincoln: “Si hay que cortar un árbol en 8 horas, dale 6 horas afilando el hacha”. E hizo su traducción final: “Hay que negociar intensamente, en profundidad. Pero sin amenazar y, cuando se conozca la decisión de la mayoría, someterse a lo que sea”.