ver más

Conflicto del campo: la oposición quiere sesionar

Mientras los dirigentes del campo evalúan cómo seguir en el conflicto,  el ala mayor de la oposición en el Congreso de la Nación quiere profundizar el camino que comenzó el martes pasado, cuando las autoridades del Senado recibieron a los principales partidos opositores.

En el conflicto del campo, el ala opositora al gobierno kirchnerista en el Congreso de la Nación se parece a un contador;  juega más a no perder que por ganar. Los bloques de la Unión Cívica Radical, el ARI, el justicialismo rebelde, el Partido Socialista, el macrismo, así como diversos partidos provinciales quieren dar lugar a una sesión especial para llevarse cabo mañana, en sintonía con la propuesta parlamentaria del millón de firmas, que busque la anulación de las
retenciones móviles.

En ese cuadro burbujeante, el oficialismo parlamentario tiene todo acordado para dar el número de quórum y boicotear la sesión.  Arquitecto práctico para levantar una estructura de poder, el Ejecutivo K ante la jugada de la oposición legislativa, mantiene firme su plan de silencio. Y la bancada que comanda Agustín Rossi en Diputados no es la excepción. Para no perder la costumbre, cumplirá a rajatabla la orden.

Todo el oficialismo está a la espera de que el campo levante el paro para retomar la mesa de diálogo, y en caso de que eso suceda, en la semana de Mayo, -aunque el Gran Acuerdo multisectorial del Bicentenario ya es un eufemismo-, lo vivirán como un triunfo.  Los bloques opositores en el Parlamento apuestan a las gritas que por este conflicto surgieron en el oficialismo, que tienen en el gobernador cordobés, Juan Schiaretti y su ex par de Santa Fe, Carlos Reutemann las caras más visibles.

Es  que esa postura de varios  gobernadores de abrir el juego del diálogo con algunos
dirigentes rurales no fue bien vista en el Poder Ejecutivo nacional, y por ende en las bancadas K en el Parlamento.   La oposición parlamentaria sabe que este momento del conflicto no pasara como otras veces, en una especie de acumulación de horas sin anécdotas. Intuye que los
legisladores de la vereda oficialista harán lo que sea por que la sesión no se produzca.

La idea de Rossi y compañía es esperar las cartas que baraja la Casa Rosada ; una de ellas podría ser un atrilazo de Cristina, reiterando un pedido de extrema calma hacia los dirigentes rurales. Una segunda carta,  que los popes rurales se presenten personalmente ante la Presidenta de la Nación.   A diferencia de los tiempos de la extrema crisis que azotó al país tras el derrumbe de la Alianza en el 2001, en los últimos años el Parlamento no ha tenido un rol esencial  en la política actual.

Peor es la realidad de la oposición, que ha hecho de la poca capacidad para generar un frente serio a los pedidos del kirchnerismo desde que aterrizó en la Rosada en 2003, un pobre capital político. Pensando en sesionar de urgencia mañana, los bloques opositores quieren dejar de
ser como equilibristas sobre la cornisa y debatir la cuestión del conflicto rural.

Algo es seguro: en el Congreso Nacional, de parte del oficialismo, en sintonía y por orden, del Ejecutivo, reinará el silencio.