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Después de la tormenta de verano, Jaque ¿volvió a las fuentes?

La tormenta política tiene pronóstico reservado. El amor de verano con el PD llegó a su punto máximo de inflexión. La infidelidad partidaria se perdona siempre y cuando se priorice la unidad familiar. El nombramiento de Ciurca en Seguridad calma algunas aguas tempestuosas para no tirar el álbum familiar por la borda.

Entre la espada y la pared, entre el ser y la nada, Jaque se encuentra frente al espejo que lo devuelve a los pocas horas de euforia en la única noche que supo festejar, en el lujoso hotel Executive de calle San Lorenzo, aquella noche del 28 de octubre de 2007. Con los números puestos, y el triunfo inesperado, pero asegurado gracias el apoyo territorial del peronismo. Ahora, pareciera haber despertado de aquel “autismo encantado” y autocelebratorio, que no le permitía vislumbrar que su gobierno nadaba en tormenta permanente. Por estas horas, el gobernador masculla su bronca, pero a la vez una adrenalina vibra en sus venas. Tiene que decidir el rumbo tras la primera gran crisis de gabinete. Y la realidad pide a gritos definiciones políticas y no técnicas.

Alianzas extrademocráticas
Su alianza política, sorpresiva para propios y extraños con el Partido Demócrata, nunca cayó bien dentro del peronismo, y dejó atónitos a los que lo miraban por tevé. Es que era una ruptura anunciada, tal vez construida por algunos que no digirieron nunca que al partido que mayor desaparecidos y muertos políticos tuvo en la historia del país, se le adosara el partido que, por el contrario, trabajó mancomunadamente con todas la dictaduras que tuvo el país. Es así de simple. Agua y aceite no cuajan. Aún sin ser Jaque un defensor de la dictadura ni mucho menos, era imposible que pudiera sostener una “alianza maldita” para las bases peronistas. Y no es como muchos han salido a plantear, por derecha, que son los organismos de derechos humanos y el gobierno nacional, y Verbistky, y cuántos demonios rojos más, los que provocaron la salida de Aguinaga y su cuestionada tropa. Es la propia realidad política interna del peronismo, y externa de la sociedad, que no sólo no vio resultados en la materia a la que fueron convocados los extrapartidarios y extrademocráticos, sino que además no ofrecía cheques en blanco en estos temas.

Antiintelectualismo militante
El delito no bajará así traigan a superman y al hombre araña. En la medida que la brecha de desigualdad siga profundizándose no hay allanamiento ni razzia que pare el vendaval de marginalidad cultural que heredó la Argentina post De la Rúa. ¡Claro que hay que tomar medidas en materia de seguridad!,  y que la policía tiene que actuar en la coyuntura. Pero esta debería, en primer lugar, ponerse del lado de la gente, y no en contra de los débiles, que son gente. El policía debe brindar un servicio e involucrarse con la comunidad, en acciones sociales y solidarias,  con lo cual, seguramente, será visto de otra manera en las zonas donde el hambre y la miseria cultivan la cultura delictiva: cajas chicas de los guetos sociales que sirven para ocultar otra delincuencia mayor, más poderosa y de guante blanco, mafiosa y evasora de impuestos, lobysta y parasitaria, facciosa y camaleónica. La gente no le cree absolutamente a nadie y no tiene porqué creerles, porque no se ha demostrado nada para revertir esa patética imagen de improvisación y pragmatismo de coyuntura, con un abuso destructivo del lenguaje y la palabra empeñada, que solo lleva a la sociedad a asumir un antiintelectualismo militante contra todo aquel que propicie la reflexión y la crítica. Una gran parte de la sociedad, lamentablemente, quiere sangre, y eso es lo peor que puede pasar en una sociedad en democracia, encorsetada y vapuleada, pero conquistada al fin, luego de 25 años.

Sobran los motivos
Aguinaga, a través de un sopesado y escueto escrito, decide irse del gobierno de Jaque, y de paso, en medio del vendaval, acarrear un poco de agua para su molino partidario. Dice que se va por una campaña del gobierno nacional en conexión con funcionarios kirchneristas locales. Claro mensaje político a la población mendocina: nosotros los demócratas quisimos hacer las cosas bien, pero los malos de Buenos Aires, y sus amigos en la provincia no nos dejaron. Salen, Aguinaga y Demarchi, medianamente bien parados frente a la ideología espontánea de los que quieren sangre y palos, y de paso, lo deja a Jaque pegadito a los Kirchner por haber mantenido en su gobierno a Lavado-Salinas-Guevara, antes que a su tropa. Era la salida política más fácil y esperada por cierto, para por lo menos llevarse unos porotitos pa` su rancho de calle Sarmiento. Era oportunamente más político irse ahora y decir que no lo dejaron trabajar, que llegar a junio y ser parte responsable del fracaso rotundo que ahora sí le espera solito y solo a Jaque sino cambia las reglas de juego.

No se puede jugar a dos puntas
Y esto le seguirá pasando al gobierno provincial en todos los temas donde su posición ambivalente se imponga sobre la necesidad de tener un proyecto claro de provincia. Porque estar con los demócratas le costó muy caro al peronismo local, ya que los gansos tienen una opción ideológica y política a nivel nacional muy clara, a pesar de jugarla de “campechanos anti-nación”. Mantiene sus vínculos con Macri, López Murphy y hasta Carrió puede seducirlos por momentos. Claramente el PD enfrenta al gobierno nacional porque nunca comulgó, no solo con los Kirchner, sino con toda expresión nacional y popular, en especial si proviene del peronismo. Y Jaque, que se metió solito en esta, apoya al gobierno nacional,  o por lo menos su partido se ha alineado con el proyecto del PJ que hoy tiene a Néstor Kirchner como su máximo referente. De ahí que, o se está embarcado en un proyecto que incluye a Mendoza como parte, o en uno que autoexcluye a la misma para construir otras alianzas nacionales, tal como lo hace siempre el PD con partidos provinciales, por caso, los partidos conservadores y liberales de provincias como Neuquén, Entre Ríos, Corrientes o la misma Capital Federal.