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Atsa y Sute temen por el futuro de la Osep
Los empleados estatales temen que la ley de reestructuración sanitaria le de vía libre al Estado para hacer uso de los fondos de la obra social. Disienten con la modalidad de "voto secreto y directo" de los representantes de la entidad que promueve la ley.
Cerca de 50 trabajadores nucleados por los gremios Atsa y Sute asistieron hoy a la Legislatura para presenciar el tratamiento en la cámara de senadores de la ley de reestructuración sanitaria. Aseguran que de promulgarse “se malversarán los fondos de la obra social de empleados públicos (OSEP)”.
En el día de hoy, el oficialismo intentará convertir en ley el proyecto de reestructuración sanitaria, un proyecto que presentó alrededor de cinco modificaciones antes de su media sanción en Diputados. De aprobarse, el Gobierno implementará una serie de modificaciones en la entidad, que incluyen la elección “por voto directo y secreto” de los representantes.
Cabe destacar que la Osep cuenta con un presupuesto de $350 millones para 2008 y se especula con que podría acabar el año con un importante superávit. En el texto de la ley se habla de una reestructuración del sistema sanitario, dentro de lo que se incluye a los efectores públicos - como la Osep -, no obstante, hasta ahora el Gobierno no ha emitido señales de qué es lo que se piensa reestructurar.
Este es el punto de principal discordia para los gremios estatales. Desde Atsa el secretario general Juan Carlos Navarro advirtió que “impedirá que los trabajadores tengamos representantes en la Osep”. Hasta ahora, en la cúpula de la obra social hay por lo menos dos representantes de los empleados estatales, uno por lo municipales y otro por Atsa.
El sindicato de docentes, Sute, no se quedó atrás y disparó con dureza contra el proyecto de ley aduciendo que “el Gobierno no puede disponer de los fondos de los empleados públicos”. “Estamos seguros de que buscan sacar dinero de la Osep para el Ministerio de salud y no puede ser”, declaró Isabel Prados, delegada del sindicato.
Bajo el mismo tono, Navarro desestimó que la nueva ley tenga un mayor impacto en el sistema de salud y aseguró que “no se ha mostrado un plan a diez años, faltan camas para alta complejidad, concretamente terapia intensiva y neonatología, hay un déficit de 1.400 enfermeros y en ese proyecto no está contemplado en ninguna parte mejorar todo esto”. Asimismo, destacó que temen por la “estabilidad de los empleados, tanto de aquellos con antigüedad como de los que han entrado en años recientes”.
Horas antes de que comience el tratamiento de la nueva ley los gremios esperan impacientes en la Legislatura ver cuál será el desenlace final. Ambas entidades adelantaron que de promulgarse, no se quedarán con los “brazos cruzados”.
Bajo el mismo tono, Navarro desestimó que la nueva ley tenga un mayor impacto en el sistema de salud y aseguró que “no se ha mostrado un plan a diez años, faltan camas para alta complejidad, concretamente terapia intensiva y neonatología, hay un déficit de 1.400 enfermeros y en ese proyecto no está contemplado en ninguna parte mejorar todo esto”. Asimismo, destacó que temen por la “estabilidad de los empleados, tanto de aquellos con antigüedad como de los que han entrado en años recientes”.
Horas antes de que comience el tratamiento de la nueva ley los gremios esperan impacientes en la Legislatura ver cuál será el desenlace final. Ambas entidades adelantaron que de promulgarse, no se quedarán con los “brazos cruzados”.