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La crisis del campo: otra vez, los mendocinos estamos en otra cosa

Desde el gobernador hasta los más simples ciudadanos de la provincia parecen inmunes al conflicto que vive el país y se ocupan de otros temas, mientras en los supermercados locales ya se nota el desabastecimiento. Nuestro representante en la Nación, Julio Cobos, se mueve como un fantasma en la Casa Rosada. La peligrosa vocación mendocina de ser "diferentes".
Ayer muchos mendocinos estaban en la calle, pero no por el campo: pidiendo la renuncia del comisario Rico. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Ayer muchos mendocinos estaban en la calle, pero no por el campo: pidiendo la renuncia del comisario Rico. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
La de anoche fue, sencillamente, una noche extraña. En la redacción forzamos como nunca hasta aquí se ha hecho en la provincia la experiencia del periodismo on line. El diario estaba lleno de noticias sobre la pelea del Gobierno Nacional con el campo, que se actualizaban a cada minuto. El problema fue cuando dejamos un segundo la pantalla de la computadora y los canales de TV porteños y miramos a la calle. ¿Qué vimos?. Nada, o lo que es peor que eso, una Ciudad que estaba en otra cosa. Postal sorprendente: unos turistas bajaban de un micro y caminaban tranquilamente por la vereda, el tránsito era normal y hasta había una animada fiesta con música en una casa, de la que más de uno, estuvo tentado en participar. La crisis latía a cientos de kilómetros de distancia, con puñetazos y cacerolas, pero no acá.

“¿Por qué será que los mendocinos siempre estamos en otra cosa?”, fue la pregunta espontánea entre los periodistas de MDZ. Pero había más: para agrandar el contraste, en la explanada de la Casa de Gobierno había una protesta masiva  de personas contra el comisario Carlos Rico que también, para no perder el estilo, se diluyó en la nada. Mientras tanto, insisto, hervían Buenos Aires, Rosario, Paraná y otras ciudades del país, por otro tema.

El Gobierno provincial no hacía más que agrandar esa falta de sintonía con el resto de la Argentina. ¿Donde estaba el gobernador Celso Jaque anoche? En Chile, después de venir de Buenos Aires, y esto después de estar (se rumorea) de vacaciones en el exterior, en un largo periplo que no tuvo otro objetivo que el de eludir la presión social por el caso Rico. ¿Haciendo qué?. Tramitando junto a varios funcionarios la concreción del vidrioso paso internacional El Pehuenche…

¿Es entonces que los mendocinos vivimos en otro país? A veces se tiene esa sensación. O más bien, parece que hay muchos que fomentan esa diferencia, esa rara distinción. Desde el gobernador, que se respalda en el supuesto “conservadurismo” de la población mendocina –y el golpe de suerte dado en que ahora el foco de la opinión pública está concentrado en la crisis con el campo- para resistir la embestida contra un funcionario muy cuestionado y permanece eternamente de viaje para no explicarle nada a nadie, hasta los que seguimos viviendo una vida “normal”, de burbuja, mientras el país otra vez se hunde en la crisis. Y pasando también por la tibia protesta de los productores agrarios locales, que recién ahora empiezan a movilizarse por un problema que, al parecer, los afecta.

Por estas horas, parece que hay un solo mendocino realmente preocupado por lo que pasa en el país. Es Julio Cobos, el vicepresidente. Cleto estuvo incluso anoche en las candentes reuniones de la Casa Rosada, cuando Cristina y unos pocos funcionarios analizaban la crisis que se había desatado ¿Será una metáfora del ser mendocino que ningún medio –salvo MDZ- haya tomado en cuenta este dato? ¿Será que Cobos no corta ni pincha allí a la hora de tomar decisiones?

Pero ojo que, en el medio, está la realidad. Ayer los supermercados céntricos ya daban señales claras de desabastecimiento de productos, el fin de semana no habrá carne para el asadito y las verduras mendocinas que viajan en los camiones a otras provincias se están pudriendo por el corte de ruta en Laboulaye, entre otros efectos concretos de la pelea de Cristina con los productores agropecuarios.

En una palabra, ser “distintos” no significa que estemos “a salvo”. Basta con recordar el cercano diciembre de 2001: aquella vez, en un flash, los piquetes en la lejana y televisiva Plaza de Mayo tuvieron como correlato local los saqueos a unos cuantos supermercados Átomo de Guaymallén. Fuimos noticia nacional: los saqueos explotaron en la Mendoza "diferente", antes que en otros puntos del país.

Aquella vez, los mendocinos ya estábamos en el medio del infierno, y casi no nos habíamos dado cuenta.