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Lista sábana: vigente y sin vencimiento


Cuando se acuerda del tema, la ciudadanía mendocina le reclama transparencia a la política. El cumplimiento de este propósito requiere de varios cambios legales y culturales. Pero por razones difícilmente extrañas, los cambios tardan en llegar. Tardan tanto que algunos piensan que pocos están interesados en que se hagan realidad.

Valga como ejemplo un hecho cercano. La semana pasada, en la Legislatura provincial hicieron una prueba del sistema de voto electrónico que se creó durante la conducción del cobista Juan Carlos Jaliff y que fue desarrollado por la UTN, pero que hasta aquí no se ha usado en las votaciones de las leyes. Para ello, invitaron a varios representantes de ONG para que simularan ser legisladores y que votaran proyectos. Era un evento para mostrarles a las organizaciones el
“salto tecnológico” que se viene, con legisladores que ya no levantarán las manos para votar, sino que apretarán botones, y con detectores que servirán para determinar electrónicamente quienes se encuentran en sus asientos a la hora de la votación. En resumen, un sistema que debería brindar transparencia,despejar dudas y evitar eventuales avivadas en el altamente institucional acto de votación de las leyes.

Pero todo esto quedó nada más que en la intención. Es que en la prueba con las ONG sólo sirvió para dejar al desnudo los errores del sistema y la imposibilidad de ponerlo en marcha a la brevedad. Entre otras cosas, hay problemas con los sensores de las bancas, que no reflejan con certeza si cada uno está en su lugar en el momento de la votación. Además, los pulsadores de votos parecen dispararse sin que los legisladores los hayan apretado, dando errores groseros en los conteos.

A esto, algunas fuentes legislativas le agregan el problema de que el sistema no refleja las votaciones nominales, que son aquellas en las que cada legislador debe ponerle al voto emitido su nombre y apellido.

“Fue un fracaso rotundo”, se sinceró una fuente de la Casa de las Leyes respecto de la experiencia. Mientras tanto, en el recinto descansan tres inmensos televisores plasma (dos para que vean los senadores y uno para monitoreo de la presidencia) y los aparatos montados en cada banca. Una inversión que corre el riesgo de perderse, si alguno no se preocupa por
corregir los errores tecnológicos mencionados.

Con este ritmo, difícil será responder al deseo del gobernador Celso Jaque, quien, a poco de ganar las elecciones, puso como objetivo la implementación del voto electrónico en las elecciones generales que cada dos años protagonizan los mendocinos.

Lista sábana

Ella puede con todos. Ya lo demostró en varias oportunidades en Mendoza. La lista sábana de
candidatos, prueba cabal de lo atrasado del sistema político local, está vigente y goza de muy buena salud.

En las últimas elecciones, rindió plenamente sus frutos: más de una agrupación desconocida consiguió votos (que después se convierten en plata del Ministerio del Interior o en capital político para reclamar cargos u otros beneficios al ganador) gracias a su existencia.

La lista sábana viene en dos modelos: la “vertical”, que les permite a dirigentes desconocidos acceder a una banca en la Legislatura o los concejos deliberantes por el solo hecho de formar parte de un largo listado de nombres en las boletas que los electores nunca llegan a identificar plenamente. Aún en el caso de conocerlos a todos, la boleta está “encriptada”: no se puede votar a un candidato y desechar a otro; ya que se los vota a todos o no se selecciona a ninguno.

El otro modelo es la lista sábana “horizontal”. Éste es el que aprovecharon los partidos desconocidos en octubre de 2007, los cuales se colgaron de las candidaturas presidenciales y gubernamentales de las fuerzas más importantes, a las que les adosaron sus candidatos a legisladores, intendentes y concejales. Hasta aquí, también han sido vanos los intentos de separar la lista sábana horizontal por categorías.

Aunque el elector tiene la facultad de cortar boletas en sentido horizontal, la mayoría no lo hace. No hay una “cultura” del corte. El sistema, en cambio, promueve  votar las boletas completas, ya que ellas no aparecen separadas en el cuarto oscuro. Así, en el momento de elegir, gana la confusión o el simplismo. Y la ingeniería electoral de los más
avispados.

Las elecciones de octubre de 2007 fueron un ejemplo: en medio de un caos de listas, se multiplicaron los casos de personas que metieron boletas del binomio presidencial ganador (Cristina-Cobos) sin saber que en las otras categorías se colaban anónimamente los aliados políticos de esta concertación.

Intentos

El archivo es cruel y en Mendoza hay varios casos de “derrota” contundente de la política frente a la lista sábana.

Cuanto todavía repiqueteaban los cacerolazos de diciembre de 2001, hubo un “embate” contra la lista vertical. Se proponía entonces en el Senado provincial el troquelado de las boletas, para que el ciudadano pudiera seleccionar a los legisladores que quisiera y dejara afuera del sobre a los que no aceptara. Pero hubo un bombardeo casi reaccionario contra la propuesta en el
seno de la Legislatura. Se decía entonces que el proyecto favorecía a los candidatos con “billetera” para hacerse conocidos por medio de la publicidad, en detrimento de aquellos sin poder económico para hacer campaña. Hubo bullicio y escándalo, y el proyecto, aún con media sanción legislativa, fue a parar a un cajón del que no salió más.

Pero mucho más cerca en el tiempo, antes de las elecciones de octubre, hubo un intento fallido contra la otra modalidad: la lista horizontal. El PD propuso cambiar el artículo 17 de la ley 2551 para que, en el cuarto oscuro, se separaran las boletas en tres categorías: presidencial, provincial y municipal. El proyecto naufragó debido al rechazo del oficialismo de entonces, que consideró que este cambio no se podía hacer a dos meses de las elecciones.

Resulta tan obvio que el conservadurismo de los partidos sólo busca defender un sistema electoral que les permite el manejo pleno de la política en desmedro del sentir de los ciudadanos que, agregar aquí más líneas, resulta innecesario.

Sólo queda la esperanza de aferrarse a las palabras del gobernador Jaque y sus promesas de instaurar un sistema de voto electrónico que le permita a Mendoza dar el salto a la modernidad y dejar definitivamente en el pasado a la lista sábana y sus especulaciones.

Sin embargo, no hay por ahora indicios de que Jaque esté por impulsar una nueva legislación en materia electoral en la provincia.

Por lo cual, los pedidos de transparencia para la política chocan  con la triste realidad de esos tres plasmas apagados y esperando el vidrioso voto electrónico de la Legislatura provincial. Esos plasmas, encendidos y funcionando, servirían para empezar con los cambios necesarios, pero, por el contrario, hoy sólo son prueba clara del largo y complejo camino que queda para mejorar y transparentar la política mendocina.